Sudáfrica: fútbol, appartheid y una historia casi desconocida

Dr. Baltasar Aguilar Fleitas

A partir de la próxima semana, Sudáfrica será sede del mayor torneo deportivo, el Campeonato Mundial de Fútbol.
Este país, ubicado en el extremo sur de Africa, obtuvo su estatuto de República recién en 1961, luego de una prolongada dominación europea, sobre todo inglesa.
Los sudamericanos  conocemos poco de Sudáfrica, pero no ignoramos la desgarradora política del apartheid practicada por la minoría blanca contra la mayoría negra, las luchas de la población negra para abolir esta segregación, el periplo de «Madiba» Mandela desde la cárcel hasta la Presidencia de la República y sus esfuerzos para lograr la unificación del país, incluso apelando al deporte como factor amalgamador de la  nacionalidad.
Los jóvenes de la década del 60 no ignorábamos esta realidad, aunque la veíamos desde mucha distancia y de manera fragmentaria. Por esos tiempos estábamos embarcados en una «revolución permanente» y en la búsqueda de un mundo y un hombre nuevos. Las revoluciones políticas se daban la mano con los cambios en la moda, la música y otras formas de arte.  Se revolucionaron las costumbres y también se revolucionó la Ciencia. Nos sumergíamos en el debate de cómo enfrentábamos las asfixias de la Libertad perpetradas por las grandes potencias mundiales. Sobre fines de la década, en 1969, Neil Amstrong se convertía en el primer hombre en pisar la Luna, y un año antes sonó una gran clarinada libertaria desde Francia.
De Sudáfrica también nos llegó una noticia espectacular. Fue el 3 de diciembre de 1967. Ocurrió en el Hospital Groote Schuur de Ciudad del Cabo. Un cardiocirujano sudafricano, Christian Barnard, logró realizar el primer transplante de corazón en un ser humano. El corazón de Denise Darvall, una joven mujer atropellada por un automóvil, fue transplantado en el pecho de Louis Washkansky, quien falleció semanas más tarde debido a una infección.
El cirujano sudafricano blanco se hizo rápidamente famoso. La historia, sin embargo,  ocultaría durante mucho tiempo que uno de sus principales colaboradores fue un sudafricano negro, nacido de familia muy pobre, que vivía en un aldea sin agua ni luz. Se llamaba Hamilton Naki.
Pero Naki no pudo aparecer en las fotos famosas, no pudo subir al podio de la Ciencia. Era negro. El apartheid estaba plenamente vigente. Cuando por descuido apareció en una fotografía, las autoridades del Hospital argumentaron que se trataba de un funcionario de limpieza que se había colado y que nada tenía que ver con el grupo.
Es que Naki era negro y pobre.  Abandonó la escuela a los 14 años, para ponerse a trabajar. Se empleó como jardinero en la Facultad de Medicina de Ciudad del Cabo. Comenzó limpiando los chiqueros. Tareas no calificadas que le dicen. Las que los blancos no querían hacer. Pero aprendió. Presenció las prácticas de los estudiantes que transplantaban órganos en perros y cerdos. Aprendió las técnicas y luego se las enseñó a los propios estudiantes de Medicina durante 40 años cuando éstos practicaban en animales.
El mismo Christian Barnard dijo que Naki era mejor que él. Se llegó a decir que fue él quien sustrajo el corazón del pecho de Denise que luego fue trasplantado en el cuerpo de Louis. Se llegó a decir que era la mano derecha del famoso cardiocirujano.

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