Dos maragatos a Siberia

Los hermanos Daniela y Manuel Larrea participarán de los juegos olímpicos de ajedrez que se realizarán del 19 de setiembre al 5 de octubre
en Janti Mansikh (Siberia-Rusia). Representan al Club San José.

Nota: Estela Sellanes

Los hermanos Manuel y Daniela Larrea en la barbacoa y laboratorio de ajedrez, en un tercer piso con grandes ventanas.

Los juegos olímpicos se organizan a nivel mundial y compiten todos los países del mundo afiliados a la Asociación. En la última olimpíada participaron 147 países.
Cada juego olímpico moviliza entre 3 mil y 4 mil personas, de todo tipo de etnias y culturas. Además de los jugadores, concurre gran cantidad de aficionados y periodistas…
Cada país está representado por equipos de cinco jugadores, tanto de la rama “absoluta” como de la “femenina” y es por eso que cada país organiza su sistema de clasificación.
En Uruguay se realizaron campeonatos nacionales. Hubo una etapa preliminar en cada club, de donde salieron los jugadores que compitieron en la semifinal y de la semifinal surgieron los clasificados para la final. En la rama masculina hubo alrededor de 200 jugadores y en la femenina unos 20.
La final del campeonato uruguayo, que este año tuvo lugar la segunda semana de abril, se realizó en la Torre Ejecutiva de Presidencia de la República y la visitó el presidente. Allí se conocieron los clasificados para participar de los juegos olímpicos: cinco jugadores de cada rama.
Por la rama masculina, en los juegos olímpicos de Siberia participarán, en representación de Uruguay: el gran maestro Andrés Rodríguez (radicado en Argentina), el maestro internacional Bernardo Roselli (campeón del año pasado), Daniel Izquierdo (Mercedes), Álvaro Herrero (radicado en Buenos Aires) y Manuel Larrea (San José).
En la rama femenina, por ahora hay tres jugadoras seguras: Natalia Silva (Club Cerro), Soledad Ortiz (Club Banco República) y Daniela Larrea (Club San José).
«Estamos buscando la cuarta participante, porque en mujeres no hay tanta gente que participe», explica Daniela.

Otras olimpíadas
Los juegos olímpicos se realizan cada dos años. Para Daniela, su primera olimpíada fue la de Alemania, en el año 2008, pero Manuel ya ha participado en varias: Dresden 2008, Torino 2006, Mallorca 2004 y Eslovenia 2002. Este es el octavo año que integra la selección uruguaya.
En Torino Manuel obtuvo la medalla de oro para Uruguay. «Ese fue el momento sublime de la carrera; yo digo que fue un accidente del deporte, pero bueno, se dio», dice con picardía.
Para Daniela, participar de los juegos olímpicos «es una sensación rara, porque uno tiene otras actividades, pero poder tener estos escapes y decir ‘me dedico a la actividad que me gusta’ y representar a Uruguay, es muy satisfactorio».
Manuel comenta «es fabuloso poder representar a tu país… Es un orgullo que te designen dentro de un montón de gente para defender los colores celestes; participar en un evento donde ves gente de todo el mundo (…) desde jugadores más encumbrados del momento hasta jugadores desconocidos que tratan de compartir sobre un tablero sus conocimientos y experiencias… Después, el resultado no deja de ser anecdótico, pero pasa a un segundo plano del estar en la competencia… El estar ahí ya es un logro en sí mismo».

Preparación

Cada participante debe prepararse para un torneo de esta envergadura. «El ajedrez no es sólo sentarse frente al tablero y empezar a hipotetizar sobre la jugada; hay una preparación que es sumamente ardua», explica Manuel.
Los jugadores deben leer muchos libros, estudiar muchas partidas de grandes maestros de otras épocas y de la actualidad.
El entrenamiento básico en ajedrez es «cargar el cerebro de ideas»; «cuanto más ideas tenga uno, tiene más posibilidades de ganar».
Otro entrenamiento importante es en la parte de cálculo. «Es un mecanismo que hay que estar constantemente aceitando. Hipotetizar sobre jugadas: si uno no lo tiene agilizado y adecuadamente entrenado, la confusión es terrible. Tener claridad de pensamiento implica un esfuerzo importante previo a la competición, porque si no, el error es la confusión».
Manuel sostiene que el mecanismo básico del ajedrez es “reflexionar antes de actuar”. Y la reflexión tiene que ser lo más clara posible.
«Yo arranqué una línea de entrenamiento y lo voy a seguir. Estoy yendo a profesor…», dice Daniela.
«Igual la preparación es constante; uno siempre está preparándose. Cuando tiene eventos particulares adecua determinadas cosas, amplía la calidad de jugadores», agrega Manuel.
En ajedrez están las bases de datos, que tienen 5 millones de partidas, o sea que de esa manera se sabe los tipos de posiciones que juega cualquier jugador del mundo, los errores que comete, las movidas predilectas… Así, cada uno estudia a su posible rival.

