Atención individualizada a los niños y sus familias

El miércoles de la semana pasada, la Escuela 102 cerraba las actividades en el marco del Programa Maestros Comunitarios. Hubo castillo inflable, merienda compartida y los alumnos de 2º y 3º año presentaron una coreografía de baile con sillas.

Blanca Scirgalea, Silvana Yebra (directora) y Graciela Díaz (maestra comunitaria)

ESTELA SELLANES

Con la intención de apoyar a los niños y niñas que desde pequeños muestran dificultades para aprender al mismo ritmo que sus pares, el Consejo de Educación Inicial y Primaria de la Administración Nacional de Educación Pública (CEIP/ANEP), en conjunto con Infamilia del MIDES, dieron prioridad a la ejecución de nuevas estrategias pedagógicas.
En el año 2005 nació el Programa de Maestros Comunitarios (PMC) como un esfuerzo conjunto orientado a construir nuevas formas de hacer escuela en los contextos de alta vulnerabilidad social.
La estrategia del PMC persigue el objetivo de reducir la repetición escolar, aumentando el capital humano familiar y las posibilidades de soporte a la tarea escolar de los niños.
El Programa tiene diferentes líneas de acción y cada centro elige la línea a seguir en base a sus intereses.
En San José ciudad hay tres maestras comunitarias: Graciela Díaz y Blanca Scirgalea, de la Escuela 102 y Mariela Dabosio, de la Escuela 51. En total hay unos 12 maestros comunitarios en todo el departamento.
En la Escuela 102, el PMC comenzó a funcionar en el año 2005 y ha recorrido todas las líneas de acción. Un año se realizaron talleres de cocina y peluquería. Se hizo un convenio con UTU y las madres iban a la peluquería a peinarse. La escuela colaboraba comprando tintas y las madres salían renovadas. Se trabajó mucho el tema del cuidado personal y la autoestima, además de la higiene, sexualidad, género y drogas. «Toda esa experiencia de práctica de cocina y de socialización estuvo atravesada por el eje de la pedagogía, de la lecto-escritura y la matemática».
Este año se trabajó en la parte técnico-pedagógica; uno de los propósitos fue ver el rendimiento académico de los alumnos después de haber tenido una intervención del maestro comunitario, analizar los parámetros de repetición y promoción de los beneficiarios del programa, el promedio de niños atendidos y la cantidad de niños que participó en cada línea de acción.
Graciela Díaz es maestra comunitaria en la Escuela 102. Comenzó a trabajar en el PMC en sus inicios, en el año 2005. Recuerda que al principio empezó con miedo, porque no sabía cómo iba a ser la experiencia. Sin embargo, ahora se puede apreciar que cada escuela, cada departamento, encausó el programa según su contexto. «Cada uno lo adaptó a su realidad para que sirva, porque no es una receta mágica igual para todo el mundo».

Seriedad
«Es un programa que ha perdurado por la seriedad que tiene, porque el seguimiento es con mucho rigor científico… Hay rigor científico en el seguimiento y en la propuesta. Nosotros no podemos decir que no tenemos material; siempre estamos provistos de material, para todo. Para los padres, para los niños… de juegos, libros, de todo», dice la directora de la escuela, Silvana Yebra.
Las maestras trabajan a contraturno. Por ejemplo, Graciela es maestra de tercer año en el turno de la mañana y de tarde es maestra comunitaria. Blanca cumple su función como maestra comunitaria en la mañana y en la tarde es maestra de 1º año.
“Es otro formato de escuela, que apela al horario extendido pero en otra dimensión que no es Tiempo Completo. El horario se enriquece con maestros de apoyo y maestros comunitarios”.
La escuela es un referente en el barrio. El programa ofrece a los niños una atención individualizada. «Niños que en la clase, con 30 niños más se pierden, vienen y la atención individualizada los hace volver. A eso se le llama proceso de aceleración», aclara la directora.

56 promovidos de un total de 60
Este año hubo un total de 60 alumnos atendidos en el Programa Maestros Comunitarios en la Escuela 102. De esos 60, 56 lograron la promoción.

