Una lección de muerte, la de Manuel Cordero

La infinita cobardía

Cnel. (R) Manuel Cordero.

En la última oportunidad que Manuel Cordero, Coronel retirado, actuó públicamente en el Uruguay, su acostumbramiento a la impunidad casi le costó la detención. Lo que no había sucedido al retornar a la democracia gracias a la Ley de Caducidad -con la forma de ser aplicada-, por su barbarie y sadismo en su trato con los raptados, estuvo por ocurrir cuando defendió el uso de los «apremios físicos» en los interrogatorios a los detenidos en una entrevista periodística de Búsqueda. Estábamos en el año 2004 y el Juez Balcaldi le inició un juicio por el delito de apología a la tortura. Quizá fue en ese momento cuando comprobó que su escudo protector se estaba resquebrajando.
Así fue que volvió a las sombras para huir de Uruguay hacia Brasil en julio de 2004. En octubre de ese año la Justicia uruguaya lo requirió y permaneció escondido, oculto, prófugo -con esporádicas apariciones ‘recreativas´ registradas por integrantes del Movimiento Justicia y Derechos Humanos- hasta febrero del año 2007 en que la Justicia brasileña lo detuvo. Desde ese momento utilizó todas las argucias que le estaban quedando: las de salud y las artimañas formales. En el primer caso, todos sus problemas cardiovasculares, -no muy extraños a su edad y con la vida que llevó- fueron invocados para responsabilizar a otros de sus posibles retrocesos y demorar su presentación ante la Justicia. Dentro del segundo rubro mencionemos su intención de ampararse en la Ley de Amnistía brasileña, olvidando que su requerimiento judicial por delitos cometidos en Argentina quedaba fuera de esa protección. También acudió a las solicitudes de nacionalidad brasileña y de asilo político. En agosto de 2008 el Supremo Tribunal Federal de Brasil, con mucha lentitud, concedió a la Justicia argentina la extradición que reclamaba. Recién en esta semana, enero de 2010, dos agentes de Interpol argentina están esperando que les sea entregado porque su médico insiste con el peligro de vida que significa llevarlo hasta la frontera.
Este Cordero deberá defenderse ahora de las acusaciones de «participación en el Plan Cóndor, desaparición de 10 personas, secuestro de un bebé y de 32 casos de torturas contra detenidos en 1976 en el Centro clandestino Automotores Orletti». (La diaria 20/01/10)

Testimonios
«Estaba presa o mejor dicho secuestrada en la Jefatura de la Policía Federal Argentina. Después de los primeros momentos, de las `primeras declaraciones´ dijeron que iban  a venir a interrogarme `oficiales uruguayos´. No sé cuántos días estuve en ese local. Sólo recuerdo que pasaba la mayor parte del tiempo debajo de un escritorio, siempre vendada… Que a los pocos días vino a interrogarme el Mayor Manuel Cordero, del Ejército uruguayo. Me preguntó generalidades sobre la organización, específicamente sobre el funcionamiento y la ubicación de militantes en un organigrama que él venía confeccionando desde hacía tiempo (quizá años). Desde el primer momento me di cuenta que sabía mucho más que yo sobre el tema que me estaba preguntando». (Pilar Nores)
«Manuel Cordero fue el militar uruguayo que más vi en Orletti. En una pequeña pieza del local tenía su lugar de trabajo, papeles, muchos marcadores de colores y lo que él llamaba la sábana (el organigrama)». (Wáshinton Pérez)
«Después de haber estado en el 5º de Artillería junto con Ariel Collazo, Zabalza y Coco Pérez, en la torre, donde hay 4 celdas, los comentarios eran sobre las torturas que aplicaba el capitán Cordero, poniendo un bozal a los prisioneros en el bebedero de los caballos  y los paseaba desnudos, en julio, como última propina». (W. Pérez)

23 años después
«25/07/2006 República Argentina. El Juez Federal Dr. Daniel Rafecas declara la inconstitucionalidad de uno de los 10 decretos de indulto concedidos en octubre de 1989 por el Presidente argentino, Dr. Carlos Saúl Menem, a los militares uruguayos José Nino Gavazzo, Jorge Silveira, Manuel Cordero y el policía Hugo Campos Hermida. Los mismos en 1986 fueron procesados por 22 casos de torturas practicadas en el centro clandestino de reclusión «Automotores Orletti». El indulto presidencial imposibilitó su extradición, solicitada por la Justicia argentina a fines de 1980». (1)

¿La última burla?
El motivo de escribir este artículo fue, justamente, que al comenzar la semana era un hecho que Cordero iba a ser extraditado desde Brasil a Argentina. Sin embargo, las infinitas argucias de un inmoral y sus defensores legales lo mantienen en Livramento, aunque el Juez argentino Norberto Oyarbide reitera el pedido de extradición. Presentarse ante la Justicia no es lo mismo que ser arrastrado como un animal. Si alguien sabe de eso, es Manuel Cordero.

(1) Las citas fueron tomadas de los tomos 1 y 2 de la «Investigación histórica sobre detenidos desaparecidos» publicada por Presidencia de la República.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: