Elecciones y dilemas

por David Rabinovich

El domingo próximo se cumple con la primera etapa de un largo proceso electoral que definirá, en gran medida, el rumbo para los próximos años.
Según la Wikipedia, «en política, una elección es un proceso de toma de decisiones usado en las democracias modernas donde los ciudadanos votan por sus candidatos o partidos políticos preferidos para que actúen como representantes en el gobierno».
En primer lugar acudiremos a las urnas, en forma voluntaria, para definir el candidato a presidente de la colectividad política de nuestra preferencia. Será un dato no menor saber cuánto apoyo tiene cada partido y la primera competencia será por lograr más votantes que los adversarios.
Izquierda(s) y derecha(s) tiene(n) un desafío: lograr más del 50% de los votos emitidos. En segundo lugar se podrá comparar el apoyo personal de cada candidato más allá de los partidos. También marcan votos y definen sus posibilidades los aspirantes a legisladores y/o intendentes. Vale la pena anotar que, por ahora, la conformación de la convenciones nacionales y departamentales tienen un escaso significado práctico ya que más allá de cumplir formalismos no son instancias reales de decisión. Quizá deberían jugar otro papel, pero la realidad es otra.
Proyectar los resultados de «las internas» a las elecciones de octubre, es un ejercicio que parece de poco interés, la próxima instancia estará fuertemente marcada por la obligatoriedad del voto y que se realizan sobre bases muy diferentes, no son sólo una elección, deberemos resolver un dilema.
En lógica, un dilema es un problema que puede resolverse mediante dos soluciones, ninguna de las cuales es completamente aceptable. (Wikipedia)
En la más probable de las hipótesis (si las encuestas tienen razón) en octubre se enfrentarán: Luis Alberto Lacalle como la opción restauradora de un pasado reciente y doloroso, con José Mujica representando -en el imaginario colectivo- una continuación del actual gobierno que pondrá el acento en contemplar los intereses de las mayorías populares.
La «clase media» uruguaya, numérica, social, económica y culturalmente disminuida sufrirá especialmente el tener que enfrentar ese dilema. Los medios nacionales y locales más poderosos, jugarán con fuerza del lado de la restauración conservadora.
La publicidad nos abrumará con mensajes contradictorios y los candidatos con promesas demasiadas veces vacías de intenciones sinceras y posibilidades reales.
Los partidos «tradicionales» no disponen de los abundantes recursos que les daba el gobierno para las «tradicionales» repartijas preelectorales, pero tienen su fortaleza en la posibilidad de instalar una sensación,  un clima, que tiene un componente fundamental de la visión desde las capas medias.
El desarrollo de la campaña electoral muy probablemente no se dirija a captar la buena voluntad de grandes mayorías que, sin duda alguna, han sido beneficiadas por el gobierno de Tabaré Vázquez, sino de los sectores medios que aparecen como «voceros» de los intereses colectivos.
El discurso del miedo jugará su papel una vez más. ¿Quién sabe cuánto?
La izquierda tendría al timón un líder carismático con muchos flancos débiles. La mejor cobertura de ellos puede estar en manos de sus rivales en la interna, por eso al proyecto de cambios le va la vida en cómo se recomponga la unidad a partir del 29 de junio.
Las actitudes unitarias, el frenteamplismo por encima de toda consideración sectorial, ha demostrado ser carta de triunfo. Es una imposición netamente popular.
El camino que se transite desde el 29 de junio, hasta el 25 de octubre, está destinado a marcar el futuro de las próximas generaciones.
La lealtad generosa y la grandeza para resignar los proyectos personales, en aras de los intereses colectivos, hace la diferencia para la resolución de estos dilemas.

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El hallazgo de Rodrigo Zorrilla

Hemos escrito, hace años, haciendo una estimación de la evolución de la pintura en el siglo XX, que ésta parecía canalizarse formalmente o técnicamente por dos grandes vertientes que «grosso modo» se manifestaban en dos modalidades extremas: el geometrismo y el informalismo. Y como un vasto entramado intermedio, todo el resto de la figuración y la no figuración.

