El trabajo en el INAU tiene sentido

Jorge Ferrando

Jorge Ferrando

Nora Castro

Nora Castro

En el ámbito del Congreso de Directores departamentales de INAU, realizado en la Hostería del Parque durante los días 21, 22 y 23,  fuimos recibidos por su Presidenta, Nora Castro y por el director Jorge Ferrando.

-Nora Castro, ¿cómo definir estas jornadas?
-Estamos realizando en San José el Congreso de Directores departamentales, con la presencia de todos ellos. Es un organismo previsto dentro de la estructura de INAU. Se ha articulado y abordado una serie de tareas.
En primer lugar Ferrando y yo hicimos una parte de balance y algunas consideraciones de carácter personal sobre temas de gestión pública, que no es llevar y traer papeles. En políticas de adolescencia, merece ser profundizado y abordado. En segundo lugar se abordaron temas especiales de nuestra institución en el área de alternativa familiar con la Asistente Social Judith Auden y otros responsables. Por la tarde (miércoles) trataremos el consumo abusivo de sustancias psicoactivas y de conductas con problemas psiquiátricos de niños, jóvenes y adolescentes. Cuál es el estado de situación, cuáles los servicios que prestamos, cuáles están a cargo de INAU, cuáles en convenio a cargo de la sociedad civil o empresas. Mañana, esperamos dar cuenta de la estructura presupuestal y el anteproyecto de nueva Ley orgánica para el INAU.

-¿Por qué es importante un Congreso de Directores?
Porque es una puesta a punto de lo que el INAU es para el departamento. Los directores departamentales son lo que el Directorio es a nivel nacional. Son el Directorio en el territorio. En una institución que tiene que llevar adelante las políticas de niñez y adolescencia, tarea muy compleja. A nuestro juicio, en una estructura hiper centralizada hay una sobrecarga de tareas; estamos tratando de fortalecer a la institución en sus distintos niveles. Estos encuentros configuran instancias de  mucha participación.

-¿Hay un ánimo descentralizador?
Sí. Pero como política de la institución. Por ejemplo en Montevideo y Canelones hay una experiencia específica. En otras áreas estamos pensando en otros trabajos descentralizados. Claro que no hay que pensar simplemente como una simple desconcentración, como una distribución en distintos territorios. En este país, en los últimos años, hemos entendido que las políticas públicas sociales son necesariamente transversales e implican compromiso de distintos organismos públicos. Por eso tenemos el gabinete de políticas sociales. Para llegar a una práctica interinstitucional y descentralizada  Esto es muy rápido de decir pero no es tan fácil de construir en el día a día.

-Se necesitan recursos humanos con el perfil adecuado y en la cantidad suficiente…
-Dices bien: cantidad de funcionarios y su preparación. Yo agregaría dos elementos. Los promedios de edades de los funcionarios, no porque piense que la gente con más edad está inhabilitada para el trabajo, sino porque es cierto que un promedio de edad bajo en una institución, con la necesaria preparación técnica, facilita la toma de decisiones hacia el cambio, además, si hay retribuciones salariales de mejora. Se bajó la edad promedio, se subieron las retribuciones, ingresó personal nuevo por concurso y con mayores requisitos; bachillerato como mínimo. Pero hay que tener en cuenta algo: en este país aún no existe un lugar donde se forme para la mayoría de las especialidades de trabajadores que necesita el INAU. Porque nuestro centro de estudio, el Cenfores, da una formación como educador social que muchas veces habilita en lo formal pero no en el abordaje de la práctica diaria para todas las especialidades. Hay otro tipo de profesionales, formados en la Universidad, que teniendo muy buenos niveles de acreditación, una vez que llegan al trabajo concreto de INAU, se frustran. Es lo que yo llamo la fuga de funcionarios.

-Se necesita madera para la tarea.
-Madera y capacitación para trabajos específicos. Se nos abre una posibilidad con la nueva Ley de Educación, cuando podamos tener el Instituto Universitario de Educación, en cuyo diseño aspiramos a que haya un lugar para mejorar la formación inicial.

-¿Cómo está evolucionando el tema ineludible de los menores infractores?
-Hay impactos de las políticas sociales de este gobierno, que se perciben en cuanto a la reducción de la pobreza. Muchas veces se ha dicho que la pobreza tiene cara de niño. Es muy fácil decir, con un pensamiento lineal, que todos los marginados son pobres. Y eso a la vez estigmatiza. Podríamos hablar de muchos marginados sociales que además son infractores de determinados valores, pero que conservan cierto estatus. Pero sin embargo no ocupan ni un segundo en los noticieros centrales de nuestro país. Los que lo ocupan son las o los chiquilines que cometieron errores, a veces hasta sin cometerlos. Se construye de acuerdo a una matriz cultural una noticia que realmente los estigmatiza, genera miedo en el conjunto de la sociedad, incertidumbre, desesperanza. En estos aspectos no soy inocente. Porque quienes dicen cómo se editan las noticias -no los trabajadores de la prensa-, cuando una y otra vez, durante años en reiteración, que va en incremento y vinculada a determinados discursos públicos de determinados actores sociales que dicen que se va a insistir en estos aspectos, hay que pensar en determinado tipo de intencionalidad. Esa construcción social de la noticia sobre la generación del miedo, de la incertidumbre, de esa desesperanza, como efecto contrario, genera, en nuestros propios gurises infractores, el hecho de la ratificación de su conducta. Para ser protagonista hay que ser infractor. Ser del INAU es ser infractor, es ser no querido, está el estigma. No parece ser una política desarrollada en el marco de la protección, promoción de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes. Parece ser otro tipo de política y que no lleva por buen camino.

-Jorge Ferrando, hablemos del balance realizado.
-Hay que recordar el anuncio realizado por Christian Mirza a nombre del Consejo Coordinador de Políticas Sociales, con un balance de las políticas fiscales de estos últimos años. Ha habido un impacto en la reducción de la pobreza. En la población infantil, especialmente menores de cinco años, prácticamente estamos hablando de reducir de una cifra de más del 50%, a una por debajo del 40%. Es una evolución muy positiva, resultado de varias políticas: Asignaciones familiares, Ingreso Ciudadano, programas de trabajo, tarjeta alimentaria. También las acciones en las que INAU se comprometió en el marco del Plan de Equidad, como es la expansión del Plan CAIF. Hemos pasado de estar atendiendo unos 36 mil niños en el año 2005 a unos 43 mil en el actual Plan Caif. Va a seguir creciendo porque hay unos 15 centros más que se abrirán en lo que resta de 2009. Además una modalidad, similar a la de Centros diurnos, conocida como guardería, ha ido fortaleciendo y mejorando la calidad de la atención. En estos años hemos comprado materiales para 50 salas de psicomotricidad, que instalamos en todo el país, con lo que estamos apostando a algo que la ciencia ha ido descubriendo, que es cómo nuestras posibilidades de estímulo, de desarrollo psicomotriz, de juego, en nuestros primeros años de vida, inciden en la formación de la personalidad y desarrollo de la adolescencia hacia la edad adulta. Tanto en lo intelectual como en la formación de una afectividad sana y las posibilidades de integración social.
El INAU pasó de 59 mil niños atendidos del área de primera infancia a más de 68 mil en junio. También estamos atendiendo a 13 mil en clubes de niños, con tareas de apoyo escolar, actividades recreativas y artísticas; a más de 8 mil adolescentes a través de propuestas de centros juveniles y de algunos programas específicos que atienden no sólo la pobreza. Las dinámicas familiares, las situaciones de maltrato psicológico y físico atraviesan a todas las clases sociales. La violencia en los barrios, entre barras, a la salida de los bailes, tiene que ver con todas los grupos sociales, ni tanto quizá con los más pobres. Así como los adolescentes en conflicto con la ley, donde parte de las causales de privación de libertad tienen que ver con estar en redes vinculadas al consumo y la venta de la droga. Aquí hay muchos adolescentes de clase media. Se ha dado todo el desarrollo que ha tenido el INAU en estos años tratando de trabajar con ASSE y el MSP en temas de atención de uso problemático de drogas y atención psiquiátrica. Es decir, entendemos que cada vez más se nos presentan desafíos que implican una visión de la complejidad de la sociedad uruguaya en todos los estratos sociales y la necesidad de promover acciones que implican la atención de todos los estratos sociales y no solamente de los más pobres.
Nuestra prioridad tendrá que seguir siendo la atención de aquellas familias que tienen más dificultades en acceder a sus necesidades. Pero la vocación del INAU tiene que ser cada vez más fuerte en términos de universalización, en una perspectiva de Derechos. Así está contemplado en el Proyecto de Ley Orgánica para el INAU, que fue presentado a fines del año pasado al Parlamento. Allí se pretende salir de la visión más tutelar dentro de lo que se llama la doctrina de la situación irregular -esa idea de un INAU pobre y asistencialista para los más pobres -, para colocarnos claramente en la perspectiva de derechos y sobre todo en un eje donde la prevención pase a tener más importancia. Hoy hablábamos de la prevención de la droga y uno puede pensar que el problema del Uruguay es el consumo de drogas. Pero en realidad el problema es un síntoma que muchas veces se vincula con la soledad de los adolescentes porque sus padres no están en sus casas. En este sentido estamos por lanzar una campaña vinculada a qué cosas precisan los niños y adolescentes. Promover el diálogo en las familias que hoy se tiene. Familia actual con sus características.

