Pedaleando por Latinoamérica

En busca de un mate llegué a la casa de Jaime y Carolina; allí me presentaron a César; ‘él es chileno, se queda unos días’. Nada fuera de lo común hasta que agregaron ‘se vino en bicicleta
y va hacia México’.
Este visitante no sólo conoció la vida en cooperativa sino también gritó los goles de Uruguay frente a Alemania «… es que yo soy hincha de Latinoamérica», explicó.

Alejandra Fuentes

El camino se aliviana con cada puerta que se abre para recibir al visitante.

El viajero chileno se adaptó enseguida a las costumbres de los anfitriones, para quienes los amigos tienen un lugar muy especial.
Sentado en el piso, frente a la estufa, presenció el ‘desfiladero’ de quienes en la primera noche lo homenajearon con pizzas, vino y buena charla.
César Ricardo Altamirano Moscoso tiene 34 años y su lugar de origen es la ciudad de Concepción, al sur de Chile. Allí se desempeñaba como ‘periodista de rock’. «Tuve la suerte de que me despidieran porque sólo así pude concretar este viaje que hace tantos años soñaba. Como dice Mafalda ‘lo urgente no deja tiempo para lo importante’ y se me iba pasando la vida entre los estudios, la Universidad, el trabajo y con 30 años conocía el mundo sólo por Internet. Nunca había ido hacia él, a poner mis manos sobre su tierra, a vivirlo a pleno», dijo a SAN JOSÉ HOY.
Está inscripto en una página internacional de viajeros llamada «Couchsurfing.com», una red social similar al facebook. «Personas desconocidas se acercan a través de Internet, pudiéndose convertir uno en viajero y otro en anfitrión. Le escribí a Carolina con unos días de anticipación porque andaba pedaleando hacia aquí, y me contestó que su casa estaba abierta (…) Eso es lo interesante de viajar en bicicleta, un medio muy lento que te permite apreciar todo y también disfrutar de las personas que vas encontrado. Así es que tuve la suerte de conocer San José (…) Yo no me defino turista sino viajero. Los primeros andan buscando los atractivos de las ciudades, los lugares de fiestas y eso lo encuentran en los grandes conglomerados urbanos. Yo vine a otra cosa: a conocer a la gente y a los lugares pequeños, que tienen un ritmo muy particular de vivir la vida, algo mucho más interesante para mí».
Su ex novia fue la primera en enterarse de este viaje, pero a quien más le costó aceptarlo fue a su mamá: «Soy hijo único, así que te imaginarás»; «finalmente lo aceptó y aunque con mucha pena, me dio su bendición».
César salió de Chile en marzo del 2009, en bicicleta y llegó a Buenos Aires en julio de ese año (un recorrido de 3.500 kilómetros). Un imprevisto lo obligó a volver en ómnibus hacia Chile, para regresar a Buenos Aires en abril de este año y desde allí retomar el viaje en ‘chiva’. Desde allí fue a Rosario, Santa Fe, Paraná, Concepción del Uruguay, Colón, Paysandú… «Estoy en Uruguay desde el 8 de junio. Desde Paysandú he venido siempre por el litoral, disfrutando de un paisaje hermosísimo».
No logra describir con palabras las vivencias en nuestra tierra, pero lo intenta porque lo quiere compartir. «Hay un sentimiento y sensación general desde que entré a este país. Me sentí bien recibido, cómodo. Me llamó la atención porque los camioneros, a diferencia de Argentina, en vez de gritarme que me hiciera a un lado, me saludaban. Y las chicas son muy guapas, cosa que no deja de ser importante. Pero en términos generales, lo que rescato de Uruguay es la hospitalidad de su gente. He vivido una sensación permanente de seguridad, de poder dejar mi bicicleta en cualquier lado, de caminar tranquilo… Yo vengo de una ciudad relativamente grande, con unos 300.000 habitantes y crecí con permanente cuidado; acá me relajé un poquito (…) Sobre todo en las ciudades pequeñas como San José, se vive a otro ritmo y eso está buenísimo. Aquí almuerzan juntos, tienen tiempo para los amigos, para entablar una charla, y aunque no se den cuenta, eso es muy importante. Ahí es donde encuentro el encanto de la vida real que yo ando buscando».
El itinerario está preestablecido desde que este viajero comenzó a proyectar el viaje. Claro que hay modificaciones en el camino, «porque yo tengo una meta pero no plazos. Puedo quedarme semanas enteras en algún lado y en otros sólo pasar (…) Pero busco siempre ir por las costas del Atlántico, que se caracteriza por un mejor clima. El invierno de Uruguay es mucho más benigno que el chileno, donde es mucho más crudo».
De San José irá a Montevideo. En la capital permanecerá dos semanas y por la costa pedaleará rumbo a Brasil «… quiero conocer las playas de Rocha, disfruto más de ese paisaje en invierno».
Brasil, el país más grande de Sudamérica, piensa recorrerlo sin apuros. Más tarde, César visitará Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala «… para finalmente llegar a ciudad de México. Es mi destino final porque tengo muchos amigos que viven ahí y además porque es una ciudad que ya conozco y me encanta. No en vano, allí nace la historia de América y la capital fue un gran imperio».
«(…) Yo estoy bien contento porque todo lo que he pensado en teoría, he logrado llevarlo a la práctica. También he confirmado que Latinoamérica es un gran pueblo al sur de Estados Unidos, como dice la canción de un grupo chileno (…) Desde México a Tierra del Fuego estoy convencido que somos la misma patria, y cada día que pasa lo reafirmo. Ahora entiendo la frase de una canción de Pedro Aznar, que dice que de tanto andar de un lado para otro descubrí que en todas partes la gente es la misma. Y las nacionalidades y las fronteras son para los milicos y los políticos; pero el pueblo lo único que quiere es vivir en paz y felices».
Sobre la experiencia de vivir unos días en  Co.Vi.Mar. señala que en Chile también hay cooperativas de vivienda, «pero nunca había estado en una donde los vecinos son amigos y creen fervientemente en el sistema que permite ayudarse unos a otros organizadamente».
Otra cosa que ya conocía era el mate. «En mi ciudad es una bebida frecuente. Sólo que allá se toma bien, bien hirviendo y no se acostumbra en la mañana sino después del mediodía. Además, allá se toma más dulce que amargo».
Aunque la hospitalidad se hace sentir en Uruguay, César lleva consigo una carpa que arma en algunas ocasiones «… me acomodo al borde del camino, sin ningún tipo de problemas».
Entre las imágenes de Uruguay que quedarán de por vida en su memoria, rescata la de un gran prado verde: «Me gustó mucho eso de sentir que no termina nunca el pasto. En Internet, puse: Uruguay: hermosos campos verdes».
Bolsos, mochila, guantes, casco y un espíritu aventurero que no hace peso sino que alivia y empuja hacia adelante, forman el equipaje perfecto que lo acompaña a conocer América en bicicleta.

