San José en el centro de la noticia

La Justicia descartó la hipótesis de un autosecuestro. Consideró «inchoerentes, incomprensibles, inverosímiles y pueriles» los argumentos de los secuestradores del ex presidente de la Bolsa de Valores, Ignacio Rospide.

El Juez Penal de 5º Turno, Daniel Tapié, dispuso el enjuiciamiento y prisión de «El Gory» Barboza y Mario Curbelo por un delito de “secuestro”. Algún otro implicado estaría prófugo.
El secuestro de Rospide se produjo el jueves 18 de marzo, en el estacionamiento del Club Armonía en Montevideo, lugar a donde el empresario concurría todas las semanas. 24 horas más tarde, Rospide fue liberado a pocas cuadras de su casa.
Estuvo secuestrado en San José, en una precaria habitación cerca del Hipódromo, que pertenece a la cuadra de la panadería “El Gory”, en Manuel D. Rodríguez y Lavalleja.
En las primeras horas, los secuestradores pidieron a los familiares de Rospide, por teléfono, dos millones de dólares que serían entregados en el peaje del Santa Lucía, a la entrada del departamento de San José. La entrega nunca se concretó debido a la presencia policial en la zona.

Vecinos sorprendidos

Una semana después, y ya conocido el fallo del Juez, los vecinos cuentan cómo se sintieron ante la situación que vivió el barrio.

JOSÉ CANEL, panadero.

«Nosotros lamentamos que no siga esto todos los días, porque vendíamos más esos días… No estábamos acá, vimos por televisión lo que estaba pasando. Para nosotros fue una novedad. No estamos acostumbrados a ver esas cosas.
Cómo no lo voy a conocer (a Gory) si somos colegas, aunque no nos llevábamos muy bien. No porque él fuera malo ni yo malo… son cosas de trabajo.
No tengo idea de qué puede haber pasado.
Al golpe de vista parece que el hombre tenía problemas económicos; anduvo mal. Se notaba que ahora no trabajaba bien. Fue cerrando comercios que tuvo, como el de la esquina y otro más.
Tenía varias sucursales y las fue cerrando. Eso no se da porque uno sea malo o bueno, sino porque manejar un negocio no es tan fácil.
Creo que ahora estaba trabajando él en la cuadra, que yo nunca lo había visto.
La verdad no me imaginaba que podría llegar a pasar algo así».

Osvaldo, otro vecino, comentó: «No me afectó en nada el tema, yo no tengo nada contra él tampoco. Él era cliente mío. Era un buen cliente; le vendía manteca y muzzarella… No tenía idea de que tuviera problemas económicos…»

NÉSTOR MONTELONGO, carnicero.

«Yo lo conocía al vecino, para mí era y sigue siendo una persona normal, de buen trato; tendría sus cositas como todos… Te digo la verdad, a mí lo que me ha parecido de todo esto es que lo que hicieron no estuvo bien, pero también me doy cuenta que no fue una cosa tan grave como pintó ser o como a la gente de San José le pareció o quiso hacer ver.
La verdad que lo que me pareció raro de todo esto fue la reacción de la gente, haciendo como que este hombre y los demás eran terroristas o algo así, y nada que ver… Fue una metida de pata. Yo veo mal la reacción de la gente; no era para tanto alboroto.
Igual, nunca me imaginé que pudiera pasar algo así; me sorprendió. Acá sabíamos todos que él tiene grandes problemas económicos. Sabemos que hace tiempo está pidiendo plata a los prestamistas. La madre vendió una casa en Montevideo para dársela a él para reflotar la panadería. Aparte, te das cuenta, porque debe ser el tipo de San José que más personas lo han robado…».

RUBEN LAVEGA

“Yo conocía al vecino y la verdad que me sorprendió porque nunca pensé que anduviese en eso. Yo sólo lo veía trabajar… Creo que todo el barrio está sorprendido.
No tengo idea si tenía problemas económicos; yo lo veía trabajar pero la verdad que uno no está en el bolsillo de los demás.
El barrio estuvo revolucionado esos días, nos llamó la atención tanta gente, no sé a qué…”.

El Show
La noche que se anunció “la reconstrucción” alrededor de la estela del Éxodo, era un carnaval de gente. El movimiento comenzó por la mañana, ambientado en las informaciones que ocuparon un espacio generoso en radios y canales. Un grupo de gente insultó al secuestrado y aplaudió a la defensa de los secuestradores. Una cosa muy rara.
Una vecina, que pidió estricta reserva de su identidad, afirma que “en la vuelta había prestamistas y tráfico” de drogas. Pocas veces se escuchó tanto ruido, para tan pocas nueces.

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