Alfabetización en los hogares
Además se trabaja con las familias en alfabetización. En base a proyectos que se crean teniendo en cuenta los intereses de las familias. Muchas veces se realizan reuniones con las madres, se visitan las familias, se hacen entrevistas y entre todos se elabora un proyecto.
«Cuando yo empecé en el 2005, cada familia tenía su proyecto: algunos los animales, las mascotas, el jardín, la huerta… una niña eligió un cantante y en base a eso se trabajó un montón de cosas», cuenta Graciela.
En las visitas, donde la maestra comunitaria trabaja con el niño y la familia, «está toda la familia alrededor y a veces hasta vecinos y niños de otras escuelas», agrega.
Blanca es un referente como maestra de 1er año y por tanto centró su trabajo en la enseñanza de la lectura y la escritura. También involucró a niños de inicial, de 5 años, que estaban más avanzados respecto al resto de los compañeros. Visitó los hogares y trabajó con las familias en base a cuentos; los hacía escribir, completar trabajos, armar puzzles…

Vínculo

«A las familias se va con la idea de hacer surgir las potencialidades y no sólo ver las carencias», afirma Graciela.
Este programa también asiste a la escuela en otros aspectos. Por ejemplo, si un niño no asiste a clase se lo va a visitar. Así se fortalece el vínculo con el maestro comunitario.
Según la directora, en este momento hay mucha deserción escolar y abandono. «Hay, aunque parezca mentira; no hay mucho respaldo en ese sentido porque no los mandan a la escuela y siguen cobrando la Asignación Familiar. Todavía no se ha logrado aceitar ese engranaje de que todos los organismos funcionemos parejo y coordinadamente».
«Las maestras comunitarias apoyan eso de que la familia y la escuela tienen que trabajar juntas. En esta escuela, el comunitario es un referente».

Buenas experiencias
Este año tuvieron una niña en inicial, de 5 años, que tiene un muy buen rendimiento y por tanto es candidata para aceleración escolar. Esta escolar empezará 1º el año que viene, pero trabajando con la maestra de apoyo en aceleración, probablemente a mitad de año pase a 2º. “Eso es aceleración escolar. Darle a cada uno en la medida de sus posibilidades”, dice la directora.
El año pasado hubo dos casos como este.
«Es una experiencia muy innovadora y la idea es acelerarlos porque nosotros tenemos niños que quedan con mucha edad y el tema de la extraedad es preocupante. El que se pueda acelerar vamos a tratar de acelerarlo».

Evaluaciones
En el aspecto cuantitativo, el programa es significativo porque hay un nivel de promoción bastante importante. «Hay cuestiones que no se pueden superar, porque solos no podemos, porque hay otros aspectos que manejar, como problemas psicológicos y dificultades de aprendizaje, que necesitan de técnicos especiales», explica la directora. «Pero en la parte pedagógica, el Programa de Maestros Comunitarios es uno de los más fuertes en este momento dentro de Primaria».
El PMC de la Escuela 102 trabaja en red, por ejemplo, con la Red Provenir, que ofrece atención a los casos de violencia y maltrato infantil, y con la Policlínica Tres Barrios, porque uno de los pilares de la escuela es generar el nexo familia- escuela.

Foro de Maestros Comunitarios
El mes pasado se realizó en Montevideo el 4to. Foro de Maestros Comunitarios. La instancia congregó a alrededor de 650 maestros comunitarios, inspectores departamentales, de zona, directores e integrantes de los grupos de referencia de todo el país.
Se propuso realizar una mirada prospectiva del Programa y plantear desafíos para el futuro de su implementación.
«El Foro es realmente un momento muy especial porque se reúne todo el país…», dice Silvana Yebra.
Este año se trabajaron tres aspectos: familia y escuela; proceso de aceleración y el uso de la XO en la escuela y el hogar.
Silvana participó en el taller sobre el uso de la XO y pudo apreciar que lo que se hace en otros ámbitos no difiere de lo que se hace en la escuela de San José. «La XO como una herramienta más y el maestro comunitario apoyando el uso de la XO con fines pedagógicos».

Los alumnos de 2º y 3º deleitaron con sus bailes.

MEJORAN LOS NIVELES DE APROBACIÓN

En sus inicios, en el año 2005, el PMC se desarrolló en 255 escuelas del país, en las que trabajaron 437 Maestros Comunitarios que atendieron 9.292 niños. Como resultado de la experiencia se logró que 3 de cada 4 participantes del programa aprobaran el año, lo cual indica una buena efectividad del plan en los objetivos prioritarios.
En el año 2007 se dio la primera ampliación del PMC. Se implementó en 334 escuelas de todo el país en las que desempeñaron la función de Maestro Comunitario 553 docentes. Ese año fue significativo en la propuesta ya que ANEP definió en su previsión presupuestal para el quinquenio la introducción del PMC como una línea estratégica permanente del CEP.
En los años 2008 y 2009, la cobertura del PMC se mantuvo en 334 escuelas y participaron 576 Maestros Comunitarios.
Cada año que pasa se sigue atendiendo a cerca de 17.000 niños, mejorando los niveles de aprobación, que ya se ubican cercanos al 80%.

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