Si hay problemas ¡llamen!

Gustavo Bernini.

El diputado Gustavo Bernini acompañó el proceso, facilitó contactos, destrancó situaciones; ayudó como pudo, todo lo que pudo.

DAVID RABINOVICH

-¿Cuándo tomas contacto con el proyecto de Coopima?
-Apenas ingresé a la Cámara, a fines de 2005, me vinieron a visitar los trabajadores que habían conformado una Cooperativa, desde hacía varios años luchaban para recuperar sus fuentes de trabajo y esa Unidad Productiva.

.¿Cuál fue tu primera impresión?
-Me impresionaron tan positivamente que a partir de ese momento me involucré sistemáticamente con el tema, colaborando, dentro de mis posibilidades, con la concreción de la reapertura de la fábrica.
No se trataba de un grupo de trabajadores que solamente luchaban para recuperar su trabajo sin propuestas sustentables -además de haber luchando sin descanso, aún cuando no se visualizaba un contexto adecuado para prosperar- tenían elaborado un proyecto empresarial contundente y sostenible.
Casi de inmediato me invitaron a visitar la planta en San José, obviamente concurrí y quedé impactado, después de años de inactividad,  faltaba prender las máquinas para empezar a producir.
Otro aspecto que me parece determinante para la viabilidad del proyecto es que el grupo de trabajadores que está al frente de la Cooperativa es una sumatoria de personas que se complementan perfectamente; desde un ingeniero a obreros calificados con un gran nivel intelectual y un compromiso encomiable; en casi ocho años de lucha, sacrificando horas de tiempo sin contrapartidas, resignando la estabilidad familiar en muchos casos, han «remado» hasta lograr su objetivo.

– ¿Qué dificultades y desafíos están implícitos en un proceso como este?
-Bueno, en primer lugar todos recordarán que los propietarios de la fábrica Polímeros del Uruguay dieron quiebra en el año 1998 y dejaron un pasivo enorme de varios millones de dólares con varios bancos de plaza, además de dejar en la calle a 100 trabajadores.
El tema prioritario a encarar ya estaba encaminado por la Cooperativa, tenían elaborado un proyecto sustentable para poner la fábrica a producir, además de haber logrado contactos serios con potenciales clientes en el exterior, para conseguir la materia prima y colocar la producción.
Con este tema encaminado se trató de persuadir a los acreedores que tenían las garantías reales, hipoteca y embargos sobre la maquinaria, para que comprendieran que podían lograr recuperar de mejor manera los préstamos impagos por los dueños anteriores, con una fábrica produciendo y no cerrada.
Está claro que tanto el Banco República, principal acreedor y beneficiario de la hipoteca sobre el terreno y el inmueble, como los bancos privados, beneficiarios de las dos líneas de máquinas embargadas, podían recuperar una parte muy menor del dinero que habían prestado si la fábrica se desguazaba.
Es aquí que se integró al objetivo de recuperar esta empresa un actor fundamental, la Corporación Nacional para el Desarrollo.
La CND, encabezada en aquel momento por el actual Ministro de Economía, Álvaro García y particularmente con el trabajo del Director Tomás Alonzo, se involucró decididamente a apoyar la reapertura.
COOPIMA, contó permanentemente con el apoyo de la CND, desde el asesoramiento técnico para el diseño del proyecto y el plan de producción, hasta la ayuda y asesoramiento en la búsqueda de clientes, particularmente en San Pablo, Brasil; desde el diálogo con el BROU, los bancos privados y el Síndico a cargo de la liquidación, hasta el financiamiento concreto de los requerimientos necesarios para llegar a buen puerto.
Del mismo modo colaboró el fideicomiso del BROU y el Ministerio de Industria y Energía.
Los bancos privados acreedores y el síndico responsable de la liquidación, también colaboraron en este proceso.
Se dieron negociaciones que concluyeron en una salida bastante sui generis e inteligente para cumplir con las formalidades de la legislación vigente en aquel momento en materia de concordatos y quiebra de empresas.
Se concretó la firma de un contrato donde los acreedores le arriendan a la Cooperativa las instalaciones de la fábrica y se les habilita vía judicial, por acuerdo de las partes, a comenzar la producción, con compromisos y contrapartidas de pago, con un período de gracia para permitir consolidar la producción y su colocación a clientes brasileños que, a su vez, firman contratos con la Cooperativa.
Todo esto que dicho de esta manera parece sencillo, significó mucho esfuerzo, mucha negociación, mucha buena fe y voluntad de todas las partes.
Naturalmente que todas esas condiciones permitieron avanzar lentamente en lo que hoy, a partir de la decisión judicial que habilita a la fábrica para que comience a trabajar, es una realidad.
No resultó fácil este proceso, por mejor voluntad de todos los actores, todavía existen en nuestro país complejos recovecos que nos plantea la burocracia, que complejizaron el proceso.
Finalmente estamos llegando a cristalizar el sueño de un puñado de trabajadores que, convencidos de su capacidad creadora y su lucha para lograr los objetivos planteados, recuperarán sus trabajos desde otra realidad, a través de la Cooperativa, serán dueños de su propio destino.
Me consta que se han capacitado para la gestión, a sus habilidades adquiridas por el esfuerzo del trabajo en la fábrica de tantos años le suman la necesaria formación para gestionar la empresa y que ésta pueda desarrollarse en todo su potencial.

