Cuando ya se veía el fin

Una vista de Botnia-UPM desde ‘la otra orilla’.

«En realidad creo que esto debe
seguir así como hasta ahora:
-Que Botnia o sucesores sigan trabajando.
-Que los Asambleístas sigan protestando.
-Cada uno en lo que le gusta
y sabe hacer… y  todos contentos.
-No es cuestión de pérdidas ni de ganancias: son oficios y cada uno hace el que sabe hacer y para el cual lo dotó natura; la Planta Papelera a hacer celulosa y la Asamblea Ambiental
a protestar y piquetear».

Mirtana López

Este comentario aparece en un blog referido a Botnia UPM. La «filosofía» que refleja no deja de sorprender porque el desengañado analista parece bastante cínico. Categoriza de la misma forma «trabajar» que «protestar» porque todos serían oficios y todos deberíamos aceptar aquello que se hace a gusto y con conocimiento.
No obstante, a nosotros nos gustaría saber cómo analizará las expresiones y la conducta de los dirigentes políticos argentinos que han estado y están al frente de su dilucidación en los últimos episodios de este extenso enfrentamiento.
El miércoles 9, por la tarde, seguían reunidos el Ministro argentino de seguridad y justicia, Julio Alak, el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el titular de la Gendarmería, instituto a cuyo cargo está la aplicación de la justicia, con la Presidenta. «Queremos que el puente quede liberado porque las resoluciones judiciales hay que cumplirlas», dijo Alak. A su vez, el gobierno de Cristina Fernández aseguró que hará cumplir la resolución luego que la Justicia argentina reiterara ayer anteriores resoluciones sobre la libre circulación de la Ruta 136 en Gualeguaychú. Libre circulación que debe garantizar el Ministerio del Interior argentino, o sea, el Poder Ejecutivo. Por este motivo, a la mayor parte de los periodistas argentinos se les plantean dudas con respecto a la integridad de las palabras de la Presidenta argentina, hace unos días en Anchorena, ante el presidente Mujica, cuando, defendiendo su ADN democrático no represor, afirmó que debía esperar que la Justicia resolviera sobre el caso. Porque, en realidad, la Justicia argentina ya había fallado sobre la necesaria liberalización de los pasos, rutas y del puente internacional.
Hoy, miércoles 9 al mediodía, parece que llegó la hora. El juez federal Gustavo Pimentel informó que existe un mandato judicial para que el Ministerio del Interior garantice la libre circulación de todos los accesos a Uruguay, incluido el de la ruta 136, donde los asambleístas mantienen cortado el acceso desde hace varios años. Pimentel actúa luego de una presentación judicial efectuada por un numeroso grupo de vecinos de Gualeguaychú contrarios a la medida de fuerza. El ministro Florencio Randazzo esperó la orden judicial y dijo: «Hay una orden contundente y se dan todas las circunstancias para que los manifestantes acaten la resolución. No vamos a usar ningún método de desalojo: se los va a notificar a través de la Gendarmería y en el caso de que no acepten la medida se los identificará con nombre y apellido y se remitirá la información al juez», precisó el ministro de la cartera política. En tanto, el gobernador Sergio Urribarri dijo que no «hay voluntad política» para «perturbar la paz social o la integridad de las personas».
En la tardecita de ese miércoles 9, recién se supo realmente lo que se estaba pergeñando en aquella reunión. La resolución fue de emplazamiento judicial a cada asambleísta de Gualeguaychú. Denuncia penal y civil individual. Es decir, el estado argentino es demandante contra cada asambleísta. Se dijo de forma más gráfica: «tiraron la pelota nuevamente a la cancha del Poder Judicial». «Denunciaremos penalmente, con nombre y apellido, a los responsables por los delitos de interrupción de la libre circulación. Daños a bienes públicos, amenazas, intimidación pública, apología del delito, sedición, homicidio culposo, instigación a cometer delito, resistencia a la autoridad y delitos que comprometen la paz» (según los artículos que citó Aníbal Fernández). A su vez darán curso a las demandas civiles presentadas por los ciudadanos de Gualeguaychú que se consideraron perjudicados por los cierres de ruta de los piqueteros.
¿Por qué?  ¿Los pobres mortales alejados del poder podremos entender esta resolución? Si como referentes tomamos el silencio de Mujica, la prudencia de Lucía y de Astori, observamos que no era tan fácil negociar con Cristina. ¿Acaso no se pudo tomar la sencilla medida de hacer un buen desvío aislando el corte y defendiendo después esa pasada? Lo aconseja un ambientalista y político del gobierno argentino. ¿No hay realmente formas de actuar sin reprimir? ¿O acaso en días de tan brillantes conmemoraciones de la antigua metrópoli virreinal, sus actuales gobernantes no quieren perder la jugada de jaque mate? O sea, lograr que el gobierno uruguayo autorice el monitoreo argentino interno de la planta.
Si volvemos al comienzo, nos planteamos: – Que Botnia o sucesores sigan trabajando.
– Que los Asambleístas sigan protestando.  – Que los gobiernos…


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