El autor...

El autor...

...y las obras

...y las obras

También dijimos que el geometrismo tenía su máxima expresión técnica en el constructivismo y que el informalismo aparecía casi «espontáneamente» con la obra de Jackson Pollock; habría que explicar más en detalle estas dos afirmaciones. Pero, más aún, una tercera: la de que quien llena de contenido estético al constructivismo es Joaquín Torres García.
Sin exagerar, nos damos cuenta que la explicación y fundamentación de lo que decimos en estos dos párrafos daría para un extenso debate que podría requerir de tomos enteros.
No se asuste; no lo vamos a empezar aquí.
Pero sí se hace obligatorio aclarar que ni Jackson Pollock ni Torres García florecieron en un hongo. Como siempre ocurre, en ellos eclosiona la toma de conciencia de un segmento histórico: son un producto, una consecuencia, una toma de conciencia de todo el desarrollo de la pintura anterior.
Si bien se conviene en aceptar (sólo por establecer una «fecha» de inicio) que el constructivismo tiene sus raíces echadas en la obra de Paul Cezanne; puede rastrearse el planteo del informalismo en las de William Turner y Claude Monet, y aún siendo más osados, hay una sugerencia de lo informal en aquel consejo que Leonardo Da Vinci daba a sus alumnos de inspirarse en las manchas de humedad de las paredes. Del mismo modo puede apreciarse la humana necesidad de orden en las geometrizaciones que todos los pueblos han expresado a lo largo de la Historia.
Lo dicho viene a cuento para ubicar en su contexto y en su jerarquía  la obra que hoy se ofrece a nuestro público en el Espacio Cultural.
Imaginamos a Rodrigo Zorrilla antes que nada como un creador serio en el sentido que su obra es expresión sensible de un proceso meticuloso de elaboración intelectual y técnica. Parece incorporar al acervo informalista un hilo conductor de orden estético; la original realización de un motivo milenario: el retrato.
Porque lo acostumbrado es ver una representación imitativa de rasgos del modelo y se ha llegado a hablar de «penetración sicológica» cuando algunos de esos rasgos son acentuados en uno u otro sentido. Siempre media una alusión al parecido o la evocación que esa figura insinúa del modelo.
Lo que nos parece destacable del aporte de Zorrilla es su intento de retratar partiendo de su interioridad hacia la interioridad del retratado. Quizás aún, tampoco es novedoso esto en el arte: ¿Cómo, por ejemplo podemos imaginar un retrato de Cristo, o de Colón, o de Artigas, o de Espartaco, si no es a través del «viaje» de interior a interior del aludido y el creador?
La peculiaridad de la obra de Zorrilla reside en hacerlo valiéndose de la herramienta del informalismo. Que por añadidura nos despierta reflexiones de tinte filosófico acerca de un tema que ha determinado el pensamiento de la Humanidad desde sus comienzos como tal: la muerte o el sentido de la vida.
¿No es mucho más elocuente, profundo y expresivo este retrato de Quiroga, que nos ofrece el pintor, que las fotografías que de él conocemos? ¿Quién dijo que un retrato es un parecido de rasgos y no en cambio una traducción de vivencias concretadas en un gesto, un chorro de pintura?
Esas manchas, superpuestas, interactivas, dinámicas, aleatorias… Esos trazos insinuados, indefinidos, afirmativos, premeditados… En el contexto del marco limitador, de un plano que condiciona, de una referencia nominal ¿no se parecen a la vida? ¿No es nuestra vida otra cosa que una sucesión de etapas que se modifican e inter-influyen? ¿No iniciamos el camino en una mancha de esperma? ¿Y no aplicamos la última mancha cuando hemos agotado los límites del cuadro? Y, por fin, ¿no pretendemos que al menos ese cuadro figure junto al resto, en la gran exposición de la sociedad y la historia?

