Investigar y producir sin perjudicar

Me enteré del proyecto y enseguida llamé para coordinar una entrevista. Acordamos encontrarnos en el campo de Rosario Álvarez, integrante del Grupo Maya
de Uruguay Rural.
Era lunes. A eso de las 9:30 salí rumbo a Pavón. La segunda entrada después de pasar el puente, a mano izquierda. Allí nos encontraríamos con Miguel Piñeyro
y Lilian Arduin.
Los primeros en recibirnos -como siempre cuando uno llega a una casa en el campo- fueron los perros. Atrás, Rosario, con una sonrisa bien plantada en el rostro, nos invitó a pasar y conocer su casa
y su familia.

ESTELA SELLANES

El Ing. Agr. Miguel Piñeyro y la Dra. Lilian Arduin junto a Rosario Álvarez y su familia (Óscar Paez y Leticia).

El Ingeniero Agrónomo Miguel Piñeyro y su señora, Lilian Arduin, que es veterinaria, escribieron en julio de 2008 un proyecto para la «producción y utilización de compost para disminuir la degradación de suelos y construir un camino de transición agroecológica en predios familiares de la quesería artesanal
y otros productores organizados». Fue aprobado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Banco Mundial.
En diciembre del año pasado les habilitaron los fondos y ahora comienzan con la ejecución.
El programa de pequeñas donaciones es una oficina dependiente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Todos los años hay llamados para organizaciones sin fines de lucro que quieran presentar sus propuestas de educación ambiental o proyectos productivos. Como los fondos son destinados para la protección del medio ambiente, todos los proyectos tienen que tener un objetivo ambiental.
Miguel trabaja hace 12 años con una ONG ambientalista (Defensa del Medio Ambiente) de Colonia Valdense (lugar donde vive con su familia), participa en la directiva de la Red Nacional de ONGs ambientalistas y además fue contratado por Uruguay Rural para trabajar en la formación del grupo en el que participan la mayoría de los productores que ahora se suman al proyecto.
Trabaja en el asesoramiento técnico de los predios. «Vamos construyendo alternativas, en las que no se agreda al medio ni a la gente…»

Producción Agropecuaria Familiar

Con piques, se arma la compostera. Una buena alternativa.

En este proyecto participan productores familiares de San José y Colonia: del grupo Maya de Uruguay Rural, de la Unión de Queseros Artesanales Familiares, un grupo de mujeres de la Asociación de Mujeres Rurales del Uruguay (Jacarandá) y productores independientes del grupo de socios de la Sociedad de Fomento de Colonia Suiza.
En total son 10 familias beneficiarias.
La idea es producir compost con estiércol de gallinas y vacunos.
Entre todos construirán, de forma solidaria, los gallineros; uno para cada familia. La idea es hacer gallineros móviles, que se puedan desplazar siguiendo a los vacunos.
La gallina, en su trabajo normal de recolección de alimentos, esparcirá las heces: Sacará los granos sin digerir y colaborará en el control de los parásitos gastrointestinales (cuyos huevos morirán expuestos al aire y el sol), y de los huevos de las moscas de cuerno, que afectan a los vacunos.
«Es cuidar y aplicar conocimiento y también redunda en el bolsillo del productor», dice Miguel. «En el sistema de producción dominante funciona el supermercadismo: el productor va a una organización que le vende insumos y le ofrecen de todo. (…) Los agrónomos son muchas veces contratados para que el productor tome confianza de que está comprando algo certificado por un profesional. Y a veces, aunque no lo necesite, algo tiene que llevar, porque el sueldo del profesional ¿por quién es pago? Al ingeniero le paga el margen de la venta de insumos, entonces ofrecen todo el paquete: fertilizantes, herbicidas… En ese supermercadismo se compra todo, todo lo que antes se producía en el predio…».
«Esto no es nada nuevo; es bueno recordar o plantear cosas que ya se hacían, es eso, nada más», agrega Lilian.

Los gallineros
Los gallineros estarán montados sobre patines en el suelo, de manera que puedan ser desplazados por medio de caballos o de un tractor.
El piso será de rejilla, para que el estiércol que produzcan las gallinas en la noche, traspase la rejilla y se acumule en el suelo.
Las gallinas andarán sueltas pero a su vez estarán protegidas: «Necesitan estar en lugares donde haya árboles, por los predadores naturales…».
En el gallinero habrá comida, pero no va a ser ración: El alimento serán los subproductos de las plantas de maquinación de semillas, que se desechan en los vertederos.
Para ello se quiso hacer un convenio con el Molino de San José, que vuelca camiones de estos subproductos en el vertedero municipal, pero no hubo eco por algunos problemas internos. Sin embargo se logró un acuerdo con APL, que va a donar el subproducto de su planta de maquinación.
En este subproducto hay tierra, alguna piedrita, pero siempre hay mucho grano roto o la semilla más liviana.
Las gallinas estarán sueltas durante el día y de noche irán a su lugar de refugio: el gallinero tendrá sus perchas, donde el animal pueda descansar y dormir y un lugar de postura, donde podrán poner los huevos.
Las gallinas realizarán un control biológico, por ejemplo, al bajar la población de los gusanos y de los insectos.
Inicialmente, cada productor contará con 10 gallinas, para luego llegar a tener un total de 65 aves; el diseño del gallinero está pensado para que respete las normas de bienestar animal. Será desplazado durante la noche.