-¿Pero el grupo de pertenencia del adolescente no es otro que el de la familia?
-Sí. Pero las familias no podemos abandonar la capacidad de dar apoyo afectivo, abrazar, contener o dejar de poner límites aceptando el conflicto con resolución no violenta y promoviendo la mejor forma de convivencia. Todavía una tercera función de la familia es la de orientar a los hijos a tomar decisiones en la vida, haciéndolos autónomos. Pero el adulto no puede faltar; el peor mensaje es la indiferencia o la soledad. Tampoco el mensaje es ser como ellos. Muchos conflictos son en realidad de los adultos. Con el alcohol y el tabaco es muy visible, además de los mensajes consumistas de los medios.
Una sociedad que no ve a los adolescentes que están trabajando, destacándose en actividades muy variadas y solidarizándose. Esas acciones no las vemos porque como en el juego del Veo Veo, se ve lo que el otro te permite. En los medios de comunicación vemos reflejado lo menos  favorable que ocurre con los jóvenes y nunca toda su integración a la sociedad.
Debemos trabajar sobre qué valores queremos o qué fines perseguimos. Porque si no el trabajo a nivel de la sociedad se vuelve una actividad muy frustrante y sin contenidos. Trabajarlo con los educadores de INAU para estar permanentemente formándolos, pero también estimulándolos a trabajar en grupo, a dialogar con los chiquilines, a orientarlos, a aprender a ponerles límites y a descubrir que el trabajo en el INAU también tiene sentido. Porque muchas veces la sobre exposición de los problemas en la Colonia Berro genera la percepción en la gente que el INAU es igual a la Colonia Berro, igual a adolescentes peligrosos, igual a problemas. Al propio funcionario de INAU y a los chiquilines que viven en Hogares, les genera vergüenza, por esa imagen pública relacionada con problemas. Hoy hay 4.800 niños que viven en los Hogares o en los «Hogares pequeños», que funcionan bien. En la medida que no se conozca o no se difunda, hay una expectativa de que no hay soluciones. Pero no asumimos nuestras responsabilidades como adultos.

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Martín Prats: “El sistema judicial uruguayo no tiene que aplicar la Ley de Caducidad”

Martín Prats

Martín Prats

Si se anula la Ley de Caducidad «se reabrirían todos los casos y por lo tanto no habría ningún obstáculo para el juzgamiento», dijo el Dr. Martín Prats a SAN JOSÉ HOY.
Prats es abogado, director del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (IELSUR).
La institución trabaja en el acompañamiento a familiares de presos políticos.
Prats analizó las posiciones, frente a la Ley de Caducidad, desde el punto de vista jurídico.

Ielsur es una ONG en defensa de los Derechos Humanos que tiene más de 25 años de existencia. Surgió en los últimos años de la dictadura, como un equipo de abogados que patrocinaba a presos políticos y familiares.
Luego, la organización continuó trabajando por los derechos humanos, no solamente por las violaciones durante la dictadura, sino también en temas vinculados a los derechos del niño, de la mujer o la libertad de expresión (derecho a la información incluido).
Ielsur también realiza un seguimiento de las políticas de seguridad ciudadana, del sistema penitenciario y aborda temáticas vinculadas a la discriminación de personas que padecen el virus del VIH-Sida.
Aborda los derechos humanos desde una perspectiva jurídica, enriquecida con el aporte de otras ciencias sociales.
Hay abogados, sociólogos, psicólogos, maestros, médicos, comprometidos en esas tareas.

Ley de Caducidad

Ielsur nace vinculado a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
Restablecida la democracia, patrocinó acciones legales contra los violadores de los derechos humanos, buscando el esclarecimiento de los casos de detenidos desaparecidos.
“Entre el restablecimiento de la democracia  y la aprobación de la Ley de Caducidad, se presentaron un montón de denuncias desde esta Institución. Esas denuncias se vieron truncadas por la ley de Caducidad, que las mandó a archivar”.
Ielsur presentó acciones de inconstitucionalidad contra la ley, pero fueron rechazadas. «La Suprema Corte de Justicia en su momento declaró constitucional esta ley».
Una vez agotadas las vías legales internas, se acompañó la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que a través de su informe 29 del año 1992, entendió que la ley era incompatible con la Convención Americana de Derechos Humanos.
La Convención recomendaba al Estado uruguayo la investigación y la sanción de los responsables. «Sin embargo, por cómo está dispuesto el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el Estado uruguayo no hizo caso de ese informe de la Comisión Interamericana  y la Comisión no elevó el asunto a la Corte Interamericana… Nunca hubo un juzgamiento ante la Corte que pudiera aprobar una sentencia en contra del Estado uruguayo».
A comienzo de los años 90 Ielsur patrocinó a algunos familiares de presos políticos en acciones civiles por los daños y perjuicios ocasionados.
El juicio terminó con una conciliación. El Estado ofreció una suma de dinero a las familias, como transacción, que fue aceptada en su momento. «Fue un antecedente importante porque el Estado, a través de su fuerza de transacción, reconocía su responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura».
Luego, según Prats y desde el punto de vista jurídico, el asunto quedó estancadoen el Uruguay, «más con el panorama político que había y con la integración que tenía el Poder Judicial en ese momento».
Si bien Ielsur mantuvo una posición contraria a la Ley de Caducidad, no hubo acciones jurídicas concretas.

Cambios

La situación comenzó a cambiar hacia finales del segundo gobierno de Sanguinetti y primer gobierno de Batlle, sostiene el Dr. Prats. En ese momento tuvo mucho peso la experiencia de las organizaciones de derechos humanos argentinas, que sentían la limitación de la investigación por la Ley de Obediencia Debida y la Ley de Punto Final.
«Pese a esas leyes, en Argentina, organizaciones de derechos humanos lograron, a través de juicios por la verdad, que hubiera sentencias favorables al deber de investigar por parte del Estado, qué había pasado con los desaparecidos. Más allá de que el tema de la responsabilidad penal no se tocara».
Alentado por esa experiencia, a comienzos del año 2002, Ielsur comienza, junto a otras organizaciones, a pensar nuevas estrategias.
«El gobierno de Batlle ya tenía una actitud distinta a los gobiernos de Sanguinetti y de Lacalle, en cuanto a que formó la Comisión para la Paz; alentó algunas formas de investigación y se supo algo de lo que había pasado con los desaparecidos».

