Otro Mundial donde juega Uruguay

Reparte su tiempo entre Química, Inglés, Robótica y su grupo musical «Tifón Blues».
Concibe a la ciencia como un todo y aclara que si bien lo reconocen por su dominio de los números,
también le gustan las Letras.
Cuando todos están pensando en Sudáfrica, Sebastián Martínez Peña sueña con otro ‘mundial’,
el de Química en Japón.

Alejandra Fuentes

QUÍMICA Y MÁS QUÍMICA. Sebastián se prepara sin presiones, por el simple placer de estudiar.


Cursa tercer año de Bachillerato en el Instituto Pre Universitario del «Sagrada Familia». En mayo de este año supo que es uno de los cuatro estudiantes elegidos para participar de las 42ª Olimpíadas Internacionales de Química, en Tokio (Japón), a realizarse el próximo mes.
El trabajo por conseguir este logro comenzó muchos meses atrás, en abril del año pasado: «Leí en la Cartelera del Colegio un afiche de la Olimpíada Uruguaya de Química y me enganché enseguida».
Hubo varias pruebas clasificatorias departamentales y nacionales. Desafíos constantes que bien superó el joven maragato.
En San José no había un coordinador departamental de Olimpíada como en otros departamentos, por lo que tuvo que recurrir a asesoramiento desde Montevideo y allí dar los exámenes. Estudió temarios completos y abarcó un sinfín de aspectos de la Química.
A media carrera hubo cambios en los temarios a estudiar, a los que por supuesto hizo frente: «La Olimpíada primero era organizada por la Fundación Olimpíada Uruguaya de Química y luego pasó a la órbita de la Facultad de Química y ahí se hicieron cambios importantes. Nos sacaron temas como Radioactividad y otros que ya habíamos ‘re estudiado’ (…) Me pasó de ir a Facultad y no estar en lista para dar el examen. Les dije ‘yo estudié el tema y quiero dar el examen’. Me agregaron y lo di. Aprobé y quedé entre los diez mejores de mi nivel (el 2º) que abarca Química hasta quinto año. Así competí después para las Olimpíadas nacionales, con temas de quinto y sexto. Fui a dar la prueba con muy poca expectativa, pensé que iba a salir último… Tuve tres horas de teórico y tres de práctico. Logré la medalla de plata».
En enero del año pasado clasificaron los mejores de cada nivel, a fin de entrenar para las Olimpíadas Internacionales. «… en esa instancia nos mezclaron a todos. Los estudiantes de cuarto, quinto y sexto año y los que ya están anotados en Facultad. No importó más el nivel ni la edad; estábamos doce estudiantes de los que se elegirían a los cuatro mejores». Entre éstos, en tercer lugar quedó Sebastián.
Los otros representantes uruguayos son: Alejandro Rodríguez, Norberto Cánepa y Melissa Bariani.
Los primeros en enterarse de la noticia fueron sus padres, Ruben Martínez y Cristina Peña. «Fue una alegría enorme para toda la familia, después de tanto sacrificio, lo logré . También para el Colegio, donde siguen cada instancia de cerca y se han preocupado por apoyarme en todo (…) Lo primero que se me cruzó por la cabeza es que tengo que seguir estudiando, es lo que me gusta (…) Yo recorrí todo ese camino por mi deseo de saber más y claro, este logro me fortalece».
El 16 de julio debe estar en Argentina para desde allí viajar a Japón; «estaremos unos 10 días en ese país. Luego, recorreremos varias ciudades participando de banquetes con ministros y figuras destacadas de ese país… El presidente de la Olimpíada de Japón es Premio Nobel de Química. Realmente me parece mentira que vaya a estar en contacto con tanta gente que sabe muchísimo (…) No todos los días me voy a cruzar con un Premio Nobel por un pasillo y está a punto de pasarme», dijo emocionado.
Serán más de 200 jóvenes los que participarán de este máximo certamen de conocimiento.
A la delegación uruguaya la acompañará el profesor Gustavo Seoane, Jefe de la Cátedra de Química Orgánica.
Es una competencia individual que consta de un examen de diez horas, cinco prácticas y cinco teóricas. «El práctico será lo primero que haremos. Te dan un libro donde tienen prácticas que tenés que hacer y sacar tus propias conclusiones. Hacer los cálculos que piden y demás. Al otro día, se tiene proyectado hacer el teórico, que son resoluciones de problemas de todas las áreas de la Química».
Los libros de Química que se ven en el escritorio de Sebastián no descansan. Fueron leídos absolutamente todos. Abarcan Química de quinto y sexto año de Bachillerato.
También siguen las prácticas en el Laboratorio del Colegio y continúan las preguntas a los profesores que se pusieron a la orden para lo que precisara.
Él asume este desafío sin presiones «porque es algo que lo hice porque lo decidí y me da gusto. Quizás algunos tengan cierta expectativa puesta en mí, pero yo lo hago fundamentalmente porque me gusta aprender, simplemente eso (…) Voluntad y estudio, no se precisa más para darse cuenta que todo puede ser posible. No tenés que ser un superdotado sino alguien que estudie porque lo desea».
Quiere seguir la carrera de Doctorado en Química.
A juzgar por su disposición para el estudio, es posible que en un futuro sea otro el joven estudiante que espere cruzarse con Sebastián en un pasillo.

2.500 dólares

Para el viaje, Sebastián necesita 2.500 dólares. Será posible juntarlos gracias a que continúa el aporte de familiares, comercios de la ciudad, la IMSJ, el Colegio al que concurre  y particulares que entienden importante colaborar y pueden hacerlo.

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