-El marco legal ¿Ha mejorado en este período? ¿Hay que aprobar otras leyes? ¿Cambiar alguna?

-Estoy convencido que hemos mejorado el marco legal para resolver estas situaciones con mayor facilidad.
Este Parlamento, por iniciativa del Ejecutivo, aprobó una ley que cambia sustancialmente las vetustas normas, algunas de ellas de fines del siglo XIX, que regulaban las formas de «resolver» las situaciones que se plantean ante la quiebra o cesación de pagos de las empresas, vulgarmente conocido como concordatos y quiebras.
El nuevo marco legal aprobado tiene como concepto fundamental el evitar que desaparezcan las unidades productivas con dificultades económicas.
Defiende la unidad productiva, no al capitalista que quiebra.
En segundo lugar, defiende a los trabajadores, dándoles un status diferente ante esa realidad tan dramática.
Especialmente se les da prioridad para que puedan conformar cooperativas o asociarse con capitalistas privados y puedan utilizar los créditos laborales para capitalizar la empresa.
Simultáneamente defiende a la masa de acreedores, permitiéndole resolver sobre el futuro de la empresa, defendiendo que la producción continúe con los cambios imprescindibles para la viabilidad de la misma.
Es un sistema más armónico, que permite detectar cuándo la empresa tiene dificultades que puedan afectar su futuro en forma temprana, para que los actores afectados puedan acordar los cambios necesarios para hacerla viable y evitar su cierre y, la historia lo demuestra, la pérdida de los damnificados y del país.
La crisis del 2002 nos dejó una enseñanza en este sentido, se perdieron miles de unidades productivas y cientos de miles de puestos de trabajo, las empresas proveedoras o vinculadas, en un efecto dominó incontenible, también quebraron reproduciendo la pérdida de más fuentes de trabajo, etc., en una espiral que postró al país hasta el día de hoy.
Los ejemplos de empresas recuperadas por los trabajadores son innumerables, quizás los más simbólicos sean Funsa, Cristalerías, Nibo Plast… Si hubiera existido el actual marco normativo aprobado por esta legislatura en aquellos tiempos, seguramente nos hubiésemos ahorrado mucho dolor y esfuerzo para lograr la reapertura de estas empresas. Ni qué hablar de las que quedaron por el camino para siempre.
Además, también en este período de gobierno, se aprobaron leyes fundamentales para proteger a los trabajadores y generar mejores condiciones para la cooperativización.
La Ley General de Marco Cooperativo, luego de más de 40 años de reivindicación del movimiento cooperativo, fue aprobada involucrando al Estado como actor principal para el fomento y el control de este sector social tan importante para el país.
Del mismo modo se aprobaron leyes como la de las Cooperativas de Trabajo, las Cooperativas Sociales, etc.
Seguramente podremos avanzar aún más en la próxima legislatura.
Principalmente me obsesiona la Reforma del Estado, la necesaria desburocratización que facilite las cosas y no las complique.
Hemos avanzado en este sentido pero nos falta mucho todavía.

-En el proyecto de cambios de los socialistas ¿Qué papel juegan las empresas recuperadas y el área de la propiedad social en general?
-La propiedad social y los modelos alternativos al modelo capitalista tradicional son una de las concepciones que más nos distinguen a los socialistas.
En casi 100 años de historia de nuestro Partido, se ha elaborado mucho sobre este tema.
Del mismo modo, históricamente, nuestros militantes se han involucrado fuertemente en el Sistema Cooperativo, te diría que es muy difícil encontrar alguna Cooperativa donde no haya algún compañero o compañera socialista. Te recuerdo el rol que jugaron nuestros militantes, fundacionales de FUCVAM, de las cooperativas de consumo en la década del 60, etc.
Es la razón de nuestra vida, la organización social, la formación imprescindible de los cooperativistas que deben convivir en un mundo ferozmente competitivo, la organización de los pequeños emprendedores y la facilitación a través de políticas activas, las microfinanzas, el apoyo a la mediana y pequeña empresa, las cooperativas de trabajo, etc.
Naturalmente que hemos sido consecuentes con la lucha de los trabajadores para recuperar las empresas.
El caso de COOPIMA no es una excepción, te aseguro que jamás se me pasó por la cabeza preguntar a los Compañeros a qué partido pertenecían. Hasta el día de hoy, que hemos avanzado en la relación hasta la amistad, no sé que votan.
Sin embargo te puedo asegurar que he dedicado mucho tiempo para colaborar con el proyecto, te diría que me daría para escribir un libro de tantas jornadas y acciones que tuve que encarar para ayudar a la COOPIMA.
El mérito de la cristalización del proyecto es 100% de ellos, no termino de emocionarme de haber presenciado lo que pusieron para lograrlo, realmente heroico.

-Como resumen…
-Un abrazo apretado para todos, seguramente, así como concurrí a la fábrica allá por el 2006 cuando parecía una utopía, concurriré de nuevo, esta vez para verla brillar, produciendo como nunca, acompañando en la línea a los trabajadores fungidos en empresa cooperativa.


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