Un nuevo gobierno, una nueva interpretación de la Ley

Prats dice que con el Frente Amplio en el Gobierno «hay una nueva actitud», más allá de que se mantiene la Ley de Caducidad. Se manifestó la voluntad de cumplirla enteramente y, por lo tanto, también de cumplir el artículo 4 e investigar.
Desde las organizaciones de derechos humanos se empezaron a revisar algunos temas para presentar denuncias de otro tipo. Se hicieron denuncias por la verdad, y se empezaron a buscar las «rendijas» que la Ley de Caducidad podía dejar para la investigación y la sanción penal.
Hubo denuncias contra Bordaberry, Juan Carlos Blanco, Gregorio Álvarez, Gavazzo, Silveira, y otros, utilizando la propia Ley, ya que ésta no contemplaba a los mandos, los civiles o los delitos cometidos fuera del país.
Se abrieron casos y se lograron procesamientos.
Ielsur colaboró con los abogados que presentaron esas denuncias, entre ellos, Hebe Martínez Burlé, Óscar López Goldaracena y Pablo Chargoñia (PIT-CNT).

Un logro de Ielsur

Ielsur logró reactivar el caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. «Si bien ya no hay vuelta atrás en cuanto a que la Comisión no puede pasarle el caso a la Corte, la Comisión sí puede hacer un seguimiento de aquel informe 29/92». El Instituto entonces pidió audiencia a la Comisión y fue varias veces a Washington a plantear cómo estaba la situación de cumplimiento del informe. «Eso, políticamente significaba un tirón de orejas al gobierno uruguayo».
Prats sostiene que esa nueva interpretación que se le dio a la Ley por parte del gobierno actual, estuvo apuntalada por el seguimiento que hizo Ielsur de aquel informe del año 92.

El trabajo de este momento

Actualmente, el Instituto lleva adelante algunas acciones judiciales sobre el tema de la verdad. «No con respecto a los desaparecidos sino por ejemplo a homicidios que hubo durante la época de la dictadura”. Prats explica que en aquel tiempo la versión oficial era una y los familiares de aquellas víctimas quieren aclarar que aquella versión no era cierta, “que no habían muerto en enfrentamientos por ejemplo, sino que habían sido asesinados».

Por la anulación

El abogado habla con claridad sobre la campaña por la Nulidad de la Ley de Caducidad: «Hubo movimientos políticos que llevaron a que algunos pensaran, como una buena estrategia, que la ley tenía que ser removida a través de la anulación».
La anulación no está prevista constitucionalmente, porque el Derecho prevé la derogación de una ley o la inconstitucionalidad.
Prats explica que la derogación no tendría efectos jurídicos porque sería de acá hacia el futuro. Agrega que más allá de que hoy hay presentada una acción de inconstitucionalidad contra la Ley de Caducidad, la inconstitucionalidad tiene el inconveniente de que es caso por caso.
Así fue como surgió la iniciativa de la Comisión de Derechos Humanos del Pit-CNT, de anular la Ley a partir de una reforma constitucional. «Así se reabrirían todos los casos y por lo tanto no habría ningún obstáculo para el juzgamiento».
Hoy sólo pueden ser juzgados aquellos que la nueva interpretación de la ley dio lugar, como los altos mandos, los civiles, o los delitos cometidos en el extranjero.
Si se anula la ley se podrían reabrir todos los casos y llamar a responsabilidad penal a otras personas que no entran dentro de estas categorías.

Posiciones a favor y en contra

«Jurídicamente hay posiciones a favor y en contra de la anulación. El efecto esperado por quienes piden la anulación, es remover la Ley de Caducidad y por lo tanto reabrir absolutamente todos los casos sin ningún tipo de impedimento. Sin embargo, hay otros que sostienen jurídicamente -y no precisamente gente que esté favor de la Ley de Caducidad, sino que también puede estar en contra- que no es tan fácil la cuestión porque puede haber otros institutos jurídicos que podrían aplicarse en el caso y daría como que la solución no fuera tan fácil».
Prats sostiene que ese es un problema que habrá que tener en cuenta y que “hay que estar bien preparados jurídicamente para contestar esos argumentos jurídicos”.
La Ley de Caducidad violenta los Convenios Internacionales de Derechos Humanos aprobados por el Uruguay.
“Mi posición personal es que a partir de esa incongruencia entre el Derecho Nacional y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el sistema judicial uruguayo no tiene que aplicar la ley de Caducidad, independientemente de esta anulación”.
Según Prats, el sistema jurídico uruguayo permite declaraciones de inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad o interpretaciones jurídicas que digan que la Ley que aprobó la Convención Interamericana es superior jerárquicamente a la ley de Caducidad.
Explica que “la anulación es saltarse eso y llegar a la misma solución de que igual se pueda juzgar. Pero puede traer algún otro problema jurídico, por ejemplo que puedan alegar que los delitos están prescriptos o que la anulación va contra los mismos principios de la Constitución”.
“Es un problema; habrá que ver cómo se contesta cuando esté la ley anulada”, concluyó.

Irineu Riet Correa, al rescate del viejo tronco federal

Cuestionado por su gestión al frente de la comuna de Rocha y defendiendo una candidatura que no marca votos en ninguna encuesta, Irineu Riet Correa es un hombre de ideas polémicas, que defiende con pasión.

Irineu Riet Correa

Irineu Riet Correa

-¿Usted se considera la izquierda dentro de los blancos?
-No, yo creo que en estos tiempos esas cuestiones no marcan diferencias. Gente que dice ser de izquierda, hace lo mismo que la gente de derecha. Entonces se pone difícil de entender eso. Nosotros decimos que dentro del partido somos los más blancos, los blancos, el tronco viejo federal del Partido Nacional. La propuesta que hacemos está consustanciada con eso.

-En un Partido Nacional polarizado, cuál es el propósito de su proyecto?
-El propósito es, dentro del Partido Nacional, recrear una corriente progresista, comprometida con la más rica historia del partido. Basada en un proyecto federal, que mirado hacia dentro del país significa descentralización, autonomías locales -de políticas y de recursos-, y hacia fuera, una integración latinoamericana, mas allá del mercantilismo… El modelo de integración debe basarse en un esquema solidario, complementario, de integración de las cadenas productivas, de reconocimiento de nuestra diversidad, pero teniendo en cuenta que para enfrentar los grandes bloques que hay hoy en el mundo, Latinoamérica se tiene que presentar también como un gran bloque.

-¿Eso tiene algo que ver con el proyecto del Alba?
-El Alba recoge estas ideas, más allá de que es un proyecto que lo veo más volcado a los países del norte.

-¿Qué papel juega Brasil en ese esquema?
-Para que esta integración se dé, los gobernantes tienen que entender cuál es su lógica. Ningún país puede integrarse con una lógica imperialista. Más que una integración a partir de los gobiernos, que son los que construyen estos procesos, hay que pensar en una integración a través de los pueblos.

-¿En el Partido Nacional hay espacio para estas ideas?
-Claro, porque son ideas que nacen con la fundación del partido. El partido nace con Oribe, en el cerrito, hablando de federalismo… y haciendo federalismo. La vieja divisa blanca de Las Piedras, el legado histórico que asume el Partido Nacional.

-Hoy, el Partido Nacional le reprocha al gobierno, con bastante virulencia, no haber firmado un tratado de libre comercio con Estados Unidos. No parece que esa sea su idea…
-No, no, no… por eso nosotros hablamos del viejo partido, el de la fundación. Yo creo que el partido se ha equivocado en algunas cosas, y por eso nosotros aparecemos ahora, en el escenario de una elección interna. La razón es plantear temas que el partido no está planteando. Formas de enfrentar la crisis de Uruguay y del mundo, que se muestra insostenible desde el punto de vista ambiental y social.

-¿Y desde el punto de vista financiero, económico y energético?
-Las repercusiones son sociales, siempre. Este es un modelo inviable, que hizo crisis final y terminante. Así como un día hizo crisis el modelo socialista y cayó el muro de Berlín, hoy cae el modelo neoliberal, que durante muchos años fue unipolar en el mundo. Un proyecto al que Latinoamérica adhirió fielmente, atendiendo a los intereses del sistema financiero internacional.

-Una parte importante del Partido Nacional se embarcó en eso decididamente…
-Sí, sí, el partido se embarca a partir de la muerte de Wilson. Eso le cuesta una pérdida importante de votos. El partido, que había ganado por una diferencia abrumadora la elección de 1989, después, a la siguiente elección, en 1994, pierde por una diferencia también abrumadora. Los blancos que no estuvieron de acuerdo en haber asumido este modelo de globalización neoliberal, se fueron del partido a buscar en otros lados nuestras banderas. Y hoy, los blancos que nos quedamos en el partido estamos convocando a esos compañeros a que vuelvan al partido, para que éste retorne a su esencia histórica, romper las cadenas de dominación vigentes y generar un nuevo modelo.

-A usted le han pegado, y le han pegado duro, por su gestión al frente de la Intendencia de Rocha, y acá, en San José, la gestión del Intendente Chiruchi es tomada como ejemplo y se la menciona como la mejor gestión municipal del país… ¿Qué pasa con los gobiernos locales?
-Yo puedo hablar de lo que pasó en Rocha en nuestro período. En 1999, cuando el partido manda votar a Jorge Batlle nosotros nos rebelamos y no votamos a Batlle. Nos parecía que era una traición a figuras históricas, como Aparicio Saravia. Eso trajo toda una situación en Rocha de gran enfrentamiento, una guerra, intento de linchamiento, en un momento muy difícil del Uruguay, en plena crisis, cuando además nosotros habíamos recibido una Intendencia con 40 millones de dólares de deuda, con 3.000 funcionarios, cuando el presupuesto no soporta más de 1.200 o 1.500, y nosotros no podíamos dejar a la gente en la calle en el momento de crisis. Entonces, era muy fácil llevar adelante una guerra contra el Intendente, en el intento de cobrarle las cuentas. Pero bueno, a pesar de eso en ese período se hicieron más obras que en este. Mucha gente no recibió esa noticia, ni se enteró, por ejemplo, de que en ese período en Rocha se concretó un decreto de Ordenamiento Territorial Costero que hoy es modelo en el mundo, porque los pueblos de la costa de Rocha, tanto Cabo Polonio como Punta del Diablo, son ejemplo de desarrollo local. Ahí no hubo inversión extranjera ni expulsión de los lugareños cuando llegó el desarrollo.
Con relación a la Intendencia de San José, yo tengo como norma no hablar de las intendencias, porque si uno quiere cobrarle cuentas a un Intendente es muy fácil hacerlo, porque las intendencias no tienen recursos y sí tienen una gran demanda de la gente, fruto de que los gobiernos nacionales le tiran el fardo y no le dan recursos. El sistema es perverso, porque concentra los recursos en Montevideo y luego los distribuye de acuerdo a la voluntad política de los gobernantes nacionales, que siempre es poca.

-En este período pensé que la distribución de los recursos se hacía en acuerdo con el Congreso de Intendentes… y que se ha cumplido, además.
-Se ha cumplido lo poco que se ha establecido, pero siempre es insuficiente. Si vamos a cualquier intendencia veremos que hay un atraso histórico en obras. Hay barrios sin luz, sin cordón cuneta, sin pavimento, sin saneamiento, resultado de un atraso histórico en la inversión. Entonces, en vez de criticar a un intendente, que es fácil, lo que hay que hacer es cambiar el modelo de distribución de los recursos.

-¿Cómo juega ahí la estructura de apropiación de la riqueza?
-Yo creo que en la base de todo proyecto de igualdad tiene que estar siempre la distribución de los ingresos.

-¿Y eso a través de un gobierno central…?
-No necesariamente, puede ser un gobierno federal… pero yo también tengo dudas con relación a eso. Si nosotros queremos desarrollar al territorio en igualdad de condiciones, todos los lugares tienen que tener la posibilidad de hacerlo. Pero yo temo que esto se da porque hay una concentración de la riqueza en los grandes centros y en pocas manos.
En Rocha siempre se tuvo la idea de que La Paloma generaba muchos recursos, entonces, los vecinos de La Paloma decían: «Nosotros no podemos mejorar la estructura urbana porque se nos llevan los recursos para otros lugares». Así que un año les dijimos: «Bueno, organícense, porque un año les vamos a dar todo lo que recauden para que mejoren la estructura urbana». Así se hizo, y ellos no pudieron hacer lo que se proponían. Entonces nos dimos cuenta de que no era cierto lo que se decía, sino que había transferencia de recursos del campo a La Paloma para poder arreglar las calles, como hay siempre, del campo a la ciudad. Porque así como usted dice: «Punta del Este recauda muchísimo», también es verdad que Punta del Este necesita una infraestructura que necesita muchísimo dinero para mantenerse. Yo tengo mis dudas de que Punta del Este pueda mantenerse sólo con lo que allí se recauda, no sé si no hay transferencia de recursos de Aiguá a Punta del Este, por ejemplo. Por eso, estos son los temas que hay que debatir, porque tal vez la realidad nos muestre que las cosas no son como pensábamos que era, y que por ahí Artigas y Rivera siempre han sido pobres porque han hecho transferencias a Montevideo, y no nos dimos cuenta. Este es un tema fundamental si uno piensa en crear un país armónicamente desarrollado, con base en el desarrollo local.

-¿Cómo ve usted la experiencia del complejo sucro-alcoholero de Bella Unión?
-Yo creo que son proyectos de desarrollo local que tienen que ser apoyados… más allá de que el tema no estaba en el azúcar, eso lo podemos discutir, pero para mí, ese proyecto es un buen ejemplo de lo que tiene que ser el país. Prefiero esa forma y no la de Botnia y el modelo forestal.

-¿Y el agro negocio de la soja, cómo lo ve?
-Yo creo que todo el tema sojero y de los agro negocios vienen del fortalecimiento del capital financiero internacional. Porque, con técnicas depredatorias, desplazan al productor rural. El mundo no soporta más depredación. Vivimos episodios que lo demuestran: la sequía, los incendios, las inundaciones. Y nuestra preocupación es que no vemos que se estén planteando estos temas, no están en el debate político. Lo que está en los titulares es lo que dijo Aguirre de Mujica, y Lacalle después… pero no estos temas, el problema de la producción, el problema social que genera la expulsión de la gente del campo, la extranjerización de la tierra, el cambio climático… El problema de la seguridad visto, no desde el ángulo de todos los candidatos: mejorar las cárceles, mejorar la policía, en lugar de pensar en cortar la cadena de exclusión, que a mí me parece tan elemental, y sin embargo no me doy cuenta por qué no se discute, por qué todos dan como aprobado que ese no es el tema.

-Yo creo que los intentos de que se discuta cómo cortar la cadena de exclusión se han hecho, aunque los medios no recojan esos intentos…
-Bueno, nos vamos a ir poniendo de acuerdo, entonces en que los grandes medios, sobre todo, no recogen estas cosas. Yo sé que desde la comunidad hay mucha gente planteando estas cosas, que hay que romper este modelo para construir un modelo de la gente. Tengo una gran esperanza en las cosas construidas por la gente.
En Rocha, por ejemplo, el tema del Ordenamiento de los Bañados está solucionado, y se solucionó desde la gente. Debe ser el único gobierno que convocó a la gente. Eso me costó una guerra con Lacalle, porque cuando nosotros entramos a la Intendencia y Lacalle a la Presidencia, había un planteo, el de las topadoras, tirar todo y empezar de nuevo, y nosotros dijimos: «No, vamos a construir un ordenamiento a partir de la gente que está asentada ahí, con todo el derecho». Y todo ese proceso se elaboró así, mediante cientos de asambleas…

-¿A mí me falla la memoria o las topadoras son del segundo gobierno de Sanguinetti?
-…hubo un momento, nosotros no estábamos en la Intendencia, en que se permitió la entrada de las topadoras.

(Acota Juan Licio) -Juan era el Ministro de Vivienda cuando tiraban las viviendas en Cabo Polonio.

-Pero además, como eso fue conflictivo y violento, se transmitió. Sin embargo, en Punta del Diablo se voltearon más casas, cuando el Plan de Excelencia de Punta del Diablo -el ministro era Pedro Bordaberry-. Recuerdo que llamaron a la gente y la gente dijo: «A pesar de que hemos participado, no nos sentimos representados en lo que se está resolviendo». Y entonces dijimos: «Atrás y a empezar de nuevo». Esa vez se voltearon más de 30 casas, entre ellas, la de una figura ilustre de este país, el Pepe Guerra, pero fue con el aval y consentimiento de ellos mismos, porque estaban participando del proceso de Ordenamiento Costero, porque había un terreno disponible para que la persona levantara su casa en otro lado. Y esto no se supo nunca, no se transmitió.

-El puente sobre la Laguna Garzón, ¿es una oportunidad o una amenaza?
-Mire, nosotros siempre estuvimos opuestos a la construcción del puente porque se hace sobre una zona muy vulnerable en cuanto a lo ambiental, y seguimos pensando que hay que evitar todos los procesos de destrucción de la biodiversidad… y porque además, no es tanta la distancia como para no dar vuelta.
Había otro motivo para estar en contra, y era la invasión de la especulación inmobiliaria en el departamento de Rocha, nos parecía que el desarrollo tenía que estar dirigido no por la especulación inmobiliaria, sino por un proyecto de desarrollo departamental. A raíz de eso hicimos una Ordenanza Costera que nos llevó 15 años. Eso nos da garantías para ordenar la inversión cuando entra al territorio.
Hoy, el gobierno de Rocha, que en su momento estuvo también contra la construcción del puente, dice que ahora sí se puede, porque hoy hay un decreto que regula el asentamiento y el uso del suelo, por lo cual ya no es tan peligrosa esa corrida para este lugar. Y es verdad, en parte tienen razón… pero yo creo que aún se mantiene aquello de la destrucción de la Barra… Ejemplos de esto hay miles. Cada lugar del Uruguay tiene su problema ambiental. Los vecinos son los que realmente saben y conocen del problema. ¿Cómo me van a venir a decir que los pescadores depredan y destruyen el recurso? Si ellos siempre pensaron que sus hijos iban a seguir viviendo de eso… Los que depredan son otros, los que no piensan en los hijos ni en los nietos, piensan en ellos mismos, en ganar mucha plata en poco tiempo.
Nosotros, que vivimos en la zona de los bañados de Rocha, podemos decirlo, siempre existió la profesión del carpinchero, el que cazaba un carpincho para darle de comer a sus hijos o hasta para vender un pedazo cuando la chicoria venía brava, y nunca el carpincho estuvo en peligro de extinción. Sin embargo, vinieron estas grandes empresas y con el uso de pesticidas y el labrado total de las tierras han logrado poner en riesgo una fauna que durante muchísimos años fue utilizada -y no depredada- por la propia gente. Hoy agarran a uno que cazó una mulita para darle de comer a los gurises y lo meten preso, pero no dicen nada de los que inundan los campos de pesticida, terminando con la alimentación de la mulita, matando cientos.

-En resumen…
-El sentido común como brújula y la gente, el ciudadano de cada comunidad, como guía para la acción.

«Para el productor chico y mediano Conaprole es su lugar»

Es productor, remitente a Conaprole, integrante de APL San José y vicepresidente de la Intergremial de Productores.
Julio Roquero apostó a la Cooperativa Nacional de Productores de Leche porque, desde el inicio, consideró que era el camino acertado.
Cree en el sistema. Apuesta a la empresa nacional de base cooperativa, que, si bien no funciona perfectamente, procura que sea «lo más democrática y participativa posible».

Julio Roquero.

Julio Roquero.

Como toda cooperativa, el sistema no falla pero las personas pueden hacerlo. Conaprole no escapa a esa realidad, aunque Roquero resalta que en ella (por la cooperativa) pueden participar «todos los socios». «Los directivos los elegimos nosotros y en el mundo ha quedado muy claro que la mejor opción para el productor es Conaprole. (…) Quizá otras empresas tienten con más precios pero también para el productor aumentan los niveles de inseguridad. Hoy están, mañana quién sabe, y ningún productor puede trabajar así con un producto perecedero, sin saber qué pasará a corto plazo».
Explica que para hablar del tema debe hacer referencia a una cadena «porque eso es lo que es la producción de leche, abarca desde el trabajador que está en el tambo, el pequeño productor, el trabajador de la fábrica y la Cooperativa».
El número de socios de Conaprole viene disminuyendo notoriamente. Quince años atrás la cooperativa tenía 5.000 socios y hoy cuenta con unos 2.800. «Es un proceso que se ha dado en varios rubros, no sólo en la Lechería. La concentración de la riqueza ha hecho que decaiga el pequeño productor y el más grande se haga dueño de las tierras (…) Esto sucedió por causas que están por encima de la Cooperativa. Ocurrió a nivel económico nacional y evidentemente, el productor familiar ha ido desapareciendo». Bajó el número de productores pero aumentó la producción de leche: «Hay más tecnología y está claro que los productores medianos y grandes son los que producen cerca del 70% de la leche que entra en Conaprole, y el 70% de los productores producen un 25%; esa es la relación».
En el departamento, actualmente hay alrededor de 600 productores remitentes a Conaprole y unos 2.500 en el país.

Precio unitario y más beneficios

Una ventaja de la cooperativa es que todos los productores reciben el mismo precio por la leche, teniendo los mismos índices de calidad, proteína y grasa: «No hay pago diferencial como en otras cooperativas del resto del mundo donde la leche se paga por volumen. Hasta determinada cantidad es un precio, de ahí para adelante otro… eso por suerte en Uruguay no existe, y en Conaprole tampoco (…) Hubo momentos en que se quiso imponer esto, pero la lucha de los productores en las gremiales logró que eso no se produjera».
La relación entre lo que se paga el producto y lo que recibe el productor ha ido mejorando: «si bien ahora con la crisis cayó, iba en vías de mejora», señaló.
(…) Como otras bondades, en el sistema cooperativo tenés la seguridad de que siempre, si bien no vas a cobrar el precio máximo, lográs un promedio. Además, contás con el beneficio de acceder con financiación a granos, raciones y todo lo que necesitamos, gracias a la creación de Prolesa. (…) Todos los insumos que necesitamos, Conaprole nos los financia y toda la gestión de dinero también la lleva adelante (…) Para el productor chico y mediano, Conaprole es su lugar. El productor muy grande tiene otra defensa y otro poder de negociación frente a las empresas privadas para hacerse valer, pero el resto tiene sólo el apoyo de la organización que integra como productor».

Eslabones de la cadena

Acerca de la falta de relacionamiento del Directorio de Conaprole con los trabajadores, Roquero como productor reconoce que es una realidad «que data de muchos años. A esta altura uno no sabe qué está primero y se generan conflictos que muchas veces podrían ser evitados a tiempo». Sostiene que el productor en general tiene una «muy mala imagen» del empleado de Conaprole, «basado en que entiende que el trabajador no tiene sentido de pertenencia por la cooperativa. Esa impresión la hemos recogido en varias reuniones donde se consulta al respecto a los productores y su postura creo que es parte de esa conflictividad que se ha dado. El productor ve que el trabajador de la empresa está en mejores condiciones y le cuesta creer que tome medidas que uno, como productor, no llevaría adelante simplemente porque no puede. Porque hace el esfuerzo de ordeñar todos los días y no para (…) A veces hay exigencias pero no hay responsabilidad necesaria para no cortar la cadena».
Por otra parte, el socio de Conaprole tiene la opción de, cada cinco años, elegir un Directorio y posteriormente, se hace la Asamblea de las 29 que es consultiva; «pero reconozco que todavía hay falencias, y le falta ser más democrática y participativa… cosas por las que hemos venido luchando desde hace años y no nos damos por vencidos».
Como integrante de APL San José y de la Intergremial de Productores de Leche, resalta que siempre se bregó porque funcionara la comisión tripartita que, actualmente, no se reúne. «Se hicieron unas reuniones aisladas en las que participé, pero no es una cosa periódica. Empleados, directivos y productores tienen que juntarse y tratar de escucharse. Conocernos mejor, para que se genere una relación que evite los conflictos. Porque en mayor o menor medida, todos nos necesitamos».

Guillermo Macció en la Asamblea Popular

Los análisis de Guillermo Macció, demógrafo, productor rural, ambientalista, consultor internacional, catedrático en varios postgrados de universidades de la región, son siempre fundamentados de manera inteligente.
Su pensamiento, agudamente crítico, es un desafío removedor para la izquierda «progresista».
De una extensa conversación, entre amigos que disfrutan el debate frontal, extractamos algunas ideas.

Guillermo Macció

Guillermo Macció

-¿Dónde va la globalización?
-El principio que gobierna hoy, es el de la incertidumbre. Lo descubrió un físico atómico que trabajaba al servicio de Hitler en 1927 y ganó el Nobel de Física.
El sistema es tan complejo, que tiene manifestaciones no predecibles y soluciones no anticipables.
EE.UU. termina por subsidiar la banca y la capitalización se hace a expensas de fondos del Estado. Se habla de nacionalizar, estatizar, subsidiar y como respuesta funciona el mecanismo de la emisión de billetes: respaldo cero. El cálculo más prudente dice que circulan seis veces más valores nominales de billetes, que todo el capital mundial atesorado que pueda respaldarlo.

-¿Eso quiere decir que todo tendría que valer seis veces más de lo que vale?
-O que los papeles que usted tiene significan 1/6 de lo que cree. Por eso la tierra en Uruguay, que hace tres años, como un valor exorbitante se vendía a 10 mil dólares, ahora en Villa Rodríguez se ofrece 15 mil dólares la hectárea… (anota con picardía)
Al lado de mi casa hay una estancia que se vende, de un famoso productor de quesos, que ahora está en la campaña electoral. Al precio que se pide, comprarán colombianos o neozelandeses…

-La militancia política…
-Me sentí impelido por un estado de conciencia a militar y expresar mi pensamiento en forma pública, producto de una gran frustración, porque en la elección pasada yo voté a Mujica, por inducción. Porque veía que gente desesperada, pequeños productores, cifraron toda su esperanza en este señor. Yo voté a ese candidato y su gobierno. Su rápido, breve gobierno en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, me pareció un fraude ético e ideológico, porque habiendo dicho lo que dijo, hizo todo lo que hizo, que fue muy poco. En consecuencia, decidí militar. Busqué y encontré la Asamblea Popular, como espacio nuevo, con militantes viejos.

-¿Lo piensa en términos de «poder»?
-Como yo soy un tipo que tiene poco tiempo -voy a cumplir 75 años- me entró la urgencia de la participación y decidí por el espacio más cercano que tenía, que era la próxima campaña electoral.
(Primero pensó votar nulo) -Si hay 200 mil votos nulos, el sistema colapsa… Después, por azar, encontré la Asamblea Popular. Me acerqué a ella sin que nadie me invitara y visualicé la posibilidad de ganar un espacio político inicial, teniendo una voz diferente en el Parlamento, en la Cámara de Diputados. Para que hubiera dos, tres o cuatro diputados que fueran portavoz de un mandato. De una fuerza que se estaba constituyendo, que se inscribía en la izquierda socialista y artiguista. Poniendo al día el pensamiento artiguista en las coordenadas actuales, sin pensar mucho en el largo plazo, en la teoría del poder real, que aparece muy difusa.
Es una acción de corto plazo, de un sujeto que llega tarde a la cita política, pero que dice ‘en esta instancia quiero plantar mi banderita en un espacio nuevo y diferente al de las cuatro o tres opciones que se plantean’.  Y desde ahí militar humildemente, honestamente, sin ninguna pretensión de ningún cargo, sino a ver si es posible abrir una ventanita para aminorar, o en último caso detener, y como objetivo final revertir el proceso de degradación y enajenación de la sociedad uruguaya, en el esquema de las instituciones que hoy está establecido para el Uruguay.

-Hay una construcción social que viene de lejos. ¿En qué punto estamos?
-No es tan complicado. En el Partido Nacional hay dos cabecitas ahí figurando, pero da lo mismo. En el Partido Colorado -camino al fósil- también. No importa. Y en el Frente -yo definía al Frente como una heterogeneidad ideológica, en la que cada una de las partes se sospechaban unas de otras, y aquella cosa que dije hace 15 años, ahora se verifica- el reñidero de gallos que hay por las candidaturas, supera toda imaginación calenturienta. Se rompió el esquema del Frente; no era unidad, no era programa, eran personalidades que de alguna manera se habían arrimado por distintas motivaciones. (…) En el Frente estaban los ideológicamente coherentes, estaban los arribistas y estaban los disfrazados, que eran demócrata cristianos: Asamblea Uruguay. Una vez llegados al poder, se sacaron las máscaras y aparecieron como eran.
En conversaciones de las que participó el Fondo Monetario Internacional se decidió que el Ministerio de Economía del gobierno del Frente iba a estar regido por la democracia cristiana al estilo chileno.
Entonces apareció una figura que era la esperanza por su trayectoria de militante tupamaro. Resultó un fraude. (…) Yo como productor agropercuario me considero estafado por el voto que deposité.
Se creó no un gobierno de talentos, de los mejores, de los más capaces; se crearon parcelitas de poder, cada cual en su Ministerio…
Se despedazó esa arquitectura política multi-ideológica. ¿Qué quedaba? ¿Qué quedó? Una disputa de reñideros…

-En este marco, el éxito de la Asamblea Popular ¿cuál es? Tres diputados, un senador… ¿Cuántos votos son?
-No tengo idea. 60, 70, 80 mil votos.

-Eso garantiza el balotaje…
-No importa. Hay dos instancias electorales en este proceso que son muy importantes. La Asamblea Popular tiene como objetivo de espacio político público reconocible, conseguir espacios en la Cámara de Diputados, sabiendo de antemano que necesariamente habrá un balotaje, y en el balotaje se dirimirá la presidencia y vicepresidencia. Y yo le dije, con un acto de temeridad ideológica, que hoy da lo mismo que gane Lacalle o que gane Mujica. Porque el Uruguay está tan comprometido en su dependencia externa y en su degradación interna, que de ninguno de los dos se puede esperar más que un agravamiento de la crisis.
Astori no es candidato, Carámbula tampoco… Larrañaga va a ser fagocitado y el Partido Colorado ofrecerá sus votos al mejor postor…
Mujica no es un candidato biológicamente viable; puede darse por tercera vez en la historia que asuma el cargo de presidente el vicepresidente, como ocurrió con Berreta y Luis Batlle Berres… La segunda de esa historia se dio con Gestido y Pacheco Areco… La perspectiva biológica de Mujica es parecida, con un agravamiento: Mujica es un hombre psíquicamente con alta inestabilidad emocional. Mi teoría es que él quiere llegar a la presidencia para satisfacer su ego. No aguantará, por temperamento, lo cinco años de mandato y hará de presidente su candidato a la vicepresidencia, que todavía no se sabe quién será. Y no serán ciertamente Astori ni Carámbula, será otra persona, y puede ser mujer…

-Las alternativas a este proceso ¿no son peores?
-A mí no me asusta que el presidente próximo sea Lacalle o Mujica, porque el pacto de entrega que han hecho las fuerzas del Frente con esos partidos ya es tan grande, que poco más no me asusta. Hemos extranjerizado la tierra más rápido que nunca bajo el gobierno del Frente, a pesar de que el gobierno dijo, y en el programa está, que eso se iba a revisar. No se revisó, se aceleró. Se instalaron más zonas francas.
Ningún presidente había estrechado -en el mínimo de prestigio político- la mano de un presidente de los EE.UU., y el presidente del Frente, socialista, se abrazó… Ningún presidente de los que precedieron al actual, eludió tanto la integración latinoamericana y la boicoteó tanto como este presidente…
Nada me puede sorprender. (…)
Nunca vi tanto sindicalista en la Asociación de Dirigentes de Marketing como en este gobierno… Todas señales elocuentes, visibles, de un sometimiento al poder corporativo.