Las gallinas y el compost
El objetivo es la producción de compost. Por supuesto que atrás viene la cría y la introducción ordenada de gallinas.
Para hacer este trabajo se busca las gallinas criollas, de campo, porque son más resistentes a parásitos y a vivir al aire libre. También se seleccionan las productoras de huevos azules, cuyo beneficio está en la venta de los huevos. Son iguales a los marrones, sólo que su pigmentación se debe a una encima que la gallina segrega en la parte distal del oviducto, que transforma la hemoglobina en biliverdina. La cáscara es un poco más dura.
Las gallinas criollas producen menos que las ponedoras comerciales (que producen un huevo por día); en invierno dejan de poner y continúan en primavera y verano. En total pueden llegar a producir más de 60 huevos por año.
El compost sirve para enriquecer los suelos y a su vez implica un beneficio económico. Se reciclan las heces de las gallinas, la bosta de la vaca y los residuos de la casa.
Cuando se recoge el abono de la gallina, junto con el de la vaca (todos los productores beneficiarios tienen tambo), se arman unas composteras. Se hacen cajones con piques y ahí se va poniendo capas sucesivas de estiércol, pasto y residuos orgánicos.
El compost fermenta y produce calor; así mueren las semillas de malezas y los parásitos. Si se va aireando seguido, queda pronto en uno o dos meses.
Cuando ya no fermenta más, se supone que las semillas de maleza están muertas y el compost está pronto. Se pasa por una zaranda (una especie de colador), se embolsa y se desparrama en el campo (a pala o con una sembradora o cajones sembradores) en la tierra que se va a preparar para las pasturas.

Pasos que dar
Lo próximo es realizar una reunión con los productores para plantear lo que está escrito en el proyecto y que hagan sus sugerencias para el diseño de los gallineros. Tal vez haya cosas que adaptar o cambiar. Luego comenzará la etapa de armado de los gallineros y en el séptimo mes la producción de compost.
Las gallinas comenzarán a reproducirse en primavera.
El monto destinado por el programa de pequeñas donaciones es de 35 mil dólares, pero a su vez tiene una contrapartida de 40 mil dólares, que pondrán los productores y las organizaciones. Ahí están incluidos el personal, los viáticos, los equipos, la mano de obra (el trabajo solidario también tiene valor), los traslados, las comunicaciones y los subproductos de la planta de maquinación.
En total, el proyecto durará quince meses. Ese tiempo es el que asumieron las familias como compromiso. Después, la idea es que los productores continúen trabajando con las gallinas y produciendo compost. Quedarán con el conocimiento.

La parte humana
No podía dejar de preguntarles, tanto a ingeniero como a su señora, cómo se sienten al ver que su proyecto comenzará a hacerse realidad y al generar este vínculo con los productores a la vez de estar haciendo algo bueno por el medio ambiente.
«En la parte de veterinaria, la orientación que tenemos o con la que salimos de Facultad, es muy productivista. Estar haciendo este tipo de trabajo, a esta altura de la vida, es porque bueno, en esto voy a continuar y es lo que quería hacer», dice Lilian.
«Yo antes no trabajaba como agrónomo, no me sentía afín en esa línea de ser vendedor, entonces trabajé muchos años de docente, en el Liceo, en la Escuela de Lechería… La oportunidad que me dio a mí Uruguay Rural, de poder trabajar con gente que realmente tiene otras necesidades de un técnico y otra visión de la producción, que no es la rentabilidad o muerte, sino que es ‘esto es lo que puedo hacer’ y ‘cómo puedo sobrevivir y además multiplicar mi familia y mantenerme en el predio… Esto nos da la oportunidad de estudiar cosas y levantar cultura; volver a hablar con los abuelos y volver a plantar maíz con zapallo o maíz con poroto. (…) Y gallinas de huevos azules y verdes siempre hubo y la producción de abono o de compost no es nada nuevo, los productores también lo hacían, pero ‘se van olvidando’, porque es más fácil ir a comprar y traerlo en una bolsa y ponerlo en una máquina y desparramarlo, que todo el proceso de preparar, planificar; hacer para después tener».
Lilian agrega: «Mismo las Facultades se están abriendo: En Agronomía hay una maestría de Desarrollo Sustentable y eso es la primera vez que pasa. En Veterinaria se están haciendo cursos de Medicina Homeopática, de Fitomedicina, entonces todos estamos en esa apertura».

