Los columnistas invitados

Pablo Cortés y Javier Gutiérrez comparten el ser jóvenes, frenteamplistas y estudiar ciencias políticas. Serán ediles en el próximo período, uno debuta y el otro repite.
Sus análisis de los resultados electorales fueron escritos con independencia, por lo que hay coincidencias y matices.
Estas visiones son parte de las muchas posibles para analizar las particularidades de nuestra comarca, lo que tiene de específico y en qué medida es parte de un Uruguay en proceso de cambios.

Análisis electoral (I)

La reforma constitucional que se realizó en 1996 para que la izquierda no llegue al gobierno nacional, fue la que permitió que la misma lo obtuviera.

Javier Gutiérrez
Edil (electo)

Comienzo con esta afirmación porque estoy convencido que fue la separación de las elecciones departamentales de las nacionales la que le permitió – entre otras cosas – ganar el gobierno nacional al Frente Amplio. Las fidelidades locales bloqueaban el voto a un partido en lo nacional porque la gente razonaba que «el favor» se lo debo a Juan. Justamente esa separación de las elecciones permitió que la ciudadanía pudiera distinguir claramente la diferencia entre esas dos elecciones y que la misma tuviese comportamientos diferentes según la etapa en la que se encuentre. Esa capacidad de adaptación de la ciudadanía a esas nuevas formas de votar, no la tuvo la dirigencia de la izquierda para comprender el proceso.
Antes de comenzar a analizar cuáles son las dificultades de la izquierda para comparecer en elecciones departamentales, analicemos los números surgidos de las últimos tres procesos electorales.
En las elecciones nacionales de 1999, en el departamento de San José se produjo un empate técnico entre los tres principales partidos: Partido Nacional 21.704 votos, Frente Amplio 19.990 votos y Partido Colorado 19.622 votos. En ese mismo período electoral, en las elecciones departamentales, la realidad fue muy distinta, obteniendo el Partido Nacional 45.296 votos, 12.767 el Frente Amplio y 3.934 el Partido Colorado.
En este período electoral comienza a suscitarse una tendencia que se consolidaría en las dos instancias electorales próximas: el Frente Amplio crece en lo nacional, pero pierde entre 7.000 y 8.000 votos en las elecciones departamentales.
Otro proceso que se consolidaría en las próximas dos instancias electorales está asociado al comportamiento de los votantes colorados. El acuerdo realizado por Zunino con el Partido Nacional no fue otra cosa que una buena lectura que hizo este dirigente colorado de lo que querían los votantes de ese Partido, debido a que sin la existencia de algún acuerdo el trasiego de votos colorados a los blancos se iba a dar de forma natural. En San José el electorado de los partidos tradicionales entendió bien la intención de la reforma constitucional y entendió aún mejor lo que algún dirigente tradicional llama «familias ideológicas».
Debemos recordar que en esta instancia el Partido Nacional y Colorado presentaron un escenario de candidatura múltiple, con una fuerte polarización entre los candidatos del Partido Nacional. El Frente Amplio compareció con candidatura única.
En el período que comprende octubre 2004 y mayo 2005 también se produce otro empate técnico en las elecciones nacionales, pero está vez entre el Partido Nacional (29.663 votos) y el Frente Amplio (29.277 votos), quedando relegado el Partido Colorado con tan solo 6.683 votos. Las elecciones departamentales de ese período electoral plantea un escenario muy similar al anterior, aunque el Frente Amplio crece en 10.000 votos con respecto a mayo del 2000, pero pierde 7.000 votos comparado a octubre de 2004. El FA pierde exactamente la misma cantidad de votos en mayo de 2000 y de 2004.
Por otro lado, el Partido Nacional consolida su crecimiento en lo Departamental, pero tiene una pérdida de casi 6.000 votos con respecto a mayo del 2000, siendo ésta la primera vez que el Partido Nacional disminuye su caudal electoral comparando otras instancias electorales de carácter departamental. En cambio el Partido Colorado pierde su representación en la Junta Departamental, quedando reducido a su mínima expresión. Aquí comienza a consolidarse lo que hacíamos referencia anteriormente respecto a la forma de votar por parte de los electores de los partidos tradicionales.