-¿Cuál es la alternativa? ¿El socialismo del siglo XXI que proponen los países del ALBA, por ejemplo?
-Para algunos países quizá, para todos no… Vea lo que está pasando en Guatemala, Honduras. (…) Ese país sometido y vilipendiado por los EE.UU., hoy tiene francas relaciones con el ALBA y con Cuba.
Hay transformaciones políticas importantes. Costa Rica, que no tenía relaciones diplomáticas porque tiene un gobierno de derecha derecha, está haciendo toda una revisión de su política… Cambian los perfiles de situación política en América Latina, con matices heterogéneos. Pero Uruguay proclamó como política oficial el aislamiento frente América Latina…
La visión que yo tengo del Uruguay, desde adentro, y desde el exterior, es que el país perdió el rumbo. Se lo enajena progresivamente y aceleradamente.
Los productores de leche de San José, que apenas mantienen una economía de subsistencia, están perdiendo $1.20 por litro de leche que ordeñan, porque el que fija el precio de la leche entre los productores es el que la compra, no el que la vende. Y esa situación se da en un gobierno del Frente Amplio, que yo voté. (…)
Hablamos de un sistema educativo y resulta que los niños van a la escuela para tener comida… ¿Qué justicia redistributiva estamos aplicando? No creo en el mensaje político del Frente. No lo creo porque en el programa está y no se cumplió. No le creo a los actores. No me merecen ninguna confianza…

-¿En la militancia de base de la izquierda tampoco cree?
-Cuando se creó la Asamblea Popular, la estrategia del Frente, ya que éramos una minoría tan insignificante, fue matarnos con el silencio.
Cuando se presentó la Asamblea Popular para inscribir su lema, los votos en contra dentro de la Corte Electoral fueron los del Frente…
Es decir, esa masa crítica de la que usted habla, que yo creí que existía, era un supraestado de conciencia colectiva política, se diluyó cuando aparecieron las chacritas nuevamente. Cada cual reivindicó su espacio y la lucha no es por el Frente, sino por Astori o por Mujica…
Mujica pinta carteles en Montevideo, diciendo que como meta política es el ajuste de la Canasta Básica por el IPC… ¿Por qué no lo hizo cuando fue gobierno?
No le puedo creer, porque esa energía existió y fue la que cautivó a miles de ciudadanos que esperaban un cambio y que no eran frentistas. Y esa gente no quiere saber nada…
(…) Leyendo el testamento de Rodney Arismendi, me entero que en Europa le dijo a sus descendientes políticos, que de lo único que hay que cuidarse, (que es el enemigo que viene), es de la social democracia… En un gobierno, cuyo presidente se reúne con el vicepresidente de los Estados Unidos, y dice con toda vehemencia en Viña el Mar, que es progresista… no es más izquierdista… Progresista es positivismo… es el pensamiento de Batlle de 1904. Cuando una persona niega su nombre, es un renegado. Él reniega su pertenencia.
Cuando el presidente veta la Ley de Salud Reproductiva, y el Partido Socialista se queja, él renuncia al Partido Socialista, cuando lo que hubiera correspondido es despedirlo, expulsarlo… Si renunció al Partido, ¿en qué partido está? Él rompió la masa crítica, el estado colectivo… Él lo hizo antes que nosotros.

-¿Por qué cuando se hacen consultas, en las encuestas la gestión del presidente tiene un apoyo importantísimo?
-Hay tres opciones de respuesta: La primera, que él sigue teniendo su alto prestigio y es legítimo el porcentaje que lo representa. La otra es que las encuestas se manipulan. Y la otra es que las encuestas mienten. Tome la hipótesis que le guste, me da lo mismo. Mi hermano dice que él va a votar al Frente Amplio porque entre Lacalle y el Frente prefiere al Frente. Pero un país no se salva votando al menos malo. Un país se salva cambiando la dirección de la historia en la que está inmersa esta sociedad.

-Ese cambio, ¿cómo se hace?
-Por la vía institucional, o rompiendo las instituciones. Yo, como no creo en tener las fuerzas, ni la masa crítica para romper las instituciones -algunas de las cuales están totalmente apolilladas- la otra es la vía electoral.
Este país tiene una estructura institucional anacrónica… Acá hay que eliminar el Senado e ir a un régimen unicameral.
Hay que liquidar los directorios de las empresas públicas; no existen en ninguna parte. Los directorios de las empresas públicas, los entes autónomos, son el refugio de políticos incompetentes que ni siquiera sacaron votos para diputados. En ninguna parte del mundo las empresas públicas tienen directorios; tienen una gerencia técnica y una administrativa que se concursa cada cinco años…
Tenemos que desmantelar leyes en las que la propia Ley declara que el Estado no podrá modificarla, como la Ley Forestal y la Ley de Zonas Francas…
Tenemos estructuras de gobierno que están totalmente apolilladas, y un galpón de madera apolillado, en algún momento se cae.
(…) Nosotros no tenemos control efectivo sobre el mar del territorio uruguayo, donde están saqueándose miles y miles de toneladas métricas de pescado de alta calidad, y tenemos una Dirección Nacional de Recursos Acuáticos que es nominal y la base alimentaria de este país no está asegurada. Tampoco tenemos ninguna seguridad energética, dependemos del petróleo. Y el presidente sale a proponer energía de origen nuclear cuando en el mundo hay toda una discusión sobre la necesidad de desmantelar plantas atómicas. Estamos comprando tecnología de chatarra para el futuro.
¿Qué país queremos? ¿Para dónde vamos? Estamos en un Estado corporativo, donde el que maneja el poder político es el empresariado y el poder de fondo son las corporaciones pseudo secretas: el Opus Dei y la Masonería.
Yo tengo identificados dos triángulos de poder: un triángulo es el núcleo empresario del Partido Colorado, la Masonería y el Ejército. El otro triángulo de poder es el Opus Dei, el Partido Nacional en gloria y majestad con una ostentación de recursos formidable, y la Marina, que es el cuerpo de Inteligencia de las Fuerzas Armadas…

-¿Cómo ve, desde la Asamblea Popular, la política acá, en lo local?
-Yo le confieso que no la visualizo bien porque a pesar de estar muy vinculado con San José, se me escapan los nombres…
Los compañeros de Asamblea Popular de San José me ofrecieron ser candidato a intendente de San José y yo dije, consecuente con mi vida de siempre, que los cargos políticos tienen que ser ejercidos por personas jóvenes… No debería ocupar cargos políticos ninguna persona mayor de 70 años, porque además de un estado que progresivamente se hace nepótico, también es una gerontocracia. Tenemos que combatir eso porque este poder político es excluyente de los jóvenes. Y yo, consecuente con eso, en principio no aceptaré ningún cargo porque voy a cumplir 75 años…
Es otra postura de ese andamiaje apolillado que tenemos que cambiar: participación femenina y participación de menores de 50 años…

-¿Y por qué la juventud no reclama, no ocupa sus lugares?
-Hemos estimulado a la juventud a que esté lejos de la política, porque no hablamos su lenguaje. Nosotros tenemos un lenguaje arcaico… En segundo lugar, porque lo que decimos es un mensaje que no llega. En mis reuniones barriales en Montevideo, con vecinos… la prédica es que la batalla electoral de la Asamblea Popular tiene que desarrollarse en el seno de la familia; la que tiene que conducir la discusión es la madre con los chicos y la revolución tiene que producirse desde el hogar a la hora de la comida cuando están juntos, porque el verso electoral, que se esgrime hoy en las pantallas de la televisión, es una agresión a la inteligencia humana. Es propaganda de caras y de listas, no hay ningún programa que se exhiba…
La comunicación que se hace de la propaganda electoral es grosera y no le llega a la juventud… porque está en otro mundo, con otras inquietudes, con otras angustias y con otras incertidumbres.

-Quizá San José es el último reducto político que queda de la dictadura… ¿Qué papel juega eso en la sociedad?
-Es cierto. Una cosa que me sorprende ahora que estoy muy vinculado a Montevideo, es que la distancia mental que hay entre San José y Montevideo es astronómica. Lo que pasa en San José es mucho más distante que la hora y media de viaje, porque se ha construido, hábilmente, una atmósfera política donde se da por un hecho que el gran rector de los destinos de San José es Chiruchi…
Lo sorprendente es que nunca he visto tantas casas pintadas a lo largo de la ruta 1, en los pueblos o en la ciudad de San José, con la Lista 22. Hay un aparato formidable que opera en el trabajo visual. Formidable y duradero… En San José, una pintada de la lista 22 perdura de un mandato electoral al otro.
Hay como una consagración patriarcal y líneas de sucesión del mandato político del poder local que se mantienen inconmovibles.
La única fuerza que yo percibo que puede oponerse a la dinastía de Chiruchi es el Frente, porque hay baluartes del Frente que son muy poderosos, por ejemplo en Rincón de la Bolsa…
Coincido con usted, es lo que sobrevive como estructura de la dictadura militar. En otros departamentos ni se acuerdan quién fue intendente en la dictadura. ¿Cuál es la magia? No lo sé.