Diferencias entre el hombre y la mujer
Daniela cuenta que entre su hermano y ella hay una gran diferencia en cuanto a la dedicación: «mi hermano tiene una alta dedicación y se lo ha tomado como más profesionalmente. Yo dejé varios años y ahora estoy retomando».
«A nivel de mujeres, lo que nos falta a nosotras son ámbitos de poder jugar; no tenemos tanta oferta de torneos… Es a nivel mundial, por eso lo de las categorías ‘absoluta’ y ‘femenina’; como que las mujeres venimos mejorando, como en todo, pero todavía nos queda bastante trecho para poder alcanzar un nivel como el masculino».

La vida y el ajedrez

DANIELA LARREA: «Las mujeres venimos mejorando, como en todo, pero todavía nos queda bastante trecho para poder alcanzar un nivel como el masculino».

Mientras en otros países juegan 9 horas por día al ajedrez, ejercitando el cálculo, los uruguayos trabajan ocho horas todos los días en una profesión y luego dedican el tiempo que pueden a practicar la disciplina.
Daniela (28) es ingeniera civil y tiene dos trabajos; vive en Montevideo. Va a profesor y le dedica tres horas semanales a su entrenamiento.
Manuel (30) vive en San José, es abogado, ejerce liberalmente y las posibilidades de dedicación al ajedrez dependen de las obligaciones que tenga en su trabajo; generalmente dedica las nochecitas a entrenar y sobre todo los fines de semana, cuando emplea cuatro horas al día.
«Tenés que estar constantemente replanteando armas y argumentos… Además yo disfruto de estudiar ajedrez», dice Manuel.
«A mí me aburre -lo interrumpe su hermana-, a mí me gusta más jugar que estudiar».
En la casa de San José tienen una barbacoa, en un tercer piso, destinada a sala de ajedrez. Allí tienen una biblioteca con libros de estudio de la disciplina para consultar y anécdotas de las grandes partidas de la historia…

MANUEL LARREA: «El mecanismo del ajedrez es ‘pienso después actúo’ (...) Si pensáramos antes de actuar, la sociedad estaría mucho mejor...»

¿Favoritos?
El ajedrez tiene un sistema de ranking parecido al del tenis, que se llama elo, donde cada jugador está etiquetado con su fuerza en determinado momento. En cada partida el jugador puede ganar sus puntos elo que le van permitiendo subir en el ranking mundial.
En estos juegos olímpicos cada jugador va a jugar 11 partidos contra 150 países. Cada partida dependerá de cómo forme cada país en el match específico, por lo que se sabe quiénes van a participar pero no contra quiénes jugarán.

Expectativas…
«De resultados uno sabe que está a un nivel más bajo del nivel internacional, porque uno hace 50 cosas a la vez y hay países donde sólo se dedican a jugar al ajedrez», dice Daniela.
«Uno lo hace porque le gusta pero sabe que no va de la mejor manera preparado entonces trata de disfrutar, de salir con todo a la cancha y de pelear el resultado… Tratar de vivir la experiencia, estar con toda esa cantidad de gente que en lo personal te da muchísimo», agrega Manuel.
Manuel espera hacer el mejor papel posible, «hay una posibilidad extra de poder adquirir el título Internacional de Maestro», aclara.
En el sistema de clasificación, está el Gran Maestro, el Maestro Internacional y el Maestro de la Federación Internacional de Ajedrez. Para llegar a Gran Maestro hay que alcanzar determinados porcentajes según el criterio elo. Estos torneos internacionales dan la posibilidad de acceder a esos títulos. Manuel tiene el título Maestro de la Federación de Ajedrez, «como objetivo secundario estaría bueno poder acceder al título de Maestro Internacional; más allá del honoris causa, eso te permite después tener distintos cachés en los torneos y te abre distintas posibilidades».
Para participar en este campeonato, Daniela y Manuel tendrán que pagarse sus pasajes; por suerte la estadía corre por cuenta del país anfitrión. «Lamentablemente el ajedrez no es una actividad muy difundida y (en Uruguay) no hay apoyos…», acota Manuel.

