Marcos, para algunos ‘Tato’

Una esquina y un niño.
Super enganchado con los juegos de fútbol en la XO, percibió nuestra presencia recién cuando nos sentamos junto a él, en el cordón de la vereda.
¿Podemos hablar un minutito? pregunté
‘Bueno, dale’ respondió.

Alejandra Fuentes

¿Cómo te llamás?
Te digo todo mi nombre enterito, ¿querés? Marcos Nahuel Sosa Martínez. Algunos de mi barrio me dicen ‘Tato’, pero algunos nomás.

¿Cuántos años tenés?
Ocho años y voy a tercer año, a la Escuela Nº 51. Acá a la vuelta, ¿viste?… Allá.

¿Te gusta la escuela?
Sí, pero ahora estamos con las pruebas.

¿Novias o admiradoras en la escuela?
Mamá dijo que ahora no, que después de los 14 años. Ya ahí se puede.

¿Con quién vivís?
Con mi madre… ah, y con un hermano, el chico, que se llama Luciano y a veces pelea.
El más grande, Jonathan, ahora está internado porque se enfermó y mi madre está con él. Se enfermó por no hacer caso y quedarse afuera, al frío. A mí me cuida mi abuela, que se llama ‘Pocha’.
Pará, porque por parte de padre tengo más hermanos, y me acuerdo de los nombres, mirá: Agustín, Rodrigo, Clarita, que es nena, y Fabricio.

¿Cómo se llaman tus mejores amigos?
Jorge y Agustín. Jorge vive a la vuelta de casa y en la esquina vive Agustín. Me hacen reír, me hacen bromas y chistes.

¿Tenés algún chiste para hacerme?
Sí, uno de Jaimito. ¿Te lo hago? Pará un cachito que me acuerde…

¿Qué te gusta hacer?
Me gusta jugar a la pelota. Cuando sea grande quiero ser como Forlán, pero yo voy a ser de Central. Viste allá lejos, ahí es la cancha. Yo ahora de niño juego de defensa en Central, pero a mí no me gusta ser defensa, pero tá.

¿Qué te hace mamá, que te gusta mucho?
Sí, cuando me hace un regalo… Y también cuando me abraza.

¿Y lo que no te gusta?
¡Hacer mandados! Mi madre me manda y se olvida de algo, voy de nuevo. Yo me enfado.

¿Qué te da bronca que te hagan?
A mí me enoja que me relajen… No me gusta. Pero si buscan yo les pego, pero suave, o a veces un poco más fuerte.

¿Y este perro es tuyo?
Sí… No, mentira, es de mi hermano, pero me sigue a todas partes. Se llama Tobi. El mío es Manolo, un gatito.

Tanto que hablás de ser grande, ¿qué vas a hacer cuando lo seas?
Voy a trabajar. No sé lo que me gusta, pero me voy a levantar temprano.

¿Y vas a fumar cuando seas grande?

No, porque es una droga y me puedo drogar. Hay niños que hablan de eso pero a mí no me interesa.

¿Sabés que el domingo es el Día del Niño?
Yo sé que es el 15 y quiero una pelota. Cuando era chico tenía una, pero casi no me acuerdo. Después jugaba con la de mi hermano, pero un día ‘patié’ y se la pinché. La dominé así, y le pegué y había unos ‘cosos’ así… y se pinchó, se le hizo un tajo.
Quiero que me regalen juguetes y también ropa, buzos, pantalones y championes.

¿Es lindo compartir o a veces cuesta?
Está lindo.

Y para los niños del mundo como vos ¿qué pedirías?
Que no sean pobres… Que tengan sus casas. A mí cuando sea grande me gustaría tener una casa grande… Yo vivo en lo de mi abuela, en una casa atrás de la de ella. Vamos a ver: esta es la casa de mi abuela, ¿viste? Bueno, yo vivo allá, más lejos, con mi madre y mi hermano chico, Luciano.
Y otra cosa… que tengan comida

¿Sos un niño feliz?

Y ¿por qué?
¡Porque siempre me río!

Con él y Toby marchamos hacia su casa. En la puerta, su abuela lo recibía con la leche al tiempo que nos decía «él es un rayo», «tiene cada ocurrencia que me imagino todo lo que te habrá dicho».
Y no se equivocó. Con la grabadora apagada, la charla continuó entre risas y comentarios centrados en Toby, que guiaba la excursión. «Este perro es re inteligente. Igual viene solo a casa, si lo dejás». Y coincidentemente, agregó: «Es un rayo».

El de Jaimito ¿lo sabés?

Y con cierto temor escuchamos el chiste de Jaimito, que lo dejó como broche de oro: «Jaimito iba al Parque con la abuela. ¿Vos ya lo sabés? ‘Ta bueno, te lo cuento: Fueron al Parque y justo J. encontró un chicle tirado en el suelo y lo fue a levantar y la abuela le dijo que no, que las cosas del piso no se agarran. Siguieron caminando y J. se encontró un ‘chupa’ en el piso y le preguntó si podía levantarlo y le dijo que no, que del suelo no se levanta nada. Y sigue así hasta que viene lo mejor… Siguen caminando y la abuela se cae en un pozo y le dice ¡Jaimito, Jaimito ayudame! No abuela, las cosas del piso no se levantan».

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One Response to Marcos, para algunos ‘Tato’

  1. martin says:

    que genio el pibe!

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