Cuando se habla de José Martí

Mirtana López

Los respetos pasados
En los últimos tiempos la presencia en San José de Carlos Maggi como gestor del movimiento de unión entre los partidos Blanco y Colorado ha dado lugar a momentos increíbles y hasta dolorosos para quienes hemos admirado su obra como escritor. Una de esas circunstancias sorprendentes fue la forma cómo otorgó el rango de verdad absoluta a una serie de cifras que le diera Juan Chiruchi, para difundirlas a escala nacional y colaborar en la promoción política de esta figura. Creímos que ésa había sido la gota que colmaba el vaso de muchos otros hábiles y engañosos discursos proferidos con el tono de sabiduría que asume, desde un pedestal que acepta, pero en el que no se resuelve a ser estatua. Como dice de Maradona un publicitario: “Si lo admirás por lo que hizo dentro y no fuera de la cancha…”. Así habíamos asumido nuestra ‘relación´ con Maggi: Mantener la admiración por algunos de sus cuentos, por sus obras de teatro, hasta por su trabajo con respecto a la figura de Artigas. Y, “pará de contar”.

Exabruptos de Maggi
Sin embargo, el viernes 18 de junio, en la sección “Tiene la palabra”*, el Profesor Juan Francisco Costa publicó una carta titulada “Exabruptos de Carlos Maggi sobre Juana de Ibarbourou y José Martí”. En ella relata cómo, hace unos meses, en el programa radial “En perspectiva”, Maggi profirió “con temeraria ligereza una serie de juicios descalificatorios y ofensivos sobre la poesía de Juana de Ibarbourou en los que revelaba -dado la parcialidad y el tono de sus valoraciones- una soberbia ignorancia sobre gran parte de la obra de la poeta, especialmente de sus últimos grandes libros”. Menciona también Costa cómo el Profesor Jorge Arbeleche respondió a tanta incompetencia y ceguera en carta que fuera difundida en otros medios.
Luego de ubicar literariamente a José Martí en base a un conjunto muy bien citado de críticos admiradores**, pasa a relatar la forma en que fuera analizada por Maggi la condición de poeta de aquél, con motivo de los 115 años de su muerte. (Si recordamos en qué circunstancias, admiramos tanto al poeta como al hombre).

Maggi sobre Martí
Cuenta el oyente de radio: “Empezó Maggi diciendo que la vida de Martí es más grande que su obra, juicio de por sí ya más que discutible, porque todo en Martí emana de una misma entraña e integra el crisol de una misma actitud ante el arte y la vida: Martí, apóstol, profeta y mártir, como lo había nombrado Juan Marinello…”  “…un poco después escuché consternado al señor Maggi calificar a Martí de ‘poeta menor´  ‘apenas versificador´ ‘más cerca del payador que del poeta´. Y tomar luego el poema IX de Versos sencillos, comúnmente conocido como “La niña de Guatemala”, esa entrañable joya literaria, leyéndolo mal y parcialmente, para denostarlo como “cursi” y “horrible”. Dice entonces, indignado, el Profesor Costa: “El señor Maggi, con estulticia para valorar la creación lírica, considera este poema una ‘cursilería horrible que desluce en relación a las más flojas canciones de los Beatles´.

La impunidad de este “elegido”
Como también yo participo de la absoluta admiración hacia el poeta y el héroe, y como desde esta pequeña tribuna algo puedo hacer para recoger el guante que nos lanza el Profesor Costa a todos quienes participamos de una verdadera admiración martiana, cito también sus muy críticas palabras con respecto al medio de comunicación que acoge tanta impunidad: “Disparate ante el cual ninguno de los contertulios realizó la menor consideración…” “¿Hasta cuándo -me pregunto- el señor Maggi seguirá gozando de esa impunidad para descolgarse con tales brulotes, con la misma soberbia con que opina sobre todo y sobre todos, cuando no, bajo un tono de meliflua condescendencia como cuando dice que a lo sumo a Martí la expresión le agregaba un toque de gracia, o que Juana de Ibarbourou era una  muchachita simpática? Y desde un espacio en el que no se puede irresponsablemente arrasar con valores que, más allá de lo razonablemente discutible de las cosas, merecen una elemental consideración y reconocimiento. Cayendo sus irrespetuosas opiniones en una tierra de nadie, perdiéndose en la ominosa pasividad de quienes -por su condición intelectual- no deberían permanecer en inexcusable silencio”.

“Estos son mis versos”
Comparto con el Profesor Costa no sólo sus opiniones sino, y sobre todo, su bienvenida indignación y adhiero a su llamamiento. Ya es hora de que estudiosos, docentes, buenos lectores, gente interesada y sensible, asumamos nuestro rol de captadores de opinión. De e-lectores de poesía. De defensores de quien supo decir:
La poesía es sagrada. Nadie
de otro la tome sino de sí. Ni nadie,
como a esclava infeliz que el llanto enjuga,
para acudir a su inclemente dueña,
la llame a voluntad: que vendrá entonces
pálida y sin amor, como una esclava.

Sin duda que es leyendo y releyendo al “primer creador de la prosa hispanoamericana” como lo llamó Juan Marinello, que podremos responder a tanto atrevimiento.  “No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle o le ofende prescindiendo de él…”
El hombre natural, el que con José Martí dice:
“ Quiero a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.»

* LA República 18/06710

** Cita a Federico de Onís, Juan Marinello, Carlos Real de Azúa,  Iván Schulman, Ángel Rama, Roberto Ibánez.
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