Las intenciones democratizadoras del gobierno de izquierda

SENADORA MÓNICA XAVIER

La calidad de la inversión
“Es bueno imaginar un segundo gobierno del Frente, pero hay que hacerlo con los pies en la tierra. Tenemos la base de lo que se hizo en el primer período, y la tarea será mantener y consolidar todo lo hecho hasta ahora, que no es poco, pero que si no lo continuamos generará una fuerte frustración de las aspiraciones. Por ejemplo, creo que no hay cosa más importante que acometer el tema educativo, en donde recién hemos iniciado algunas transformaciones, como el destino presupuestal unificativo, pero que no ha tenido la posibilidad de que se estudiara la calidad de esa inversión en educación. Y no es un tema exclusivo de la educación, hay que tener la posibilidad de evaluar la calidad del gasto en todas las áreas del Estado.
Tenemos también lo que el compañero Tabaré Vázquez ha dado en llamar la revolución silenciosa, que es una computadora por niño y niña, y ahora también una por adolescente, que sin duda va a transformar la realidad de nuestros jóvenes en unos quince o veinte años. Así como hoy sufrimos los impactos de las políticas neoliberales implementadas en nuestro país en el pasado, que han provocado una fragmentación social cuyas peores consecuencias hoy se han vuelto evidentes… bueno, dentro de un tiempo veremos el impacto positivo de haber comenzado a digitalizar la educación de nuestros gurises, insertándolos en un mundo que es extremadamente competitivo. Por lo tanto, en un segundo gobierno nos imaginamos un shock educativo, en el que buscaremos involucrar y comprometer a todos los sectores. Ello no implica que no habrá conflicto. El conflicto es parte del movimiento y del avance”.

El capitalismo y los cambios
“No podemos postergar las transformaciones hasta lograr un gobierno socialista, y lo que tenemos hoy es un gobierno progresista. El Frente Amplio no tiene definiciones socialistas, más allá de que el Partido Socialista forma parte de él desde su creación. Los fundamentos del Frente son progresistas, y también tiene características que podrían ser propias de un gobierno socialista, por ejemplo, lo que ya mencioné, de dar a cada niño una computadora y haber comenzado ese plan por un pueblo del interior del país. Esa forma de hacer política es nueva en Uruguay, porque los anteriores gobiernos, gobiernos de derecha, siempre trabajaron para un grupo de privilegiados. La economía se derramaba siempre para el mismo lado y los recursos destinados a las políticas sociales se perdían en el camino y no llegaban a quienes más los necesitaban.
Cuando comenzamos a sacar a este país de la parálisis en la que se encontraba, nos topamos con muchos obstáculos, pero se pudo hacer, en base a inversión: extranjera y nacional. A la confiabilidad del país… y si el primer período es el más difícil, en el segundo deberíamos proponernos crear doscientos mil empleos más, para dar oportunidades a los dos grandes destinatarios: los jóvenes y las mujeres. Tenemos una brecha en la remuneración que, a igual trabajo, obtienen hombres y mujeres. Somos el segundo país más desigual de la región. Brasil es el primero”.

La cuota
“Hemos podido colocar en la agenda política los temas de género. Sin dudas, no es suficiente, pero a través de debates legislativos y de propuestas políticas hechas en instancias congresales, se ha instalado el tema. Es cierto, sin embargo, que no hay una reflexión sistemática, entre otras cosas por no haber podido contagiar a otros sectores acerca de la necesidad de resolver medidas que eviten la perpetuidad de la desigualdad, porque esa es la realidad de las mujeres en la representación política.
Las mujeres que hemos tenido más larga trayectoria en el parlamento somos Daisy Tournée y yo. Si no recuerdo mal, este es el quinto período en que Daisy va al parlamento como diputada por Montevideo, y yo voy por el tercer período como senadora. No hay antecedentes en otro partido político uruguayo en que una mujer haya tenido siquiera la posibilidad de la reelección como titular. Esa es una de las características de la desigualdad del sistema: las mujeres pasan, pero no quedan en la política. Así que un mecanismo como la cuotificación de la representación femenina en el poder legislativo ayuda a llegar y a permanecer, y eso genera espacios. La tarea de una mujer en política es doble, no sólo implica hacer política para el conjunto de la sociedad, sino abrir espacios que posibiliten la llegada de otras mujeres a ese sistema.
Estamos convencidos de que para que una sociedad sea más armónica debe distribuir de forma equitativa los roles entre hombres y mujeres, para que los hombres no tengan esa distancia con el mundo de los afectos que la asignación histórica de roles les genera. Y, por otro lado, para que las mujeres puedan también realizar sus proyectos de vida fuera de los tiempos destinados a sus familias o de los roles que se les definen, que son los cuidados dentro de la familia. Porque hoy (en promedios) la mujer destina el 70% de su tiempo a tareas no remuneradas, mientras que el hombre sólo destina el 30%.
Entre otras cosas, nosotros, con una propuesta programática que es la creación del sistema de cuidados, estamos queriendo poner en evidencia que existe una enorme contribución de las mujeres mediante el trabajo no reconocido y no remunerado al producto bruto del país. Pagarle a la mujer la tarea que hace de manera no remunerada estaría implicando un 26% del producto bruto. No es poco”.