La sequía sigue lloviendo sobre nosotros

Foto inspirada en René Magritee.

Foto inspirada en René Magritee.

La campaña de los estudios en su orden

En los últimos siete días, se han dado a conocer dos «estudios» sobre las consecuencias de la sequía. El primero, encomendado por la Intendencia al grupo que comanda el Ing. Álvaro Ramos, se llamó: «Impacto directo de la sequía 2008/2009 en la producción primaria del departamento». El informe oficial de estos técnicos fue realizado el día lunes 30/03. Sin embargo, el día 27/03, en lo que se podría llamar una pre-presentación de los resultados del estudio, la Encargada del sector Pymes de la Unidad de Desarrollo de la Intendencia, Mercedes Antía, auguró un resultado «con números bastante impactantes». Predijo, aunque «no queremos ser alarmistas sino conscientes de la situación en la que estamos y que nos abarca a todos, tanto a quienes viven del sector agropecuario, como de la agroindustria, de los comercios y servicios, porque ya se están viendo afectados». Es lo que identificó como «el derrame en el resto de la economía». A esta debacle general, agregó que «también hay que tener en cuenta el impacto de la crisis internacional que bajó los precios de los productos del agro, por lo que los efectos aún van a ser mayores».

El sábado 28/03, (antes de la presentación oficial) la prensa local con acceso a los datos, informó:
“El impacto en San José será presentado el próximo lunes.
Estudio revelará que las pérdidas por la sequía llegan a U$S 250 millones.”
(Título de tapa de Primera Hora)
“Estudio ratificará que pérdidas por la sequía fueron de U$S 250 millones”
(Título de tapa de Visión Ciudadana)
Si hacemos una especie de estudio de literatura comparada casi seguramente saquemos estas conclusiones: La «fuente de inspiración» es la misma. Un redactor tiene dificultades expresivas. Ambos escritores se vieron en la necesidad de predecir el futuro revelando los resultados de un estudio no conocido todavía. Uno maneja mejor la expectativa del lector porque trata de mantener el misterio de la revelación; el otro ya conoce el futuro y puede asegurar que meramente se ratificará el terrible informe.
Si nos ponemos en situación de un profesor que corrige escritos quizá nuestra sorpresa sea mayor. ¿Por qué? Porque sencillamente llama a los dos alumnos y les dice: «Ustedes copiaron», y les marca en rojo las dos palabras diferentes que utilizaron. Como si -para disimular-, hubieran cambiado algo del texto del que estaban copiando.
Si pensamos qué características debe tener la presentación de un estudio objetivo de esta naturaleza desde el punto de vista de un profesional, descartamos que éste no puede aceptar un informe anticipado, con datos imprecisos y comentarios dramáticos.

El segundo estudio, encargado por la Asociación Rural a «Teresa Herrera y Asociados», se presenta oficialmente el jueves 2 de abril en horas de la noche*, pero se «anticipa» por la mañana,  nuevamente por los mismos medios de prensa, que titulan: «Estudio revela que tres de cada cuatro productores pierde plata con la actividad» y «Grave situación de la lechería local es ratificada en informe de consultora». Según lo que leemos en el desarrollo, la situación es grave para los pequeños productores e implicará tareas de gran esfuerzo para los medianos. Los grandes, no tienen problemas. Este trabajo se llama: «Encuesta diagnóstico del sector lechero», es decir, se diagnostica sobre opiniones de productores encuestados. Es un método que tal vez corresponda explicar para captar su real valor. Por lo pronto no es un estudio realizado sobre ganancias o pérdidas concretas en relación a una estimación objetiva de lo producido por el establecimiento.
Además, y para no perder una visión más veraz desde la sociedad total, es bastante interesante observar cómo, en el primer informe dado oficialmente el día lunes 30 por Ramos y demás técnicos, la cifra de las pérdidas se estimó como bastante menor a los U$S 250 millones anunciados en los medios. Tampoco se aclaró lo suficiente un punto ineludible para toda estimación matemática justa: Sobre qué ganancia inicial se hizo la estimación.

