Con licencia para correr

No fue difícil dar con los criadores de galgos. El barrio Roberto Mariano concentra gran parte de la actividad y allí cualquier vecino te sabe decir dónde podés encontrar a Matías, el gurí que se dedica a eso. O quién es ‘el Porteño’, el hombre que regularizó la actividad local y organiza las carreras,
dos domingos al mes.

Matías y su máquina.

ALEJANDRA FUENTES

Estrella, una cachorra de galgo.

Con apenas 19 años, Santiago Matías Pintos lleva ‘una vida’ cuidando galgos. «Desde los ocho años que lo hago; lo aprendí de mi padre… Me crié entre perros para cazar liebres o carreras (dice sonriendo) (…) Mi padre me dijo que si me iba a dedicar a eso, tenía que cuidar bien a los perros, darles de comer balanceado y varearlos».
«El galgo en formato es un lindo perro, y es muy útil. Es un animal amigable, humilde, también inteligente (…) Vos lo soltás y es otra mascota. Pero si están en entrenamiento los largás y corren, están nerviosos… Ellos sienten la necesidad de correr».
Recuerda a su animal preferido: «Estrella… Me la mató un auto. Era una overa, con manchas barcinas. Y ahora tengo otra parecida a ella, a la que también le puse Estrella». Esa perra tiene 9 meses y se está preparando para que debute al año.
Un cachorro de galgo en San José cuesta aproximadamente unos $2.000, dependiendo de qué padres tenga «… a mi cachorra la compré a cien dólares cuando tenía dos meses».
En tiempo de carreras, los perros se varean dos veces por semana. Cuando aún son cachorros, se sacan a pasear para que vayan «agarrando músculo», explica Matías.
Para varearlos, se utiliza una máquina rústica que consta de una rueda de bicicleta, pedales y una piola (o hilo de tanza) en cuyo extremo se coloca un cuero de liebre o simplemente una botella envuelta en arpillera «… se pone a correr el cuero y ellos corren atrás de lo que ven adelante… El instinto los lleva solitos a correr lo que sea».
En cuanto a la comida, se alimentan con la misma ración y carne que los demás perros, aunque ingieren algunas vitaminas.
Pese a que las apuestas no están permitidas, nadie entorpece el desarrollo de las carreras en San José «… si hasta los milicos tienen perros, y ¡cómo apuestan!», agrega un compañero de Matías.
Surge el nombre del «Porteño». El hombre que a juzgar por Matías le puso «orden a la cosa». Trajo cámaras filmadoras, fotográficas y photo sharp para captar cada instante de la carrera. Así se terminaron dudas y posteriores disputas por determinar quién llegó primero a la meta cuando la carrera resultó ‘muy peleada’.
También se implementó el uso del bozal, lo que evita que una vez finalizada la competencia los perros se peleen por alcanzar la presa y que el dueño los pueda retirar con facilidad mediante un collar.
La llegada del «Porteño» a San José determinó que a las carreras venga gente de Ecilda, Florida, Durazno… «porque él organiza carreras en todos lados», agregó el joven.
Además de cuidar galgos, Matías trabaja en los hornos de ladrillo «… porque esto no es algo que te dé plata. Mi mayor apuesta fue por $500 pero no pasa de ahí. En las carreras, si sos el dueño, el rematador te da primero a vos para que apostés y después participan los de afuera». Cada remate cuesta (según Matías) entre $70 y $80, y uno puede llegar a apostar hasta $1.500.
Desde Dirección de Seguridad de la Jefatura de Policía local se nos informó que estas carreras son legales (aunque sabemos que aunque existan, las apuestas no están permitidas). Lo que sí podría haber es un ‘premio’. Que, sin duda, sería una razón menos motivante a la hora de invertir dinero en la manutención de estos ejemplares.