Pensar antes de actuar

«El ajedrez tiene una ventaja que es que genera el hábito de pensar antes de actuar. Eso, como sociedad, estaría bueno poder extrapolarlo y lograr inculcarlo», dice Manuel.
En estos días se acaba de realizar el lanzamiento de un proyecto piloto que tiene por objetivo enseñar ajedrez en escuelas de todo el país. En San José participarán dos escuelas de Ciudad del Plata.
«Es un proyecto que está muy bueno porque el mecanismo del ajedrez es ‘pienso después actúo’, entonces que a un niño le quede interiorizado ese mecanismo, es muy importante… Si pensáramos antes de actuar, la sociedad estaría mucho mejor… Creo que como actividad, los ajedrecistas debemos difundir y tratar de dar esa herramienta».

Años de juego
Daniela y Manuel empezaron a jugar al ajedrez desde chicos, pero a la de edad de 12 y 13 comenzaron a competir.
Osvaldo Larrea, padre, les inculcó el amor por esta disciplina. Osvaldo (muchas veces campeón del Club San José) le enseñó a Manuel y Manuel a Daniela.
«Después que empecé a competir, en mi caso fue un mundo que me empezó a atrapar», cuenta Manuel. Su primer torneo fue en Florida en el año 1992. En ese entonces no le fue muy bien, entonces, después de la competencia, lo primero que hizo fue comprar unos libros para estudiar: «me generó avidez por conocer y formarme…» Al año siguiente logró ganar el torneo de tercera categoría en San José, luego el de segunda categoría y así se fue exigiendo cada vez más.

Táctica y estrategia

«La táctica son motivos geométricos de operaciones concretas que permiten obtener un objetivo concreto, puede ser un jaque mate, una ganancia de material…», explica Manuel.
«La estrategia refiere a la planificación de largo plazo de una partida o de una posición». En ajedrez es importante conocer la estrategia que hayan aplicado otros, principalmente los clásicos más importantes.
Manuel empezó en 2002 con el estudio de la táctica y en el 2009 con la estrategia.
El maragato recuerda una frase de un gran maestro soviético, que dice: «La táctica es hacer lo que hay que hacer cuando hay algo para hacer; la estrategia es hacer lo que hay que hacer cuando no hay nada para hacer».
El ajedrez permite aplicar determinados conceptos a la propia vida. «Eso es lo más interesante del ajedrez; como actividad te permite tener un montón de herramientas…», dice Daniela.

Luchar contra la confusión

Una partida puede llevar de cuatro a seis horas… «El principal tema es que a la tercer hora empezás a confundirte. Lo que vos viste en un momento, ya no lo ves tan claro. El cansancio te genera confusión y un pérdida de confianza», dice Manuel.
El mecanismo de entrenamiento físico que recomiendan los libros son ejercicios de resistencia: caminatas largas, footing, bicicleta… no tanto actividades anaeróbicas porque el torneo exige resistencia.

Ventajas del ajedrez
«Cuando sos chiquilín te ayuda en la concentración para cuando estás estudiando…», dice Daniela. «A su vez te ayuda para enfrentarse a diferentes situaciones que se te presentan en la vida real… Cuál va a ser mi mejor movida y qué respuesta voy a tener».
Manuel agrega que permite analizar los pro y los contras de determinada situación. Esto lo ha ayudado muchísimo en su profesión. «Analizar la situación y obrar en consecuencia es el mecanismo básico».

Ganar está bueno
«Ganar es lo que corona el esfuerzo de cuatro horas de una partida, pero de mucho tiempo antes de preparación… Uno juega muchas partidas, gana y pierde y para saber disfrutar la victoria hay que conocer la derrota…», dice Manuel.
Daniela destaca lo inmenso que es jugar al ajedrez: «porque a vos nunca se te va a repetir una partida (…) eso es como un misterio… Para mí es como un túnel; nunca vas a llegar al final pero está buenísimo transitar el camino».
Después de las primeras cuatro jugadas hay 288 millones de posiciones posibles distintas. Una partida normal tiene entre 40 y 50 jugadas…
El ajedrez tiene mucho de cálculo, de matemática, geometría y álgebra. Daniela estudió ingeniería pero Manuel estudió abogacía; su principal virtud es la memoria.
Daniela es muy mala para memorizar, «yo voy a puro razonamiento», dice. Sin embargo a Manuel siempre le tocaba recitar los poemas en la escuela…

Habrá que pedirle a la Diosa Caissa (diosa del ajedrez), que interceda para que los jugadores maragatos no se confundan y logren un buen papel en estos juegos olímpicos…

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