En esta instancia los tres partidos presentaron candidaturas múltiples a la Intendencia. En la misma se generaron instancias de polarización a la interna de los partidos pero sin ningún punto de comparación a la polarización que se presentó en mayo del 2000 dentro del PN. En este caso la polarización más importante se generó dentro del FA entre Sellanes y Cerdeña, pero dicha polarización respondía a saldar problemas internos generados dentro de la coalición de izquierda y no respondía a una lógica de estrategia de acumulación electoral, aunque tenía ribetes de diferencias de estrategias de acumulación en el plano de lo ideológico y/o de principios.
En octubre del 2009 el escenario es muy diferente. Por primera vez en la historia del Departamento, el Frente Amplio es mayoría, obteniendo 30.783 votos y sacándole al Partido Nacional (25.305) una diferencia de 5.478. El Partido Colorado obtiene 11.860 votos, mostrando una importante recuperación con respecto a las elecciones nacionales de 2004.
Aquí me quiero detener un momento porque el escenario parece ser muy diferente al del 2004 pero en realidad no lo es. Si nosotros hacemos el ejercicio de sumar los votos del Partido Colorado y del Partido Nacional nos da que en el 2004 obtuvieron 36.346 votos y que en el 2009 obtuvieron 37.165 votos. En esas dos instancias el Frente Amplio obtuvo en el eje de los 30.000 votos, por lo tanto se puede afirmar que el FA no fue el triunfador en las elecciones nacionales de octubre de 2009 en el Departamento de San José, sino que el gran ganador fue la recuperación del Partido Colorado, que posibilitó  el triunfo del FA en San José. Se consolida un escenario donde la izquierda mantiene su base electoral y donde los partidos tradicionales sumados también la mantienen.
En cuanto a las elecciones departamentales del 2010 se puede decir que es exactamente el mismo resultado que en las elecciones departamentales del 2005. El Partido Nacional obtiene 39.109 votos (482 votos menos que en el 2005), el Frente Amplio tiene 22.690 votos (332 votos más que en el 2005) y el Partido Colorado tiene 2.729 votos (855 votos más que en el 2005).
Esta elección marca un estancamiento del Partido Nacional y del Frente Amplio, pero para el primero esto es extremadamente positivo, debido a que revierte su tendencia a disminuir su caudal electoral en las elecciones departamentales, mientras que para la izquierda ese estancamiento es netamente negativo debido a que no mantiene el crecimiento que venía manifestándose en las últimas dos elecciones departamentales. El período electoral 2009 – 2010 es el primero en el que la izquierda no crece en el departamento de San José, lo que debe ser un motivo de gran preocupación para su dirigencia. El único ganador en estas elecciones es el Partido Colorado que recuperó una banca en la Junta Departamental y que en octubre mostró una importante recuperación.
Para la izquierda debe comenzar un proceso de análisis muy intenso, donde se deben discutir una serie de grandes desafíos a enfrentar. Los desafíos que yo visualizo para la izquierda son:
1)    Posicionarse frente a la ciudadanía como opción de gobierno departamental, haciendo entender a la ciudadanía que las políticas desarrolladas por la fuerza política a nivel nacional tienen su correlato en el departamento y que el «equipo» del FA en San José es el mismo que el equipo a nivel nacional;
2)    Intentar retener los votos de los ciudadanos que en octubre realizan la opción por el Frente Amplio y que en las elecciones departamentales optan por el PN;
3)    Encontrar un liderazgo electoral (candidato) que permita una conducción colectiva que respete el principio de la izquierda de liderazgos múltiples;
4)    Realizar una gestión eficiente en el Municipio de Ciudad del Plata, debido a que ésta es la primera experiencia de gobierno en el Departamento y va a servir de espejo de la gestión que puede realizar el FA en un posible gobierno departamental;
5)    Intentar romper la lógica que han impuesto los votantes de los partidos tradicionales de VOTAR JUNTOS. Este es el mayor desafío electoral que debe enfrentar el Frente Amplio.
El análisis de tres períodos electorales no se puede agotar en un pequeño artículo, requiere más profundidad y mayor nivel de análisis, pero la idea era comenzar un debate que no puede ni debe culminar aquí.

