Del sindicato a la cooperativa

Francisco Rodríguez.

Francisco Rodríguez fue dirigente sindical durante años, hasta que le cerraron la fábrica. Después, también  durante años, fue un puntal para sostener la idea de recuperarla.
«Yo entré con 19 años en el 79, al año de crearse la fábrica. Más de la  tercera parte de nuestras vidas la vivimos allí».

DAVID RABINOVICH

-¿Qué recuerdas de los inicios del sindicato?
-Cuando vuelve la democracia, ni se hablaba de plataformas reivindicativas. Entonces surge todo lo que era formarse como sindicato, porque hasta ese momento estaba prohibido. Se forma el sindicato y funciona como tal, prácticamente hasta que cierra la fábrica. Pertenecíamos al Congreso Obrero Textil, para nosotros  Herrera, Huguet, Eguren Telmman Borges, era todo una escuela. Era un compromiso moral formar parte, porque había una dirigencia que era impresionante. De ahí surge una formación que la fuimos haciendo a los golpes. Se rotaba siempre alrededor de las mismas personas.
No todos tenían la misma convicción, pero nosotros teníamos mucha vinculación con los dirigentes del Congreso Obrero Textil, que no dejaban escapar detalle.
Dentro de un convenio madre, había flexibilidad para que los diferentes sindicatos mejoraran ese convenio. Se daban muchas situaciones, marchas del sacrificio… Era impresionante, nos fuimos desarrollando, pero fuimos viendo como en los 90 se desmanteló toda la industria
Nos marcó mucho un dirigente en una reunión. Escuchó a todos los presentes que hablaban sobre cuáles eran las reivindicaciones y preguntó qué pasaba con el honor de todos los trabajadores. Uno, en aquel momento relacionaba convenio con dinero, porque era en definitiva la herramienta para obtener una regulación en la relación obrero patronal Fue un dirigente veterano; todavía me estremece. Son situaciones  que te marcan.

– ¿Cómo fue el relacionamiento con la patronal?
-Era bueno.  Porque siempre fue muy directo. Sabíamos que estábamos frente a empresarios que tenían una tradición como organización patronal.

-¿Quiénes eran los inversores uruguayos que fundaron Polímeros?

-Empezaron muchos pero los que terminaron eran  Soloducho, Strauch, Kaplán… Los que dominaban todo el tema textil en el Uruguay. Al estar nosotros en el Congreso Obrero Textil (COT) y la empresa formar parte de la Cámara, había una relación bastante civilizada. Después logramos mejoras que comenzamos a negociar aparte, sobre la base de lo que se resolvía en el COT, mejorábamos el convenio nuestro y a nivel nacional se nos reconocía por lo que habíamos logrado. El trato fue directo con (Héctor) Troncoso gerente de plana y el jefe de personal que era Walter Faggiani. Por la formación de aquellos dirigentes veteranos del PIT, teníamos claro que no estábamos frente un enemigo, sino el que representaba a los patrones. Ganamos algún conflicto, pero nunca entramos a la fábrica como unos triunfadores, sino como en el día anterior.

-Y llega la crisis
Sí. En el 98 empezamos a ir para atrás. Y nosotros con dificultad de diálogo con la gente, a la que no lográbamos explicar que la cosa estaba brava. Veíamos venir el comunicado de que la fábrica cerraba. Desde el 98 para adelante veníamos con desgaste los trabajadores
Con el sindicato logramos que la AMSJ nos atendiera por un año, sólo con órdenes y los tickets   Pero el año pasó rápido Se nos iba de las manos. Luchamos la extensión del seguro de paro hasta lograr 30 meses.

-Con la esperanza de reabrir…
-Sí pero eso se manejaba en el propio directorio de Polímeros. Se recibía algún posible inversor; la intendencia prometía traer alguno; alguien trae a otro. Pero el tiempo pasaba y el tema del seguro de desempleo jugó un papel importantísimo. Pero también fue un arma de doble filo. Porque la gente se desperdigó y no tomó conciencia de lo que iba a pasar. Es difícil… habíamos estado 20 años allí adentro, salíamos con entre 40 y 47 años. Unos buscaban el beneficio individual. Otros pensaban que nos iban a llamar otra vez. Muchos decíamos: «No nos van a llamar más»
En el 2002, Pablo Illariete nos dio la idea de que nos podíamos formar como cooperativa. Hicimos una reunión en Montevideo, en las oficinas de Polímeros. Los de la Federación de Cooperativas de Producción vinieron a San José, con toda la directiva. Pero, lamentablemente, no supimos más. Después tuvimos contacto con Funsa, con Romero y Adourián, Ferreira, el «Tata Melgarejo». Quisimos hacer una reunión con todas las personas, pero la gente estaba desperdigada con la situación bastante solucionada. Hasta que empezaron los cuestionamientos internos nuestros. Solicitamos a la Secretaría de la Presidencia de la República una tripartita planteando que el seguro de desempleo sirviera para formar una cooperativa, era un millón y medio de dólares. Pero, nos sacaron fletados. De cooperativa ni hablar.
Después siguen los diferentes trabajadores reuniéndose. Teníamos bastantes diferencias desde que cerró la fábrica. Hasta que un día surge la posibilidad de conversar como forma de cooperativa
Pero nos fue  difícil. Nos avisan que venía la gente de la Federación, fui solo. (Jorge)  Alvariño como secretario de la Federación, Daniel Olesker… Hasta que Alvariño dice que si no estábamos la mayoría de los trabajadores, era imposible. Allí fue que me presenté, expuse la situación nuestra y que no había otra opción. Si este nuevo grupo de la Federación estaba para desempolvar todas las carpetas que se habían cajoneado… entendía que integrar la cooperativa debía ser una decisión individual. Había gente con resquemores, otros que no habíamos conseguido nada. Pero a partir de ese momento, los que optamos por la solución de cooperativa sentimos: De lo que pasó antes, nada. De aquí para adelante.
Nos abocamos a revivir lo que nos dio de comer durante 22 años.
Eso fue por el año 2004, en un año terminamos. Hicimos una invitación a todos los trabajadores que estaban cuando el cierre a formar parte de Copima. Que cada uno tomara conciencia que se estaba haciendo cargo de algo.

