Bagayero en época de vedas

En la edición pasada José Montesdeoca Del Castillo (Chino) habló de su niñez, de su vida en la calle como lustra botas y vendedor de diarios. Faltó contar su historia de adulto: las llevadas de carne a Montevideo cuando ésta era escasa en la capital. Las leyes de 5, 15 kilos y las vedas. Los controles y las evasiones. Alguna anécdota y su modo de ver la realidad.

Estela Sellanes

El tren era el principal medio de transporte para llevar la carne a Montevideo.

«En Dictadura yo ya era grande… Llevaba carne a Montevideo cuando eso. Empecé de muchacho, después que dejé la calle. Tendría 16, 17 años…
Acá había ocho o diez personas que llevaban carne cuando eso; eran pocos. Estaba el finado Pérez Ortiz, la “Chancha” Cerdeña, Teresa Díaz, la «Cota» Guelvenzu. Muy pocos. Empecé yo y después mi madre. Fue por el año 50 y pico…
Unos llevaban perdices, otros carne, algunos llevaban liebre, porque el Frigorífico Nacional tenía una cota -determinada cantidad de kilos asignados- para entregarle a los carniceros y el abasto de Montevideo también. Entonces, ¿qué pasaba? El Frigorífico Nacional, como tenía exportaciones, atendía las exportaciones y a los carniceros los tenía ‘colgados’, no les entregaba carne; igual pasaban dos años y no les entregaba carne.
En Montevideo había muchas carnicerías funcionando, los bares y los hoteles se quedaban sin carne y nos compraban.
Nosotros comprábamos acá (en San José) en las carnicerías, la llevábamos y cobrábamos algunos reales.
Los carniceros todavía no compraban cuando eso, pero como había falta en los restaurantes…
Llevábamos espinazo, nalga… Esos fueron los inicios de la llevada de carne, 30 años antes que la veda.
No te la sacaban. Después, cuando los carniceros empezaron a comprar carne clandestina en Montevideo, pusieron la ley de los 15 kilos: Se podría viajar pero con 15 kilos. Por el año 60 y algo. Cuando eso ya habíamos como 30 o 40 vendedores. Íbamos en ferrocarril, casi siempre…»

En paquetes
«Cuando entregaba, levantaba el pedido para el otro día. Viajaba todos los días. Tenía un cliente en Río Branco entre Colonia y Mercedes, una parrillada: «El Tico Tico». Le llevaba todos los días 40 o 50 kilos de chinchulines. Era fijo.
Y eso dejaba ganancia; en aquellos tiempos supongamos que la carne me costaba $5 y la vendía a $7. Hacíamos paquetes. Yo alcancé a llevar entre 50 y 60 paquetes por día… Empaquetábamos en la madrugada para irnos en el primer tren, a las 6 de la mañana.
Alcancé a llevar hasta tres y cuatro vacas en ferrocarril, todo en paquetes.
Los paquetes tenían que ser de 15 kilos para abajo, pero nosotros a veces le metíamos 17 o 20 kilos.
¿Qué hacíamos? Despachábamos en la estación todo a nombres distintos. A cualquier nombre. Vos ibas allá con el despacho que te daban acá y retirabas la encomienda en Central.
Después los inspectores se avivaron y te pedían la credencial. Andábamos con 40 o 50 credenciales cada uno. Le pedíamos la credencial a cualquier conocido acá y la llevábamos.
Y te pesaban los paquetes; si se pasaban por 50 gramos de los 15 kilos permitidos te los sacaban.
En Central había un veterinario, con él no pasaba nada, era compañero pero a veces lo traían apretando y te hacía algún decomiso».
«Se sacaba buena plata; no me acuerdo en aquellos tiempos pero sacábamos como $1.000 de ahora por día… Andábamos todo el día entregando. Yo a veces iba dos veces…
Tenía tres o cuatro changadores allá; tres o cuatro muchachos en bicicleta. Yo repartía en moto y en bicicleta. Visitaba hasta 10 o 12 clientes por día. Hoteles y restaurantes. Le llevé al Hotel Plaza, al Morini, al Suizo, a la Papa Frita, a la Vascongada, a la Confitería China…»

Los controles
«Era sacrificado y siempre estabas con nervios porque sabías que en cualquier momento te la podían sacar.
Después vino la ley que de 5 kilos para arriba te sacaban todo. ¿Y qué ibas a hacer con 5 kilos? No hacías nada. Nosotros seguimos trabajando igual que siempre, pero cuando te agarraba la represión ya te pelaban, no tenías suerte…»

«A lo último éramos como 200. Hubo un momento en que la entrada más grande de plata en San José era de los bagayeros. Y la gastábamos toda. Conforme la hacíamos, la gastábamos.
Había buena relación entre nosotros. Cada uno tenía sus clientes y nos respetábamos…
Después empezaron los ternereros y los clandestinos… pero la primera llevada de carne era con sello del abasto, con impuesto; no había problema…»
«Cuando la Dictadura me agarraron y estuve preso en el Cuartel de Casavalle tres o cuatro días por llevar carne. Me querían hacer decir que era clandestina, pero toda la carne que yo llevaba era con sello. Yo no vendía clandestina, todo lo que llevaba era de la carnicería. Y me tuvieron que largar… Me largaron una tarde y al otro día de mañana volví a ir. Cargué y bajé en Colón -yo tomaba el 147 en Colón y caminaba dos o tres cuadras- y ahí me encontré otra vez con los del Ejército, los mismos que me habían llevado preso; me miraron pero no me dijeron nada…»