Los medios y la campaña
“En esta legislatura, un aporte importante al tema de los medios de comunicación fue la aprobación de la ley de radios comunitarias. Si bien la ley no soluciona todos los temas, marca el inicio de un camino que va hacia la regularización de las radios existentes y la apertura a una forma de comunicación alternativa.
También debatimos (pero sin llegar al éxito) la regulación de los medios de comunicación en relación a las campañas electorales. Es escandaloso cómo saturamos a la población durante las campañas. Creo que ningún país del mundo mantiene este mamarracho que hacemos acá. Deberíamos sustituir el cantito, el jingle, por una comunicación mucho más contundente e interesante acerca de las propuestas. Pero no hubo consenso político para aprobar una norma que limitara la injerencia de los medios en las campañas electorales. Una norma que habría hecho falta en estos tiempos, donde no es difícil ver que la idea parece ser la de que mientras más frívola es la comunicación, mejor. Tenemos un país vecino en que la frivolización es la norma. Allí hay un consumo de chatarra marcado por el rating. Y me parece que fuera de los tiempos electorales estas cosas hay que discutirlas”.

Los tiempos electorales
“Observar la realidad uruguaya y la de otros países me ha convencido de la necesidad de un cambio de sistema en el que hasta hace un tiempo no creía. Nosotros debemos abreviar los tiempos y permitir el cruce de hojas de votación para permitir la mayor libertad del elector. Si no, siempre todo está teñido de intereses electorales y las campañas internas de cada partido se largan muy temprano y se termina recién en mayo del año siguiente con las elecciones municipales. Esto implica que hay que recorrer el país durante prácticamente un año entero, y se vuelve algo que requiere mucho esfuerzo, además de los costos”.

La reforma de las instituciones
“Hay una transformación democrática del Estado que ha comenzado en este período. No implica sólo un cambio cuantitativo, si el Estado se achica o se agranda, sino que se trata de ver cómo hacemos para que la constitucionalidad del país esté más cerca de la gente. Una de las prioridades del Frente ha sido la descentralización, porque somos el país más centralista de Latinoamérica y que recién ahora, hace poco más de un mes, tiene un marco legal que institucionaliza la descentralización. Esto implicará un gran desafío para el gobierno de izquierda, que está inmerso en un proceso muy acelerado de aprendizaje. Gana por primera vez el gobierno en primera vuelta con mayorías parlamentarias y ganará el segundo gobierno el próximo 29 de noviembre en segunda vuelta, también con mayorías parlamentarias, y tiene que implementar una ley de descentralización mediante la cual, de entrada, ya se sabe que no tendrá una correlación de fuerzas favorable con el gobierno central.
Me alegro de vivir este tiempo, con un desafío tan relevante como este: el de transferir poder a lo local, y así se logrará lo que siempre soñamos, que Uruguay sea un solo país y no haya que ir para todo a la capital”.

San José y su espíritu insular
“No son pocas las dificultades que tuvo que superar el gobierno nacional del Frente Amplio para implementar acciones concretas de apoyo a la gente en este departamento. Lo cual muestra que es necesario que haya más gente detentando el poder, para que no sea una especie de rey el que decida por todos. Esto va a ser muy interesante desde el punto de vista del involucramiento ciudadano. Muchas veces, cuando hay un encomendamiento de las acciones a un poder muy centralizado, eso ocurre porque no se reconoce el derecho de las personas a ser partícipes de ese poder. Así que cuando se abre la cancha es necesario un aprendizaje en el uso de esos derechos, y lo cierto es que una vez que esos cambios se producen, difícilmente se vuelva para atrás”.

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