-¿No excluyeron a nadie, ni siquiera a gerentes?
Ni a directores porque Illariete forma parte y estaba en el Directorio. Toda persona que quisiera formar parte podía, porque éramos conscientes de que Polímeros se manejaba por un sistema de ingeniería muy estricto, que trabaja mucho con procesos químicos a los que nosotros sabíamos que no podíamos acceder.
Empezó una situación de conversaciones, diálogos. Poner al tanto a las personas, no fue sencillo. Se hicieron más de 650 gestiones ante diferentes organismos. Más de 400 viajes a Montevideo. Uno a Venezuela, cinco a Brasil.
Recuerdo que en pleno verano, fuera del local sindical debajo de las higueras éramos tres, y ni siquiera entramos al local. Estábamos para tirar la toalla. Era todo tan lento, tan burocrático. Los tiempos eran tan distintos a los nuestros que se nos estaba terminando todo.  El que estaba reinsertado laboralmente no quería saber nada con la cooperativa, pero cuando quedaba sin trabajo volvía preguntando por la cooperativa…

-¿Cuándo se inicia?

-La cooperativa se inicia el 3 de mayo de 2005. Desearía que nadie pasara por lo que hemos pasado nosotros. No porque no crea que la gente pueda llegar y más lejos que nosotros. Pero es un camino desgastante y hasta humillante

-Ustedes abrieron un camino
-Sí. Pero pagamos un precio que no teníamos que haber pagado. Porque hay muchas cosas que quedan en el camino, mucha cosa internas, muchas situaciones también en el ámbito familiar. Muchas veces en que uno se callaba, porque era el mes que viene, la semana que viene…

– Años de esperanzas postergadas.
– Sí. Llega un momento que la familia no quiere saber más. A muchos nos pasó que decir Polímeros era una mala palabra.

-Cuando pensaste: «Sí, se puede»
-Con Funsa. Tienen los mismos problemas que nosotros. Por el 2004, por ahí. Claro que nos dieron una Ley de Cooperativas que nos dio la posibilidad de entrar a la fábrica. Pero eso fue desgastante porque el grupo humano se separó porque había que meter horas para mantener. No teníamos alternativas de trabajo. No ha habido reinserción que permita tener seguridad de trabajo. De los 90 que éramos al cerrar, son muy pocos los que se reinsertaron. El futuro nuestro es pedir comida o la posibilidad de reflotar la fábrica.

– Fue importante que el vicepresidente de la CND los acompañara
-Sí. Hoy se está concretando muchas cosas.  Hoy se está por parte de la CND adquirir una maquinaria que nos va a permitir de Fleke a gránulo
-O sea que la planta de procesamiento la van a manejar ustedes.
Con apoyo de la CND. Está llegando un empresario de Pelotas que abastecería con 600 toneladas de flake

-¿Compran la materia prima?
-No. Procesaríamos la materia prima de ellos. Nosotros los vinculamos y esperamos que los negocios lo hagan ellos.

– Ya tienen un acuerdo firmado con los bancos.
– Sí el contrato de arrendamiento está sujeto al que ya firmamos con los bancos
Pero el detonante para que todo cree legalmente presentado tiene que aprobarlo la justicia.  Pero el síndico ya nos apoyó.
Es algo inédito en la legislación uruguaya. Esto no pasa por la vanidad, pero hemos trazado un camino que ojalá otros lo sigan. Cuando hablamos antes con el  síndico, nos dijo: «Esto es una locura pero si les sale, van a formar jurisprudencia que en Uruguay no existe».

-¿El caso de Funsa es diferente porque tiene un inversor?
-Sí, que se encarga del gerenciamiento. Para nosotros la meta es arrancar la planta, pero queremos que otros puedan seguir este camino con menos sacrificio. Hemos hablado mucho con los compañeros de La Asociación Nacional de Empresas Recuperadas por los trabajadores.

A PASO LENTO

Hicimos esta nota en una coyuntura muy especial: estaban esperando para firmar el convenio de arrendamiento de la fábrica, paso previo a poner la fábrica en marcha para empezar a producir. Acordamos que la nota saldría después de firmado. Aquel día Francisco dijo: «Pensamos que en agosto se va a dar. En el viaje a Brasil nos fue muy bien. Contactamos ex clientes que están dispuestos a comprar la totalidad de la producción y aun más de lo que se producía en su momento. En la semana que se fueron no pegábamos un ojo. Fueron Gabriel (Montero) y (Héctor) Troncoso. Pero hoy se conversa con la CND en otros términos».

La entrevista esperó bastante para ser publicada. Algunas cosas cambiaron, es parte de una muy interesante experiencia. En la entrevista con Tomás Alonzo, más reciente, se recoge una visión complementaria del proceso.

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