Para defender valores hay que tener valor

Escribe Diego Ruiz

Confieso que me resulta más difícil de lo habitual encarar este tema. Hay un choque de roles que en algún momento me hizo pensar en no abordarlo. Por suerte primó la cordura y entonces no encuentro inhibición alguna para que alguien que trabaja en el fútbol, sea a su vez hincha de un cuadro de fútbol. Estoy seguro que no existen incompatibilidades, sobre todo, porque como se verá, lo fundamental en cada quien es ser sincero, y tener la suficiente personalidad como para que el sentimiento y la razón transiten caminos paralelos. Si esto es atinente a una cuestión de principios, más que más. Valga la reiteración, mucho más si no doy mi opinión y de pronto, al hacerlo, ayudo a que algún trasnochado sea uno más de los violentos que azotan al deporte en general y al fútbol en particular, y por cierto desde la sociedad toda.
Tengo clara la misión de un comunicador, mi visión por cierto. Es múltiple pero debe perseguir objetivos altos, siempre, cada cual los suyos, pero altos, es decir contundentes y constructivos. Y uno de ellos entiendo, aunque lo diga por la negativa, es no incitar a la violencia aunque sea sin querer, a sabiendas que vivimos en una sociedad que cada vez es más violenta.
Todo esto porque el sábado, en Nueva Helvecia, San Lorenzo juega contra Nacional. Todo esto porque el resultado de ese partido, a Universal, otra institución maragata, le importa pues influye en su futuro. Todo esto porque hace más de una semana que la calle se hace eco de rumores: «que estos h… de  p… van para atrás para dejarnos afuera», dicen los de un lado; «que sigan gritando cuadrito de la B ahora», dicen otros. Y la bola de nieve que se agranda y la cargada del hincha llega a las canchas y a las Sedes, a los jugadores y a los dirigentes. Llega, se instala y en algunas «cabecitas» hasta se hace realidad el deseo irracional del hincha que comienza en una «cargada» -que son necesarias en el  fútbol-, pero que de tanto repetirlas se transforman en una «necesidad» de tener razón. Por suerte, creo en el deporte y creo que el jugador de fútbol es un ser digno y honesto. Creo que siempre tiene por objetivo ganar y para eso sale a la cancha; no creo que nadie salga a que su Club pierda por el hecho de dañar a otro. Quien piense así, me parece debería dedicarse a otra cosa. Si un deportista no tiene claro que está representando a una Institución, con su gente, con sus sacrificios, con sus muertos, con su dignidad a cuestas, directamente no puede representarla. Si antepone un deseo personal al colectivo de quien le hace el honor de vestir colores gloriosos para cada quien, que se quede en casa y listo. Pero no hay de esos jugadores.
Una vez, Carrasco hizo un gol para ganar y hubo energúmenos que lo descalificaron y hasta hoy le hacen pagar las consecuencias. Hizo un gol para ganar. Porque él siempre quiere ganar y por sobre todo porque no le tuvo miedo a un nuevo enfrentamiento con Peñarol, porque confiaba en sus fuerzas y las de su club. Lo criticaron, lo defenestraron, pero los otros diez que ese día defendieron a Nacional no se hicieron un gol en contra o no cometieron un penal para que Defensor empatara, es decir, pensaban como Carrasco, que por jugador de fútbol e hincha del cuadro en que jugaba, quería ganar. Así todos y así siempre. Así San Lorenzo el sábado, así porque sus jugadores son honestos y quieren al Club, así porque su Directiva ha dejado claro dónde debió hacerlo, cuáles son los objetivos de la Institución; así porque el Cuerpo Técnico pondrá lo mejor que tenga para ese partido.
¿¡Que guardará algún jugador o que otros están suspendidos!? Y sí, ese es su derecho y la obligación es para que aquellos que entren a la cancha dejen todo, y así lo van a hacer, aunque por ahí pierdan, porque en definitiva Nacional es un buen equipo y el mismo Universal cayó derrotado cuando fue de visita. El deportista debe estar presente, la buena gente debe estar presente, los valores deben defenderse y dejar que el resultado sea la consecuencia, en este caso, de 90 minutos de fútbol. Los que quieren perder o los que piensan que otros lo van a hacer perder a propósito, no tienen claros los valores del deporte, o mejor dicho de la vida. Triunfar no es hacer daño a otro. Gozar es cuando uno consiguió el triunfo, y «no hay más perro que el chocolate».
La vida enseña cosas. Cuántos de los que en algún momento se afiliaron a que el resultado deportivo generara amargura en terceros en lugar de alegría en propios, hace poco tiempo no más, criticaron duramente a quienes dejando de lado su ideología votaron no a favor de nadie sino para que otro perdiera. ¿Cuántos? No sea cosa que lo que pareció mal hace unos días ahora sea el objetivo a perseguir.
Estoy seguro que no, que San Lorenzo querrá cumplir un  año entero sin perder, que querrá salir primero en su serie, que los jugadores querrán gritar y festejar un triunfo. Si toca y pierde, no vendrán contentos. También estoy seguro que si eso pasa, la gente de los Berrales no le buscará el «pelo al huevo».
Aunque me comprendan las generales de la ley, por hincha y por militante, todos saben de quién, yo siempre actuaré así, en todos lados, derechito. No saben lo bien que se duerme. Y no saben la tranquilidad que se tiene cuando para no sentirte traidor dejás años de esfuerzo y dedicación atrás, sin renunciar, pero esperando la dignidad, esa que le pido a los deportistas, a todos y a los de mi cuadro también, aunque estoy seguro que en este caso no será necesario.

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