Análisis electoral (II)

A  nadie se le escapa –por distraído que sea- que la reforma de 1996 fue pensada por los partidos tradicionales para impedir la llegada al gobierno del FA y así detener la vertiginosa acumulación que la izquierda venia realizando en nuestro país.

Pablo Cortés
Edil (reelecto)

Podemos decir claramente que en primera instancia esta reforma cumplió con su objetivo impidiendo en 1999 que el FA se hiciera del gobierno nacional siendo la primera fuerza política del país y que solo obtuviera el Gobierno Departamental de  Montevideo. Luego vino la elección de 2004 y definitivamente el Gobierno Nacional quedo en manos de la izquierda y se triunfo en ocho Departamentos en las elecciones de mayo de 2005.
Ya en estas elecciones -2004-2005- se evidencia claramente que el electorado se comporta de manera distinta en las elecciones nacionales que en las departamentales. Mirando los números de aquel entonces vemos que en las elecciones nacionales de 2004 el PN obtuvo 29663 votos y el FA obtuvo 29277 votos, esto marca una diferencia de 386 votos en favor del PN. En las elecciones departamentales de 2005 el PN obtiene 39591 votos y el FA 22358, marcando una diferencia de 17233 votos.
Si pasamos a las recientes elecciones de octubre de 2009 y mayo de 2010 el comportamiento electoral se repite. El PN obtiene 24847 y el FA 30250 votos, esto marca una diferencia de 5403 a favor del FA–por primera vez en la historia-. Cuando pasamos a las elecciones departamentales de mayo de  2010 el escenario cambia de manera contundente nuevamente, el PN obtiene 39109 votos y el FA obtiene 22687 votos. Esto marca una diferencia de 16422 votos. Es decir que desde octubre de 2009 a mayo de 2010 el PN descontó la diferencia  de 5403 que tenia con el FA y además lo superó en 16422 votos.
Luego de los números la inevitable pregunta es ¿Qué explica este tan variable comportamiento electoral?
Lo primero a remarcar es lo que decíamos mas arriba, la ciudadanía comprendió perfectamente el concepto de separación de las elecciones nacionales de las departamentales. Esto implica que la ciudadanía sabe que los intereses que involucra como elector en una elección y otra son totalmente distintos.
En este sentido es notorio que el aparato clientelistico desarrollado durante varios años por el PN en nuestro departamento tiene un peso gravitante en las elecciones departamentales y esto se vincula directamente con los intereses que muchos electores priorizan en nuestro departamento. Este mismo aparato clientelistico que ha instaurado el miedo como modo de accionar político y que sostiene en gran parte el resultado electoral del PN.
Ahora, también deberíamos mirar «por casa» y ver que hacemos o mejor dicho que no hacemos para que esta situación se repita en nuestro Departamento.
Desde 1994 que tengo conciencia de militante del FA y cada vez que perdemos una elección departamental decimos lo mismo «vamos a trabajar desde ya para ganar la próxima elección departamental». Lo cierto es que esto nunca ha sucedido y en consecuencia se desencadena toda una serie de errores que luego se materializan en pobrísimos resultados electorales.
El primer gran error es pensar que con una campaña de dos meses le vamos a disputar una elección el PN en San José.
El segundo es pensar que la ciudadanía nos va a votar en lo departamental porque así lo hizo en lo nacional.
El tercero es pretender inventar un candidato en dos meses.
El cuarto es pensar que la gente nos vota solo porque escribimos un buen programa en un papel.
Esta serie de errores evidencia claramente que lo primero que debe proponerse el FA es generar un proyecto de izquierda en nuestro departamento, que es evidente que no existe. Para esto no alcanza con hacer un programa, hay que difundirlo y hay que buscar a los mejores comunicadores para hacerlo. Esto implica que el FA deberá en un futuro elegir mejor y con mucho mas tiempo a sus candidatos y de manera excluyente buscar compañeros que generen consensos lo mas amplios posibles y que no traigan «problemas de convivencia».
De esta manera nos convertiremos en una fuerza política creíble, con candidatos creíbles.

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