Por fraude y de facto

Sanguinetti y Bordaberry

Sanguinetti y Bordaberry

Quizá los lectores entiendan que es muy intrascendente escribir sobre el color de la memoria o, mejor aún, sobre la presencia o la ausencia de luz en algunos recuerdos. Tal vez piensen que no vale la pena detenernos en ellos cuando hay temas tan actuales y trascendentes, divertidos, trágicos o de futuro. Sin embargo, cada uno es hijo de sus recuerdos y no puede evitarlo. Por eso, digámoslo de una vez, desde que con este gobierno fueron a la cárcel los militares delincuentes y torturadores, así como los dictadores Juan María Bordaberry y Gregorio Álvarez, una especie de cambio de tonalidad aquejaba mis recuerdos personales. Parecía como que habían perdido aquélla suma tiniebla en la que quedaron por 30 años. El Bordaberry de hoy, este viejo que, rodeado de sus hijos, camina con luz matinal hacia el juzgado de la ciudad vieja, nada tiene que ver con el recordado, joven y seguro que, rodeado de civiles, militares y tanques, en la muy oscura noche del 73, iniciaba -también formalmente- el período dictatorial.
En esa sede judicial declaró con respecto al decreto del golpe de Estado del 27 de junio: “Yo en calidad de Presidente lo firmé. Estaba de acuerdo con el contenido del mismo”. Es decir que las tinieblas y el hálito cavernoso del personaje no habían cambiado, aunque esta imagen actual no llegaba a dar toda la dimensión de culpabilidad que debía rodear al primer personaje del Golpe.
Sin embargo, la semana pasada, la Fiscal Ana María Tellechea presentó la acusación en la que solicita 45 años de penitenciaría para Juan María Bordaberry por diversos crímenes de lesa humanidad. Y sus razonamientos, que son los fundamentos legales, devuelven toda la oscuridad, el horror, la repugnancia, a mis recuerdos personales.
“El delito de atentado a la Constitución se le imputa en calidad de autor dado que realizó los actos típicos de la figura penal prevista en el numeral 6º del artículo 132 del Código Penal, en tanto surge plenamente probado que efectuó actos directos con el fin de cambiar la Constitución y la forma de gobierno por un medio no admitido por nuestra legislación. Concretamente el acto directo que se le imputa es la firma del decreto que truncó la vida institucional del país”. La magistrada agrega que la prueba reunida es “contundente en cuanto que con la firma del multicitado decreto interrumpió la vida institucional del país, dejando de lado los medios legales que tenía a su alcance, entregándole a las fuerzas armadas y policiales la misión de eliminar a un sector de la población a como diere lugar”. “Lo hizo con plena conciencia y voluntad, tal como lo manifestó en sede judicial. Además, dicha conciencia y voluntad también quedaron plasmadas en varios de sus discursos”. Por eso, remarca que “estamos ante un sujeto homicida” al que “ya se le han imputado cuatro homicidios muy especialmente agravados cometidos fuera de este país en otra causa (Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo, Whitelaw) y que “en el presente caso se encuentra procesado por la autoría de diez homicidios muy especialmente agravados”. “Tomando ese único concepto (el de los 14 homicidios muy especialmente agravados) sin mencionar lo que establece el resto de la disposición, no cabe duda que ningún tribunal puede no considerar al encausado como el sujeto peligroso del que habla el artículo 123 del Código Penal”. *
Por lo tanto ahora estamos a la espera del dictamen de la jueza competente; aunque con esta solicitud de la Fiscal, los colores, los tonos y la ausencia de luz de los recuerdos, recuperaron su verdad.
Sin embargo, para esta semana, el pasado  tenía reservado otro ramalazo. Desde temprano, hoy, martes 18 de agosto de 2009, las radios informan** sobre un hecho anterior al Golpe: El 20 de diciembre de 1971, Nixon (el Presidente estadounidense del Watergate) le dijo al Primer Ministro británico de la época, Edgard Heath: Nuestra posición es que apoyar al Brasil es la clave del futuro; los brasileños ayudaron a corregir las elecciones uruguayas, hay fuerzas trabajando que nosotros no desalentaremos”. Esta “corrección” quizá no fue otra que el «fraude» de las Elecciones de 1971, quizá  ganadas por Wilson Ferreira y primeras disputadas por el Frente Amplio. Nixon y Garrastazú Médici (el dictador brasileño) “ayudaron” a Bordaberry a ser Presidente de fraude antes que de facto.
Ahora sí los recuerdos tenebrosos recobraron su verdadero tinte. El que no deberán perder porque un anciano tenga muchos hijos que lo acompañen a recordar sus terribles culpas. Que lo acompañen; pero que no lo reivindiquen. A él y a su ideología.

* Walter Pernas, “Hito contra la impunidad”. Brecha 14/08/09
** Publicación oficial de un grupo privado de seguimiento histórico de la Universidad George Washington. Recibido con alegría por Juan Raúl Ferreira y negado por Sanguinetti, que se mantiene fiel a la foto.

Pit-CNT: Memoria de los años 90… para seguir avanzando

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El PIT- CNT iniciará una campaña de memoria de los años 90. El secretario de Derechos Humanos de este movimiento sindical, Luis Puig, expresó que la idea es plantearse qué pasó en la década del 90 con algunos aspectos de la negociación colectiva.

«El derecho de los trabajadores a negociar salario y condiciones de trabajo… porque en los períodos anteriores, el mejor sindicato era el que no existía: si alguien organizaba un sindicato era despedido», dijo Puig.
Para ilustrar la situación, contó que como trabajador de la compañía del gas, junto a Beltrán, integrante también del secretariado ejecutivo, fue despedido por enfrentar una privatización que se aprobó a fines del gobierno del Dr. Lacalle y principio del segundo gobierno de Sanguinetti: «Se constituyó una estafa contra el Estado con esa privatización; se perdieron puestos de trabajo, se creó una inseguridad en el suministro de gas y cuando los trabajadores denunciamos esa situación, fue despedida toda la dirección del sindicato».
Agregó que los trabajadores no tuvieron aumento en varias ramas de la actividad por muchos años y que las patronales tenían licencia para hacer lo querían; “cerraban fábricas todos los días… los trabajadores perdían sus fuentes de trabajo y al poco tiempo no tenían posibilidad de pagar el alquiler, perdían sus viviendas, la posibilidad de educar a sus hijos, la posibilidad de tener una asistencia médica digna para sus hijos…»
El secretario de Derechos Humanos del PIT-CNT dijo que esa era la esencia del neoliberalismo, la esencia de los años 90.
«Nosotros creemos que falta mucho (..) queremos avanzar, queremos tener una Ley de Negociación Colectiva», dijo Puig. También expresó que se quiere profundizar el Sistema Nacional Integrado de Salud, que dio cobertura a 400 mil niños.
Al mismo dijo que no se quiere una marcha atrás en la historia. «Queremos seguir avanzando en la conquista de derechos para el conjunto de la sociedad».
Puig señaló que se ha distorsionado este planteamiento del PIT-CNT: “Algunos medios han dicho que es una movilización contra Lacalle… nosotros no vamos a entrar en eso… Lo qué sí decimos es que la experiencia vivida en los 90 fue profundamente negativa para el conjunto de nuestro pueblo; el movimiento sindical no quiere que se repita y por eso realiza esta operación memoria”.