El mundo de los
galgos
No nos íbamos a quedar sin conocer a Estrella, la galga que Matías deja al cuidado de su padrino.
Frente a la Escuela de Policía, Estrella esperaba en el patio presintiendo tal vez la llegada de su dueño.
Es una cachorra blanca y negra, preciosa.
Mientras Matías sacaba del interior de la casa el material de entrenamiento, ella se preocupaba por esconderse dentro. «Sí, es algo pícara y no le gusta mucho practicar temprano. Después se entusiasma y no quiere parar (…) Le apasiona echarse dentro de las casas», nos dice al tiempo que acaricia su lomo y nos muestra orgulloso su carita de hocico largo y brilloso».
Segunda parada: la pista.
Sobre ruta 3, por el camino que lleva a Polímeros, el predio que alquilan se ve a simple vista desde la carretera. Entramos al improvisado «galgódromo». Sobre la derecha, la cantina y el local de remates. Enfrente, la larga pista precedida por dos ombúes hacia los lados.
En el costado izquierdo de la largada, un precario pedestal de madera sirve para las tareas de filmación, mientras que del otro lado se sacan las fotos.
Todo queda registrado para ofrecerle garantías a los participantes (aunque el perro nunca reclama).
Por jornada se corren doce o trece carreras de 200 metros. Participan un promedio de cinco perros en cada una. Un perro puede correr sólo una por día.
Para la largada se utilizan gateras, las que en nuestra ciudad son de color verdes y se sacan después de las competencias por miedo a que las roben.
La actividad comienza enseguida del mediodía, cuando en la cantina se prepara todo para las tradicionales tortas fritas. Desde temprano, no falta el vino ni los refrescos.
Un día de carrera, el predio se llena. «Ves de todo, niños, mujeres y hombres… Viene la familia». Hay habitués maragatos, pero también llegan muchos desde Rosario, Florida, Maldonado y Mercedes.

AYRTON. Este ejemplar que muestra Daniel hizo historia en Argentina ganando nueve carreras. Hoy, alejado de las pistas, su rol es el de reproductor.

Llegó la hora de conocer al «Porteño». Recorrimos Manuel D. Rodríguez hasta llegar a una casa con patio al frente. A nuestro encuentro salió «Pacotillo», un perrito de mínima estatura y orejas enormes que enseguida nos anunció. Nos juraron que era un perro… aunque con características de murciélago.
Sentados en el patio, rodeados de galgos y una camada de cachorros prontos para irse a la Argentina, charlamos con Daniel Álvarez. Un floridense con muchísimos años radicado en Buenos Aires y dedicado por entero a la crianza de galgos y el remate.
Sobre un freezer, afuera, cuatro bateas repletas de carne servirían de merienda a los perros.
Supusimos que Ayrton, un galgo blanco y musculoso de collar amarillo sería el jefe de la jauría, pero al parecer, el que manda es el chiquito que su señora trajo desde Formosa. «Ahhh, este los manda a todos… Se cree dueño y señor», aseguró entre risas Daniel.
Daniel es un entendido en la materia, con vasta trayectoria dentro y fuera del país «… allá trabajé rematando carreras y organicé en Buenos Aires varias competencias; acá también, hasta en Punta del Este (…) En Argentina las carreras de galgos no están autorizadas y por eso prefieren denominarlas ‘pruebas de destreza’. Pero aquí en Uruguay están permitidas y eso favorece trabajar más tranquilo».
El tiempo que duró la entrevista los galgos paseaban orondos. Unos olfateaban a la visita y otros preferían echarse en un montón de arena a observar el movimiento de la avenida. Sólo «Pacotillo» estaba nervioso por recibir atenciones (que por mi parte no faltaron).
«El galgo es un animal muy humilde y obediente. A pesar de lo nervioso que aparenta ser, es tranquilo. Pero eso sí, cuando uno lo lleva a un campo o a una pista, se transforma».
En la actualidad Daniel posee dos ‘padrillos’ (uno está prestado) y tres perras madres. Además de la camada de cachorritos que ya ubicó «…  estos se van a San Pedro (Argentina). Son sobrinos del «Adriano» (que posee el récord en pista) y nietos del «Elma», uno de los mejores padrillos de Argentina. Despreocupados por su linaje, jugaban al mejor estilo de lo que conocemos como P.P. (léase Puro Perro).
«Yo prefiero criar cachorros. Arranco con genética… El perro más caro que yo vendí fue «El Sucesor», en tres mil dólares. Un perro overo que ganó catorce carreras en Argentina» (…) Mi hobby son los perros galgos. Voy a cazar liebres con ellos y los trato como a una mascota. Nadie que se dedique a esta actividad se va a enriquecer (…) Mis perros tienen carnet de vacunación al día, están bien alimentados y andan felices atrás mío (…) Como yo organizo las carreras no tengo perros corriendo porque no queda bien».
¿Así que manda Pacotillo nomás?… Y sí… Él maneja todo. Es el que ladra, rezonga… El problemático es él.

Otra realidad, la de Candela

Contadas por sus dueños parecen historias de galgos felices. Sin embargo, conocemos otras…
Hace tiempo, dos compañeros cooperativistas y amigos (Silvina y Pablo) encontraron a una perra galga negra, lastimada y perdida en el centro de la ciudad.
La llevaron a su casa y la cuidaron hasta que dieron con sus dueños (justamente vecinos del Roberto Mariano). Supieron así que se llamaba Candela, que era una galga pura y que hacía tiempo estaba lastimada. Les contestaron que sí, que querían a la perra porque la habían criado, pero aunque lo prometieron, nunca fueron a buscarla.
Más tarde, el veterinario le cortó la pata lastimada y Candela aprendió a vivir con tres patas, en cooperativa y con una familia que muchos perros envidiarían.
Siempre nos quedó la duda de si Candela fue desechada porque no podía correr más; si sufrió dolor mucho tiempo sin que la viese un veterinario. También, si alguna vez recibió cariño… Aunque, en poco tiempo, varios nos ocupamos de darle muchísimo.
Humilde pero contenta, los recibió y agradeció, con su cabecita pegada en la pierna de cada  ‘oportunista’.
A.F.

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6 Responses to Con licencia para correr

  1. rogelio says:

    porteño yo el pibe de renault 12 blanco qe esta en argentina te mando un abraso sos un capo yo tengo una perra hija de tu perro hija de la cantinera la perra de peña pero no se cual es el padre

    • franco cunha says:

      matias como estas yo soy un joven galgero de salto y tengo 17 años y de chico mi padre tenia galgos pero haora empese yo con ellos mira. yo te queria preguntar si para el campo qe clase usan ustedes nosotros en salto usamos por jeneral el media sangre y haora estamos usando el puro pero nosotros estamos tratando de octener el 3 cuarto qe es el qe sieve mas y ustedes cual usan para el campo

  2. rogelio says:

    me gustaria que el porteño me agregue a su mail,ahi deje el mio ,estoy en argentina soy rogelio.el chico de la galgo negra del auto renaul 12,nos encanto el bog los felicito un abrazo

  3. alex says:

    bueno el reportaje me gustaria conoser a esos organizadores y a sus perros y soi un amante de los galgos pero no e encontrado …aca en chile este es mi numero 56902674 por si tienen algun datito xaoo asta pronto

  4. gabriel says:

    hola soy de salto y soy apasionado del galgo lastima q por ak no hacen carreas solo salen a correr liebres debo de tener 6 galgos cualquiera de ellos son buenos ademas salgo con ellos todos los dias a entrenarlos ya que vivo en una zona rural felicitaciones por el reportaje saludos

    • Anónimo says:

      Hola loco como andas soy de tacuarembo pero vivo en paysandu. Quería saber donde puedo conseguir un perro galgo puro estoy dispuesto a comprarlo.soy apasionado de las corridas de liebre y quiero tener un galgo bueno

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