Pasarse a la producción orgánica

Por diferentes cuestiones de la vida, productores que antes producían de la manera tradicional, se han pasado a la forma orgánica. Tal es el caso de Rosario Álvarez, que integra el Grupo Maya, de Uruguay Rural.

ROSARIO ÁLVAREZ: «Yo no estoy aquí sobre la tierra para hacer un castillo para que la gente me vea; yo estoy aquí en la tierra para vivir y dar a conocer esto a mis hijos y mis nietos, que ya van teniendo conciencia de lo que es sano y lo que no».

Rosario vive junto a su esposo (Óscar Paez) y su hija (Leticia) en un campo de 22 hectáreas en la zona de Pavón (Ruta 11 Km 30,500), a 20 kilómetros de San José, hacia el oeste. Tienen tambo. Unas 20 vacas en total (10 en ordeñe). Producen queso, manteca y muzzarella.
Nunca utilizaron herbicidas, pero algunas veces emplearon fertilizantes químicos, hasta que el hermano de Rosario se enfermó de cáncer. «Me cayó la ficha y dije: ‘esto yo no lo quiero para mi familia. Consumir todos esos químicos que te quedan alojados en el organismo’. Entonces me volqué hacia lo orgánico con más conciencia».
Se empezó a contactar con gente que trabajaba de esta manera y conoció nuevas experiencias. Comprendió la bondad de consumir productos orgánicos.
«Además de plantar y agregar compost, ves lo que podés conseguir de la tierra sin proponértelo: Tengo amigas que cocinan con lengua de vaca, con ortiga… Cosas que salen en el campo y que hacés unas tartas deliciosas, rellenos para canelones… La tierra es tan bondadosa y el hombre no tiene conciencia de todo lo que nos da, en forma natural. Vos empezás a ver todo eso y empezás cada vez a cuidar más».
Tal vez la agricultura orgánica no sea tan rentable como la tradicional, pero el productor gana en salud y tranquilidad. «Creo que cada uno en la tierra tiene una misión. Yo estoy en esto y no me arrepiento».
Rosario habla de las manzanas de Mi Granja: «cuando vos las ves decís ‘qué maravilla’, pero son todas formadas a base de químicos. A la planta le inyectan hormonas entonces crecen mucho más rápido; maduran fuera de tiempo… No es como un alimento que se produce a nivel de la tierra y el sol. (…) Lo artificial no te da aromas ni sabores… Cuando vos comés una fruta o una verdura de forma natural, no te hace mal…»

Respeto a la naturaleza
«Cada día que vivo se me van presentando cosas nuevas y gente que hay en el mundo que se preocupa por el medio ambiente… Hace poco me llegó un correo electrónico sobre una mujer boliviana que está haciendo casas para gente humilde, con botellas de plástico que rellena con arena; ahora en mayo se va para Haití a hacer casas… Las botellas de plástico son un problemón (…) Le planteé el tema a la psicóloga del grupo Maya, para ver qué podemos hacer con ese material para reciclarlo. Pronto me voy a poner a hacer maceteros para ver cómo funcionan…»
Al Grupo Maya lo integran ocho familias. Rosario es la única que trabaja de manera orgánica. «Hace unos días se planteó una discusión, de que yo no producía la misma cantidad que los demás, agregando fertilizantes a las tierras. Pero bueno, eso es un problema de conciencia. Yo estoy contenta con lo que produzco».
«No produzco muchos litros de leche pero me las ingenio para que esos litros me sean más rentables que a ellos, que producen más pero hacen una sola cosa. Yo aquí soy la única que hago muzzarella, que la vendo mejor que el queso colonia o fermento y hago queso magro y saco manteca. De la materia prima que es la leche hago muchos derivados, entonces eso me da la posibilidad de elevar el precio…»
En total produce 110 litros de leche por día.

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3 Responses to Investigar y producir sin perjudicar

  1. Jorge Bove says:

    Felicitaciones por el articulo conociendo desde adentro el proyecto y a Rosario y Paez creo que el articulo es excelente y que sería una gran tarea de difusion el dar a conocer los beneficios de la agricultura organica y poder transmitir que se puede vivir de ella.-
    Sería para el gobierno una excelente inversion muy redituable en terminos economicos ambientales y sociales el apoyar mas a proyectos de agricultura organica-

  2. Daniel Gimenez says:

    Exelente! que personas se orienten en ese sentido mis cinceras felicitaciones a todos los que se preocupan por cuidar nuestra Tierra adelante sigan que ese es el camino para un mundo mejor.

  3. Graciela Monica del Rio Silva says:

    tengo gran cantidad de bidones de agua para quien las precise,había pensado hacer una casita de botellas con arena, pero por diferentes motivos personales no va a poder ser, a quien las pueda usar están a su disposición,
    atte Graciela del Rio

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