Con el corazón entre Alemania y Uruguay

Delira por el dulce de leche y le encanta el mate. Paula Helming es estudiante de intercambio y hace casi un año vino de su Frankfurt natal (Alemania) a San José.
Su casa aquí es en el barrio Parque Rodó. Ana Inés, Juan Carlos, Juan Pedro, Juan Francisco y Federica la recibieron de brazos abiertos (esta última la bautizó Lala).
En Uruguay descubrió «la cultura de los besos». Pero en San José, debió dejar atrás su afición al Cine y a jugar al fútbol. Eso sí, se hizo hincha de Central porque sus hermanitos postizos la conquistaron. Ahhh… y también de Nacional.

Alejandra Fuentes

PAULA. Si no fuera por el acento, nadie dudaría que se trata de una uruguaya ‘de pura cepa’.

La puerta de su casa estaba abierta. Paula nos esperaba con cierta curiosidad.
«Nunca hice una nota acá», nos aclaró al tiempo que se acomodaba en el largo sillón azul.
Su venida a Uruguay se concretó a través de la organización Youth For Understanding (Yfu), que realiza intercambios en todo el mundo. Actualmente, hay 30 jóvenes alemanes y el mismo número de estudiantes de Europa y Estados Unidos distribuidos por Sudamérica.
De una ciudad de 600.000 habitantes, la joven llega a una con alrededor de 60.000. «Yo quería venir a Sudamérica, especialmente a Argentina y Uruguay. Me eligió una familia de San José».
Su mayor interés es conocer lugares donde se hablan Español y Portugués «… mi hermana y un primo ya hicieron intercambios en Sudamérica y me contaron cosas buenas de aquí. Me dijeron que aquí son personas alegres y cariñosas (…) No tenía ninguna idea de dónde quedaba este lugar, así que lo puse en Google y lo ubiqué. Encontré fotos de la Plaza 33 y la Catedral, pero no pensé mucho antes de venir».
En Montevideo, los jóvenes del intercambio cumplieron una orientación de tres días, aunque en Alemania también hubo una capacitación similar. «… En mi país me dijeron que acá la televisión está prendida casi todo el tiempo y en Montevideo aprendimos sobre la cultura. La existencia del mate que llevan a todos lados y también que comen bizcochos».
Recuerda la primera impresión de San José: «una ciudad linda, tranquila, llena de árboles, donde todo era nuevo para mí».
La recibió una familia que no manejaba fluidamente el inglés «¡Y yo nada de español!» agrega riendo. «Así que fue difícil al principio, pero todos nos fuimos acostumbrando (…) Me siento bien aquí en casa. No tuve tiempo de pensar demasiado en Alemania porque esta experiencia es muy importante para mí».
El año pasado cursó quinto científico en el Liceo «Doctor Alfonso Espínola» y este año vuelve a cursarlo pero en el Liceo «Sagrada Familia». Ella no distingue mayores diferencias entre la Enseñanza pública y la privada, sólo que en la última «hay menos inasistencias» y que los compañeros «ya se conocen de años pasados»; «después son los mismos profesores, por eso no hay diferencias».
En cuanto a religión, se define como cristiana luterana, pero no practicante.
Para Paula la juventud maragata no difiere, en intereses y realidad, de la de Frankfurt. «Acá me preguntan mucho si tengo novio; eso es lo que me parece que es importante acá y no allá. Pero después es casi lo mismo; sólo que acá las mujeres andan por su lado y los varones por el otro. Allá andamos más mezclados (…) Las drogas se ven como allá, donde tampoco es legal fumar marihuana (…) De música me gusta la cumbia para bailar pero no para escuchar. Prefiero a «No te Va a Gustar» y el «Cuarteto de Nos» (…) En Alemania hay mayor diversidad de estilos para escuchar, pero acá se limita mucho a la cumbia (…) En mi país los mayores de 16 años y menores de 18 pueden salir hasta las doce de la noche; no es como aquí».
Convencida pero sonriente, asegura que no deja ningún corazón roto en Uruguay, ni se lleva novio para Alemania «…noooo, ninguna de las dos cosas…».

El interés por incluirse en nuestra sociedad, la llevó a probar el mate y le gustó: «Sí, para mi cumpleaños me regalaron un equipo, así puedo llevarlo a todos lados, como ustedes». Poco a poco se adaptó a nuestros horarios y costumbres.
En Uruguay celebró su cumpleaños número 17 y la primera Navidad lejos de los suyos. «No fue muy difícil pasar aquí porque tuvimos una hermosa fiesta, en familia y con amigos (…) En Navidad acá se abren los regalos a medianoche, y allá a las seis de la tarde. Ustedes se acuestan tarde, también los niños».
La joven observa que si bien hay pobreza en Uruguay, no se ve de forma tan evidente, y lo mismo sucede en Alemania: «Con el Sa. Fa. fuimos con una clase-taller a la Escuela Nº 102 y ahí percibí que hay limitaciones, pero tampoco se notan demasiado».
Afirma que no extraña el avance tecnológico de su país: «No se notan tanto las diferencias porque yo sólo preciso Internet y acá en casa tengo». Resaltó el Plan Ceibal como algo muy positivo: «Está bueno que todos los niños tengan su computadora».
El ‘fuerte’ de Paula son las Ciencias Matemáticas y Físicas. «Al principio me costó adaptarme y entender, pero después todo surge solo y rápido» (…) Otra cosa que me gustó hacer fue acompañar a Ana Inés a la Asociación Down y ayudar. Me gustó hacerlo».
Su padre está trabajando en India, su mamá en Alemania. Ambos son economistas. Su hermana estudia Ciencias Políticas en Alemania. Durante unos años vivieron todos en Etiopía, por eso Paula está acostumbrada a los cambios.
De Uruguay conoció las playas del este y los departamentos de Colonia y Montevideo. Pendiente, por ahora, le queda una visita a las Termas.
Sobre la estufa hay una foto de Paula con su familia de San José y otra con la de Alemania. Señalando la última, explica: «Nosotros también somos muy unidos como familia. Nos juntamos cuando podemos, porque todos estamos en distintos lugares, pero nos gusta encontrarnos».
El 10 de julio la estudiante tiene previsto volver a Frankfurt. Unos días antes su madre vendrá por ella: «Quiero estar un poco en Alemania y después vemos (…) Compraré yerba por Internet… y voy a ver si hago dulce de leche; me llevo la receta». Allí espera culminar el Bachillerato (que son tres años).
No duda que lo primero que extrañará será a su familia josefina.
Seguramente con su partida, sus padres uruguayos también extrañarán la presencia adolescente. Los ‘Juanes’ echarán de menos a la hermanita mayor y Federica preguntará: ¿Dónde está Lala?


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