Las vedas
«No me acuerdo en qué años empezaron las vedas… Sería por escasez de ganado. Ahí se mataba clandestino, era distinto, era otro trabajo. No me acuerdo cuándo fueron, pero vamos a suponer que había vedas de tres meses; el gobierno las anunciaba. Yo vendía carne en casa cuando eso. Una vez me agarraron vendiendo pero no pasó nada. Aparte no había pena para el clandestino… No te remitían, te tenían 24 horas y te largaban…

A Montevideo se llevaba carne clandestina. Se llevaba la misma cantidad de kilos que antes; a San José no le servía frenar porque no había otros medios de vida y entraba mucha plata con los bagayeros… Había gente que viajaba en tren y había quienes viajaban en la Cita…
Me acuerdo que una vez nos reunimos con el Intendente, en la confitería, porque nos querían parar… Esos malabares de la política que nunca los entendí. Nos querían frenar; lo que no querían era que se robara ganado, pero siempre entre el montón había alguno que metía la mano y ahí se armaban los revuelos. En la robada de ganado era cuando se armaba relajo, no dejaban trabajar al que trabajaba bien…»

Nervios y ‘arreglitos’
«En las vedas los controles eran más grandes… Siempre pasábamos nervios. A mí me agarraron cinco veces un mismo día, porque yo sacaba de a paquete en la Estación… Trabajaba un rato, paraba, me agarraban… Ya nos conocían. Y nosotros a ellos también. Había inspectores con quienes nos tratábamos de che y vos. Pero no se hacían los distraídos, eran unos corsarios… Algún arreglito siempre había, como todas las cosas… Pasabas si arreglabas, pero no siempre. Era una vez y ‘no te conozco más’. No había arreglos todos lo días».

Una anécdota
«Una vez íbamos la finada de mi madre y yo con carne. Los inspectores habían trancado la encomienda. Estaban de guardia y a los que iban a buscar la carne se la sacaban. Yo le dije a un muchacho de la encomienda ‘aquellos paquetes verdes que están allá son míos; yo voy a arreglar con los muchachos en el mostrador y los voy a despachar para atrás, para Bella Vista’ (…) Fui, hice los despachos y los despaché para Bella Vista (Lorenzo Carnelli) porque saliendo por Río Negro te sacaban los paquetes. Y a mí me servía bajarme en Central de vuelta porque yo tenía unos clientes cerca.
En Bella Vista tomamos de vuelta un tren para Central. Justo venía uno y nos subimos… Yo extrañé que cuando subimos, en seguida subieron unos soldados y unas muchachas de túnicas blancas nos ofrecían café… ¿Y esto qué es?, pensaba yo. Le pregunté a un hombre y me dijo que era el tren que venía con los evacuados de Paso de los Toros, por las inundaciones.
Te revisaban la boca para ponerte la vacuna… Yo les dije que no tenía nada que ver pero igual no me escapé, me encajaron la vacuna… (RISAS)
Cuando nos bajamos en Central, con los paquetes, era un mundo de gente. Las muchachas me agarraron del brazo y me preguntaron si tenía familia. ‘No, yo no tengo nada que ver’, les dije. Había ómnibus esperando para llevar a la gente… Sacaron una cantidad de fotos.
Al otro día miro el diario El País y leo «los primeros evacuados de Paso de los Toros»: Éramos mamá y yo con un paquete de carne arriba del hombro…» (RISAS)

La decisión de dejar
«Estuve hasta la mitad de la Dictadura; después paré porque yo no quería líos. Yo soy un tipo muy pacífico…
Todavía hay gente que lleva carne. Yo paré porque no quise. Mientras fue fácil la partida sí, pero después no quise seguir. Por unos pesos no me iba a escrachar como un delincuente. Yo por unos reales no me ensucio… Creo que por ninguna plata del mundo…»

“Esto no creo que cambie”
«De aquellas épocas lo que más se extraña es la amistad. Nosotros nos bajábamos en Central, andábamos con los bolsillos llenos de plata y nunca nos pasó nada. Era muy distinta la vida. Lo que está pasando ahora se lo debemos a quienes hacen las leyes. ¿Cuánto hace que tenemos esta inseguridad? ¿Por qué no reforman las leyes? (…)
Penas severas se necesitan. (…) El preso tiene que trabajar. ¿Qué le cuesta al gobierno hacer una estancia y sacarlos a trabajar a una chacra? (…) Leyes severas precisamos… Ahora es un bollo cometer delito.
A mí la política ni me va ni me viene. He visto pasar muchos gobiernos… Son todos iguales. Siempre se están peleando por la torta… Los ediles ahora quieren sueldo; no les alcanzó con la nafta que le daban…
Estoy muy lejos de la política…
Este gobierno ya va para seis, siete años y las jubilaciones son las mismas. Yo, con 43 años de trabajo, cobro $3.000. Lástima que no fui inteligente; hubiera estudiado para político.
Esto no creo que cambie; esto no lo va a cambiar Mujica ni nadie, por bueno que sea Mujica… Esto precisa otra vuelta de rosca.
(…) Conmigo no van ni los blancos ni los colorados ni los frenteamplistas ni los amarillos ni los verdes. Votar voto, pero con mi voto no van a llegar muy lejos. Yo soy neutral… Ya me desengañé.
Tengo hasta cuarto año de escuela y el trabajo nunca me faltó…»

Anuncios

One Response to Bagayero en época de vedas

  1. Anónimo says:

    Yo también fui bagayera y tengo gratos recuerdos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: