Pregunte que remueve

«Veremos que las leyes no faltaron ni fallaron; somos los hombres los que hemos fallado. Nuestras culpas tienen siempre nuestros nombres y apellidos, nuestra pobre humanidad». A esta conclusión llegó José Mujica el día 25, en su audición cuando  planteó una serie de diez preguntas a una fiel pero licenciada audiencia navideña.

MIRTANA LOPEZ

No era fácil de reflexionar para intentar una respuesta interior, inmediatamente después de Noche Buena. No lo es todavía, en vísperas de Año Nuevo.
Sin embargo, ya con estos días de descanso, se nos plantea una interrogante que puede contribuir al diálogo propuesto. Si las leyes de nuestra sociedad, si la historia institucional que nos ha dado vida, pueden ser vistas únicamente bajo la mirada de ‘acierto y error´.  Siempre hemos pensado que la normativa emerge desde una filosofía del hombre, o desde una concepción política. Las leyes tienen una orientación que responde a la concepción mayoritaria de un país en los regímenes democráticos.
Veamos las preguntas, aunque sea literalmente. Porque quizá en el año entrante debamos recurrir a ellas para comprender y participar del proceso que se inicia.

Diez interrogantes
1 ¿Tendremos que separar de la gestión la dirección política?
2 ¿Tendremos que tener indicadores de gestión para poder medir políticas de   incentivos?
3 ¿Cómo debieran ser los ingresos y ascensos? ¿Por concurso?
4 ¿Pero no habrá que controlar los concursos, no habrá que garantizar que sean puros?
5 ¿Se necesita fiscalización independiente de los concursos?
6 ¿Necesitamos políticas de formación permanente o seguimos a la que te criaste?
7 ¿Las remuneraciones deben de estar acordes con el mundo privado?
8 ¿Necesitamos consensos políticos, acuerdos?
9 ¿Necesitamos que la población se de cuenta que el funcionamiento del estado también es cosa de ella?
10 ¿Será cierto que el subdesarrollo está en nuestra cabeza?

La madre de las reformas
Si la dificultad inmediata dependió de la oportunidad, es evidente que el contenido de las preguntas en sí mismas es el meollo, porque su respuesta implica la reforma del estado que, según el Presidente electo «no se hace en un año ni en dos y seguramente tiene aspectos técnicos, económicos, sociales, culturales, políticos, históricos y, obviamente, cuestiones de derecho normativo».
En una primera aproximación a la problemática diagnosticada a través de las preguntas, Mujica determina que el problema ha estado en nosotros: «Es bueno empezar por decirnos que la culpa no es de los otros, los de afuera, porque las características del mundo son como son y difícilmente las podamos variar.» «Lo que ocurre es que no podemos seguir mintiéndonos a nosotros mismos; la administración pública es un compromiso con la Nación»; por eso «tenemos que tener experiencia de lo que han hecho otros y embebernos de la dificultades que han tenido» aunque no debiéramos trasplantar, así como así, modelos que pudieron haber dado resultado en otras partes».

Reacciones iniciales
Alguna de ellas nos provocó una gran sorpresa y, por qué no decirlo, una gran indignación. La primera, sin ir muy lejos. Porque desde nuestra experiencia en la enseñanza, desde nuestra participación en la defensa  de la autonomía, nos pareció improcedente. La educación pública uruguaya siempre defendió y practicó en gran medida, la separación de la gestión de la dirección política. Al punto que hoy hay toda una corriente revisionista que entiende como inadecuado para el presente esta orientación.
La segunda, nos dio miedo. Incentivar a los funcionarios de acuerdo a medidores de políticas de gestión es una decisión muy riesgosa que no parece ir en el mismo sentido de otras afirmaciones del futuro mandatario sobre el amor y el compromiso con la gestión pública.
Las referidas a Concursos me provocaron una mezcla de añoranza con rebelión. Porque todo lo que se haga para mejorar su puridad debe ser bienvenido. Pero eso que se haga puede nutrirse en mucho de lo realizado en el pasado.
Con la sexta, entré en desconcierto. ¿No sabe Mujica que ya hay muchas políticas programas y planes de formación permanente, por ejemplo desde la Dirección de Servicio Civil?
Sí. Lo sabe. Por lo tanto, puse el freno, bajé el cambio y le contesté: «Que la inocencia te valga a vos, Presidente electo».
Una vez que descubrí la prestidigitación, leí con otro enfoque la séptima, en que peregrinamente se plantea si las remuneraciones tienen que estar de acuerdo con el mundo privado. Qué hacemos, Pepe, ¿estamos hablando  de un mundo privado que  aceptó una mejor distribución?

Futuro cercano
Las preguntas 8, 9 y 10, quedan para estudiarlas en vacaciones, porque junto a su enorme contenido, tienen toda la retórica de la que es capaz un gran comunicador.

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