Cómo sigue impactando la sequía

Quiere decir que, durante estos últimos 15 días, en ciclos planificados de preinforme, difusión, informe, nuevamente preinforme, difusión e informe, a la opinión pública de San José le llegan andanadas constantes sobre estimaciones no explicadas científicamente que anuncian la catástrofe de nuestro campo. Tres polos de poder juegan su partido: Intendencia, Consultores, Asociación Rural.
Participando apenas del cuarto, el de la Prensa, creemos que la gran sequía que sufrió nuestro país fue integrada con pericia y sin escrúpulos a la campaña electoral. En particular en nuestro departamento. Esta afirmación trasmite una opinión. Mi opinión.

*No accedemos a él antes del cierre de esta edición.

Las imágenes del retroceso

"Su" Gimenez

"Su" Gimenez

"Cuqui" Lacalle

"Cuqui" Lacalle

Las 200.000 rapiñas de García Pintos

“Los chorros llegaron al gobierno”. Así se expresó Daniel García Pintos aquí en San José, en conferencia de prensa. ¿A qué se refería? Aunque el proceso de su pensamiento no es fácil de seguir para otra mentalidad -¿que se mantenga sana?-, haré el esfuerzo de reproducir sus secuencias. Este político estaba hablando del delito y de la inseguridad y mezclando en la cosa el tema de los jóvenes. De pronto, siguió con una esotérica afirmación: Si se denunciaron 100.000 rapiñas en 2008, en Uruguay hay 200.000 robos por año. Es su conclusión matemática ya que -según él-, la mitad de la gente no radica la denuncia porque ya sabe que la policía no podrá hacer nada. Por lo tanto, no es que se pueda estimar sino que “hay 200 mil robos por año en Uruguay”. Esta fiesta del delito, según él, fue prevista por los “chorros” cuando se alegraron de que ganara el Frente Amplio porque sabían que nadie los iba a perseguir. Entonces, en otra soberbia inducción, concluyó que “los chorros llegaron al gobierno”. Este es su lenguaje. Pero su discurso se completa visualmente y el verdadero mensaje se compuso con la presencia de dos militares retirados de alto rango en su estrado. Rodeado por los militares Raúl Mermot y Ramón Trabal, dejó bien claro su enfoque: si con el Frente Amplio ganaron los chorros, con el gobierno cívico militar (dictadura, digamos) se defendió la honestidad.

La eficiencia de Pedro

No nos extraña entonces que García Pintos no esté apoyando en su interna a quien parecía su natural candidato. Pedro Bordaberry prometió hace unos días sobre este tema al que la sociedad está tan sensible, que en 24 meses las cifras de los delitos serán bajadas a la mitad. Quizá deban sacar las cuentas juntos porque no sabemos si es la mitad de 100 o la de 200 mil delitos la que deberá bajar. Es decir, ¿serán 50 o serán 100 mil robos menos en 24 meses? No es changa la diferencia para Pedro y su equipo de magos.

La oratoria de Lacalle

El ex presidente, tiene otra presentación. Se produce más modernamente. Campechano pero no tanto como antes (porque hay que dejar solo a Mujica con sus chabacanerías), neoliberal con De Posadas pero arrimando al wilsonismo y sus planteamientos sociales, emergente de la historia de la derecha del Partido Nacional que hay que mostrar como la del país todo para pescar los votos útiles colorados, explotando todas las calenturas que el IRPF esté causando en votantes de izquierda un tanto débiles al consumo, Lacalle está demostrando una capacidad oratoria asombrosa,  que, a veces, también asombra por sus patinadas. La que cometieron en el texto escrito de su programa que pregona la tolerancia cero con los jóvenes que cometieran infracciones y que el candidato corrige oralmente como “error de borrador”. O cuando afirma que a los textos de la Historia reciente que comenzaron a usarse en esta administración, “yo, los tiro”. Feas premoniciones detrás de esas “patinadas”. ¿Va a tirar textos de Barrán, Caetano, Rilla, Demassi? ¿Los tira y los quema? ¿Recuerda Lacalle, en la historia de la humanidad, quiénes hicieron requisas de libros o los mandaron a la hoguera? ¿Recuerda quiénes le quemaron los libros a Don Quijote?

Susana, Hola

Otra figura televisiva agita fantasmas. Pertenece a la TV. En apariencia no es política y es inocente de cualquier pensamiento ideologizado. Ella, únicamente, ha estado dedicada al entretenimiento. Por eso muchas zonas tenebrosas de su pasado y de su presente empresarial, quedan olvidadas cuando Susana llora por la muerte de un perrito. O cuando Susana grita su amor a un/a televidente que, además, está al teléfono, deshecho/a en lágrimas. O cuando dialoga con Gasalla con inteligencia, comprensión y sentido del humor. Pero, en estos días, a propósito del asesinato de uno de sus ayudantes  más queridos, se ha transformado en el juez inimputable de una sociedad argentina insegura. Y de la uruguaya. Porque su exigencia de “muerte a los culpables” cruzó el charco para sumarse a todas las “tolerancias cero” que andan por ahí. En especial, al coro que enumera delitos en los informativos diarios.

El poder de los fantasmas

En otras campañas políticas, agitando famosos fantasmas, los dueños del poder mediático supieron apoyar a quienes iban a mantener sus prerrogativas. El escándalo de una inseguridad que nos hacen compartir a todos, parece ser hoy la mejor forma de atemorizar a los votantes. Y las promesas de soluciones rápidas, cortantes, expeditivas, la mejor forma de conquistar voluntades.
La historia reciente, la que no quieren dar a conocer a los jóvenes y niños uruguayos, puede ayudarnos mucho a desenrollar esta madeja.

Los “menores” como espectáculo

menor

El precandidato Luis Alberto Lacalle, promete crear el Instituto del Menor Infractor, con independencia del INAU. El Diputado Borsari ya presentó la idea al Presidente Vázquez. Los problemas con la seguridad pública, que existen; la difusión estelar que la televisión otorga a los hechos en los que participan menores de edad; los problemas que llevaron a la renuncia de Mateo Méndez y Víctor Giorgi a sus respectivos roles, son circunstancias que integran naturalmente el tema a la agenda del año electoral.

Para solucionar estos mismos y difíciles problemas, los precandidatos del Frente Amplio no están de acuerdo con esta creación de una institución que atenderá únicamente a los ‘infractores´ o a los ‘peores´.

Sin entrar al fondo del asunto –que entre otras cosas es de alta complicación jurídica -, recordé las fundamentaciones que se dieron, hace pocos años, para cambiar el nombre de INAME (Instituto Nacional del Menor) por el de INAU (Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay). Se hacía hincapié en quitar el sustantivo ‘menor´ porque en el código cotidiano había alcanzado un alto grado de significación peyorativa: nadie decía -o dice-, ‘mi menor´ por su hijo o su nieto, aunque sí dice ‘el menor´ por el que le vendió pastillas en el ómnibus. Mucho más si “tres menores atacaron a un anciano” como constantemente sufrimos en los informativos.

En una publicación del año 2004 de UNICEF, titulada “Investigación sobre las infracciones juveniles y las sanciones judiciales aplicadas a adolescentes de Montevideo”, encuentro ciertas reflexiones muy ilustrativas. En el período estudiado 1994 – 2002, la de quien era Presidente de la Suprema Corte de Justicia: “Yo no entiendo esta denominación de menores infractores en el sentido que fundamentalmente sigue el Código del Niño. Tanto si nos regimos por el Código del Niño como por la normativa internacional, el menor no es pasible de delito. Si bien la conducta puede ser similar a la de un delito, evidentemente no hay que calificarla como tal.” Esta opinión jurídica y humana va más allá: ya no sólo se trata de manejar o no el término ‘menor´ como sustantivo discriminatorio, sino que quien tiene menos de 18 años no puede ser adjetivado como ‘infractor´ desde una sociedad responsable.