-Usted dijo que la sociedad uruguaya está enajenada. Eso es preocupante. ¿A qué se debe y cómo se revierte eso?
-La enajenación es un proceso que se trabaja. Lo saben muy bien los psicólogos y los psiquiatras. Es la pérdida de su yo… El bombardeo publicitario al que está sometida la sociedad uruguaya por la radio y la televisión, yo no lo he conocido ni en Chile, ni en Paraguay, ni en Perú. Y es de una insistencia y de una universalidad tal, que donde usted prende la radio escucha una misma tanda publicitaria… y eso se repite y se repite… Tanda comercial todo el día. Lo que propagan los medios masivos, las radios, la televisión, es tan alienante que uno termina enajenado.
No hay cosa más degradante que mirar el informativo del canal 4…
La propaganda política hoy no se distingue de la propaganda comercial… La propaganda política es de imagen, el retrato del candidato, maquillado, más lindo de lo que es en la realidad, muy bien vestido, sonriente, con una frase, que es como un flash de Coca Cola, y con un número que es el de la lista. No hay más nada… Y eso forma parte de una estrategia publicitaria que está monopolizada. Los que hacen la propaganda publicitaria electoral son los mismos que hacen la propaganda del yogurt y del desodorante…

-¿No es igual en otras partes de América?
-No, ciertamente no. Hay canales así, pero hay opciones. Y en el Uruguay no tenemos opción. Para empezar, no tenemos cobertura nacional salvo de esos medios masivos muy poderosos. Por eso el país está segmentado, porque además la estrategia publicitaria y comercial se mueve por parcelitas de comunicación…
Canal 4 es una repetidora de Telefé… tiene publicidad grabada en la Argentina… Entonces la alienación es que a usted lo estén bombardeando todo el día con mensajes publicitarios, valores, patrones de consumo, que hacen que usted deje de sentir su yo.

-¿Y cómo se sale de eso?
-Con una estrategia publicitaria que debería asumir el gobierno con toda vehemencia. Para empezar, obligando por ley a espacios genuinamente generados en el país, como ocurre en Perú.
En el Perú, a mediodía, en la hora del «bitute» (la hora de comer), se transmite música popular peruana… Y en Chile ocurre lo mismo y ahora en Argentina está ocurriendo lo mismo: es decir, hay un culto a la pertenencia, que no es patrioterismo.
En América Latina y en el mundo, hoy es un best seller Eduardo Galeano; se agotaron las ediciones en inglés después que Chávez regaló Las venas abiertas de América Latina traducido al inglés. Se agotaron en Europa y en todo el mundo las ediciones en inglés porque todo el mundo fue a comprar por ese gesto publicitario que significó la entrega de un libro. Acá, Eduardo Galeano es ignorado porque es un tipo que criticó al gobierno.
En América Latina es venerado Zitarrosa; donde voy, el mejor regalo que puedo llevar es una recopilación de Zitarrosa, porque es un líder que nos representa. Y nosotros lo tenemos marginado porque hay una especie de resentimiento contra lo nuestro y entonces desvirtuamos, vamos desvirtuando progresivamente nuestras manifestaciones más genuinas. Y eso es un estado de negación. Nos negamos a nosotros mismos. Y cuando nos negamos a nosotros mismos, se produce -hablando en términos matemáticos- una integral de negación colectiva.

Marcos Carámbula: que la crisis no la paguen los trabajadores

Carámbula participó del programa «Dejame que te cuente», periodístico del mediodía de la radio comunitaria. Repasamos algunos pasajes de sus respuestas.

Dr. Marcos Carámbula

Dr. Marcos Carámbula

Políticas de integración

«Creo que el Uruguay ha mostrado, en estos cuatro años de gobierno frenteamplista, que se puede cambiar (…) pero tenemos que ir a más en temas centrales. Yo hago dos énfasis en esta campaña: el Uruguay es uno solo, es bueno que el Frente Amplio por primera vez tenga un candidato del interior del país, no por lo personal, sino para ver el Uruguay entero, un país de 500 km. de norte a sur y 500 de este a oeste… Hay que pensar en una agenda nacional de desarrollo que vea al país entero, con todas sus potencialidades regionales. Pensamos en el acercamiento de la Agencia Nacional de Innovación y de la Universidad, a la producción, a la realidad productiva.
Segundo, el Uruguay integrado en la región. En tiempos de crisis del capitalismo, de crisis económico-financiera e ideológica también, tenemos que recordar que acá se defendió el paradigma del neoliberalismo, del «Achiquen el Estado, por favor»; cuanto menos Estado, mejor, decían… Y hoy resulta que el rol del Estado es el de salvataje, en los países del Primer Mundo. Pero para nosotros, en tiempos de crisis, lo importante es que esa crisis no la paguen los trabajadores. Y los referentes de los partidos tradicionales ya están anunciando ajuste fiscal, apretarse el cinturón, caída de los salarios, pérdida de las conquistas que los trabajadores han hecho. Nosotros pensamos, ante la crisis, más inversión en lo social. Pero además, pensar al Uruguay inserto en la región, lo que fue convicción histórica y política, hoy también es convicción estratégica. (…)
Yo valoro mucho la experiencia del ALBA, pero a su vez he seguido muy de cerca los planteos de Rafael Correa, presidente de Ecuador -que integra el ALBA-, y él plantea toda la fortaleza de la Unasur, los países del sur, desde el diseño de una nueva arquitectura económica y financiera.
En el proceso de integración, nosotros tenemos que saber reconocer la diversidad de los pueblos que tienen historias culturales, políticas y demográficas diferentes. Tenemos que avanzar paso a paso. Nos falta. Recién ahora estamos políticamente decididos con firmeza a la posibilidad del Mercosur, y estamos abriéndonos a la idea de la Unasur.
Acá hay un tema fundamental, el del TLC (Tratado de Libre Comercio), fue el Frente Amplio y el pueblo uruguayo los que dijeron: «No, por aquí no vamos». Y yo creo en eso, en los pueblos construyendo paso a paso su futuro».

Democratizar el poder

«Creo que tenemos que generar en el país un consenso nacional radicalmente democrático y descentralizador. Un Intendente, en su departamento, tiene casi el mismo poder que el Presidente de la República, y el gran cambio democrático es descentralizar el poder, acercarlo a la gente. Los ocho gobiernos departamentales frenteamplistas instalamos 96 juntas locales, y ahora, con el nuevo proyecto de ley, serán electivas. A su vez, el edil local tendrá sus recursos, como para marcar las prioridades de cada zona.
El tema de las patentes. Yo creo que no es serio para el país que en el Congreso de Intendentes, más allá de otros planteos de suma importancia, siempre terminemos con el tema de las patentes. ¿Por qué? Porque escudarse en la autonomía para no cumplir una cuestión de carácter nacional. (…) Hay que repensar las relaciones entre gobierno nacional, gobiernos departamentales y gobiernos locales. La Agenda Metropolitana ha sido una experiencia extraordinaria, de avance en las cuestiones del transporte, de trabajo conjunto en el tema de las cuencas: la del arroyo Carrasco, por ejemplo, y la del Santa Lucía, que incluye a Montevideo, San José, Canelones, Florida y Lavalleja… ese es un desafío enorme».

La construcción colectiva

«El Frente Amplio estaba estabilizado en un 40% del electorado, según algunas encuestas, ahora esas mismas encuestas nos dan por encima del 45%.
Hay tres precandidatos, los tres aportando iniciativa, contenido, y sobre todo, campaña frenteamplista en unidad. Tenemos diversidad de historia, de orígenes, de pertenencia… pero la unidad es la fortaleza y hay que sumar con contenido. El Frente no tiene dueños, el Frente es construcción colectiva. El 29 de junio todos vamos a quedar detrás del candidato que sea electo. No tengo dudas de que vamos a ganar en octubre, en primera vuelta».