Periodista de rock, fans de Zitarrosa

Bien equipado, César continúa su viaje sin apuros, disfrutando metro a metro.

Así se nos presentó mientras le tendíamos un mate. «Sinceramente no conozco en detalle grupos uruguayos. Sí tuve la oportunidad de entrevistar en Chile a «No te va Gustar», «La Vela Puerca» y «El cuarteto de nos». «Ahora acá me está haciendo escuchar música popular uruguaya. Yo soy más de la trova latinoamericana; en mi infancia escuché al maestro Alfredo Zitarrosa. Un tío que era uruguayo me enseñó a disfrutar de sus canciones desde pequeño. Y hoy lo tengo entre los grandes, junto a Violeta Parra y Mercedes Sosa, como otro de los máximos dioses de nuestro cancionero.
Concepción es una de las ciudades más rockeras y le hace la competencia a Santiago. La mayor parte de los grupos de rock que se destacaron en Chile surgieron en mi ciudad. Es el caso de ‘Los tres’, un grupo muy famoso en los años 90 que sigue en pie, aunque no con la popularidad de otrora. También hay una banda llamada ‘Los bunkers’, que está radicada en México y en su último disco cuenta con la producción de uno de los integrantes del conocido conjunto mexicano ‘Cafetacuba’».

Un libro

Material no le faltará para esa publicación que espera concretar algún día. «Ahora estoy disfrutando ‘a concho y a full’, pero obvio que voy recopilando información y anotando en una libreta todo lo que me impacta. Saco fotos y hago un punteo diario para poder algún día reconstruir la historia y dejarla escrita».
Una publicación que será dedicada a su familia y amigos; «mi principal sostén emocional», agregó.
¿Qué nombre le pondría? «Latinoamérica es un pueblo al sur de EE.UU.» o (el que a mí me gustó más) «Lo que hice antes de conocer a tu madre».

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One Response to Pedaleando por Latinoamérica

  1. Anónimo says:

    Gracias amigos maragatos! Estaré eternamente agradecidos de su hospitalidad y buenos deseos de amistad. Pasé unos hermosos días en compañía de los vecinos de la Cooperativa CO.VI.MAR. Nunca los olvidaré. Todo lo que hago -o por lo menos lo que intento hacer- sería imposible sin la ayuda de ustedes, de esa cadena invisible de manos que me empujan hacia a delante, a encontrar mi destino. Y como dicen los maestros Beatles: “I get high with a little help from my friends”. Que así sea.
    Gracias de nuevo y hasta siempre.

    César. El Ciclista Solitario.

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