Para quienes están realmente inmersos en estos problemas el hecho más difícil de resolver parece ser el de la sanción judicial a aplicar en estas transgresiones. (Es también el más fácil para quienes menos interiorizados están y piden los castigos más drásticos). Sin embargo de la forma de encarar estos temas puede nacer un juicio sobre la sociedad misma: “Sólo una sociedad que aprenda a respetar a “los peores” es capaz de respetar a todas las personas. Por eso el grado de desarrollo ético de una sociedad puede medirse según como trata a los considerados “peores” entre sus miembros, a los que cometen hechos definidos como contrarios al sistema normativo. De ahí que la forma en que el sistema jurídico de control social reacciona ante la criminalidad, y en particular ante la criminalidad juvenil, es un reflejo del grado de respeto que la sociedad tiene por la dignidad personal de sus miembros y un indicador del grado de desarrollo de su sistema jurídico.” *

En realidad son muchos quienes rechazan considerar a los adolescentes como ángeles o demonios porque saben que son sujetos de derechos y responsabilidades que la sociedad adulta y sana deberá atender en base a estos atributos.

Por ejemplo, esa sociedad no deberá dejarse llevar por la tentación expresiva de “tolerancia cero” cuando sabemos que eso quiere decir “intolerancia 100%”. No pretendamos dirigir ni gobernar si nuestra filosofía de fondo está inspirada en estos porcentajes extremos.

Tampoco dejemos de poner un filtro de contención a nuestra subjetividad cuando los primeros 18 minutos de todos los informativos televisivos de los canales privados se ocupan del delito. Sobre todo de los cometidos por menores de 18 años. Al punto que, si el martes 17/03/09 dos delincuentes atacan a un policía en el Paso del Molino, se dice de ellos, reiteradamente, “los jóvenes”. ¿Por qué no los “delincuentes” o los “rapiñeros”, si ya no eran menores? Y al extremo que, si los delitos cometidos por menores o jóvenes uruguayos no alcanza para cubrir la cuota de minutos estipulada, pasamos dos episodios de violencia con jóvenes en Buenos Aires. El efecto psicológico en nosotros, los televidentes uruguayos distraídos, es el mismo. Nos horrorizamos de la inseguridad en la que vivimos.

Reconociendo que la sociedad está más compleja, que hay un gran descenso en las costumbres de respeto hacia los demás -y no solamente hacia la propiedad de los demás-, veamos sin escándalo cuál es el rol de los jóvenes y de los menores en la totalidad de los delitos. Y veamos sin lentes deformantes, las responsabilidades.

La campaña electoral también puede hacerse con mayor verdad y menos habilidad.

 

Miguel Cillero Bruñol “Adolescentes y sistema penal. Proposiciones desde la convención sobre los Derechos del niño” en Justicia y Derechos del niño. UNICEF, 2000, Buenos Aires.

Lecturas, mujeres y lavarropas

Cuando uno ya no estudia sino que lee, los temas, variados, generan un pensamiento disperso y, casi seguramente, bastante superficial. Por eso esto no es una reflexión sino una disculpa para esta gran mezcla que propongo a los lectores, en la que, sin embargo, hay alguna idea obsesiva.

Numeremos las 4 lecturas: 1) Las recomendaciones de la «Economía doméstica para bachillerato y magisterio», sección femenina de la Falange española de 1958, publicada en el anterior San José Hoy. Allí debían aprender las jóvenes dueñas de casa cómo contentar al esposo sin escatimarse humillaciones y cómo usar el lavarropas en beneficio de la paz hogareña. 2) De L’Osservatore Romano, periódico oficial de la Iglesia Católica, el artículo de Julia Galeotti sobre «La máquina de lavar y la emancipación de la mujer» cuyo título «Poné el detergente, bajá la tapa y relajate», puede verse como un comentario al anterior. (La Diaria (09/03/09). 3) La noticia sobre una niña brasileña de 9 años, violada y embarazada por su padrastro, a la que los médicos de Recife practicaron un aborto. (De la publicación anterior y toda la prensa.) 4) El especial estado de ánimo que produce la lectura de «El bastardo», la novela biográfica sobre Roberto de las Carreras en la que Carlos María Domínguez revela la intimidad de la «sociedad rioplatense de 1900, la hipocresía de buena parte de los hombres públicos y la intromisión del Estado en la vida privada de las personas».

1- El primero, alejado en la cotidianeidad de la España franquista, provocó nuestro humor y nuestra orgullosa sorpresa ante aquel increíble atraso; el reconocimiento de cuánto nos hemos superado las mujeres y de cómo la sociedad y sus normas morales han evolucionado. (Se podía leer también con asco o como el guión para una comedia costumbrista). En todo caso, tiempos pasados.

2- Luego de un domingo lleno de reclamos y festejos por el día internacional de la mujer, este lunes 9 de marzo encontramos una pregunta, formulada con sagacidad, que nutre nuestra segunda observación: «En el siglo XX, qué fue lo que tuvo más influencia en la emancipación de las mujeres occidentales?» Los ejemplos son: la pastilla anticonceptiva, la liberalización del aborto, trabajar fuera del hogar. Sin embargo, la convicción de la periodista que escribe en el periódico vaticano, es casi escandalosa por su nimiedad: El lavarropas, inventado por el teólogo alemán J. Ch. Schaffern en 1767, en sus versiones posteriores y más ágiles, habría sido un factor fundamental de emancipación femenina. (Siempre que no utilicemos el tiempo ganado en hacer lo que aconsejaba la sección femenina de la falange).

3 – En el país vecino una madre lleva a su hija al médico por dolores abdominales y descubre que está embarazada de mellizos. Autoriza el aborto aconsejado por los médicos que observan riesgo de vida en la niña y de acuerdo a las condiciones que establece la legislación brasileña. El arzobispo zonal, José Cardoso, presiona para impedirlo y luego excomulga a todos los adultos que tuvieron que ver con el aborto. A excepción del padrastro, violador durante varios años. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y el Vaticano apoyaron la decisión del arzobispo. El Presidente Lula se horrorizó: «Como cristiano y católico, lamento profundamente que un obispo de la Iglesia Católica tenga una actitud tan conservadora» dijo, además de dar la razón a la medicina sobre la iglesia. El tan apoyado Arzobispo, le aconsejó al Presidente que buscara «la asesoría de algún teólogo para hablar con más propiedad sobre el tema». Otra vez la teología…

4 – Estas lecturas rápidas cayeron, justamente, en ese imaginario mental y afectivo que crea la lectura de un libro como «El bastardo», la vida de Roberto de las Carreras, «l’enfant terrible» del 1900. Lo terrible de esta extensa biografía novelada, es la lúcida pesquisa en las costumbres de aquella sociedad. Esencialmente condenatoria de la madre adúltera, Clara García de Zúñiga y Elía, pero no de la codicia del esposo, José María Zuviría, ni de la astucia con la que su padre, Ernesto de las Carreras, conquistara a su madre el mismo día de su boda con el otro de quien sería muy amigo hasta el fin de sus días. El rol del Estado, de la Iglesia y de los grandes juristas de la época (hoy todos reconocibles como nombres de calles de Montevideo), es muy similar al de este arzobispo actual de Recife. La condena actual al aborto pero no al violador, muestra hasta dónde la hipocresía sigue vigente enmarcada en la misión liberadora del lavarropas y del expreso deseo del Papa Benedicto XVI, por el que las mujeres deberán ser cada vez «más respetadas y valoradas». Aunque no dijo cómo.