Santiago Geninazzi: una vida solidaria y de trabajo

«El Tito» empezó a trabajar en el liceo en el año 69 para la APL y Secundaria lo nombró funcionario el 1 de abril de 1970. Los recuerdos son muchos y muchas veces emocionantes; se puede rescatar algunos. Ha sido una vida intensa la suya.

Tito Geninazzi

Tito Geninazzi

Un gran director

«Fue extraordinario lo que hizo Artidoro (González), que era suplente de (Aída) Ramela. Hay que hacerle un monumento a ese hombre. En la Comisión de padres había varias personas, como el Dr. Ramón Chápper, el Ingeniero de Vialidad Aguadé…»
Geninazzi trabajaba para el Ministerio de Obras Públicas en tareas de refacciones en las escuelas. «Cuando se empezaron a hacer los salones (en el liceo), Aguadé mandó cuatro obreros de Vialidad».
Y le viene a la memoria que «de ahí salió el sobrenombre de ‘Chipi’. Porque se pasaba haciendo un sonido con los labios, muy parecido a «ships» y escupiendo finito, uno de los obreros de Vialidad, Britos, se lo puso. Él levantaba el balde de mezcla y chiflaba. Era un chiquilín muy bueno».
«Perroni y Aguadé me dieron  la idea de quedarme en Secundaria. Yo tenía un ofrecimiento para ir a trabajar en Punta del Este para el Ministerio».
«¿Te acordás del galpón que había donde está la Biblioteca hoy? Ahí trajimos a Sánchez, a Segovia y Cortalezzi, que eran carpinteros. Trajimos un herrero. Hicimos un enorme Taller. Artidoro consiguió a unos cuantos chiquilines (entre ellos mi hijo José) que trabajaban en las cosas más fáciles. Se armó un gran equipo con el que fuimos arreglando todas las bancas y pizarrones. Pintando, poniendo cármica en las tapas… Quedaban a nuevo. ¡Eran un chiche los salones! Segovia era el de las cármicas. Sánchez el de pintura. Y para conseguir los materiales Artidoro empezó con muchachos de 4º año a recoger papel. Iban casa por casa. Con camiones de Vialidad se recogieron miles de quilos de papel. En la imprenta Figueroa hacíamos fardos para llevar a Montevideo. Y este hombre que no se quedaba quieto consiguió espuma plast, descartes de la fábrica, que se fue colocado entre el techo y el cielo raso de los salones. Se compraban dos latas de pintura y la Inca mandaba tres de regalo para pintar salones, bancas…» Por aquellos años también se hizo una «campaña del ladrillo» para esas obras.
«Después el director consiguió la casa de los Salguero; se limpió el monte, se armó un muellecito, llevamos un bote (La Pinta) y se comenzó a llevar a los muchachos por grupos. Los cuidábamos funcionarios y algún profesor. Era importante que disfrutaran la naturaleza…»
La memoria salta al Cine Club que armó aquel memorable director en el liceo. «Que cuando la dictadura se robaron todas las máquinas. El Chiche Pugliese era el experto y el gordo Giacosa pasaba las películas».
Artidoro González fue el primer perseguido por la dictadura en el liceo. «Por ser de izquierda».

Un director de la dictadura

Después asumió la dirección Humberto Costa Iturralde, un abogado, profesor y hombre afín a la dictadura. Comenzaron las destituciones por su iniciativa. «Esa tarde nos echaron a los cuatro primeros: Segovia, Cortalezzi, Geninazzi y al herrero. A las once de la mañana llegan Canaveris y Martínez: ‘el Director tiene que hablar con ustedes’. Cuando llegamos a la dirección yo me fui a sentar y me dijo: ‘No, no se siente. Lo que tengo que decirles es que desde hoy ustedes no trabajan más acá, no pueden entrar y ni por la vereda pueden pasar’. Yo di un paso adelante y los dos que tenía a su lado me miraron, estaban para defenderlo.
Lo que yo tenía que decirle era que, «por la vereda puedo pasar todo lo que quiera. Y además tenemos que llevar las herramientas y los bancos de carpintero que son nuestros. Entonces le pregunté: ¿Por qué nos echan?»
«Por tener ideas distintas a las nuestras. No pueden estar aquí adentro».
«Ahí empezó el dolor. Segovia fue el primero que se quebró, tenía muchos hijos.
Nosotros estábamos haciendo una cosa que era buena para la comunidad».
«Bueno, aquella tarde volvimos con el carrito de la carpintería; nos puso dos alcahuetes a cuidar que no fuéramos a llevar nada que no fuera nuestro y nos mandamos a mudar. Ya a esa hora habían echado a 20 profesores. Fue fatal la cosa».
«Decían que los que vinieron iban a hacer lo mismo que nosotros. Lo que hicieron fue llevar todos los cuadros de gente ilustre que estaban en el Liceo y tirarlos en el Hospital viejo. Cuando fuimos a buscarlos después de la Dictadura la mitad los habían robado, como habían robado la máquina de cine. Los trofeos de los muchachos de fútbol y de básquet… se robaron casi todo. Cuando en el 85 yo fui a recibir las cosas, a los milicos que las traían les dije que faltaban muchas. Me contestaron: ‘Vaya usted a buscarlas si quiere’».
En el 85 funcionarios y docentes fueron restituidos. Luego, por primera vez se hizo concurso para la dirección. «Dos veces di clase, yo. Hablé 45 minutos sobre cómo se había arreglado el Liceo, cómo se había organizado el mantenimiento y el cuidado». Era un intento por motivar el compromiso de los alumnos con el cuidado de su lugar de estudios.

Tito Geninazzi

Tito Geninazzi

Una tarde de domingo

Les debía la visita y SAN JOSÉ HOY debía a sus lectores una nota con Tito y Elena.
Pero como lo primero es lo primero, Tito me mostró sus lentes nuevos y me contó la forma en que lo atendieron en el Hospital de Ojos. Me contó de la Dra. cubana… y que ahora puede leer el diario y ver la cara de la gente de una vereda hasta la otra.
Y después fue un rato largo de dejarnos llevar por correntadas de recuerdo. Seguro dará para más de una nota.

D. R.

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2 Responses to Santiago Geninazzi: una vida solidaria y de trabajo

  1. Santi says:

    como reflexión nos queda algo que nunca se menciona,y es que los civiles colaboradores fueron peores que los milicos,caso los Casas,los Cerdeña,los Pianzola y tantos más

  2. Bravo Santi vos si la tenés clara,lo mas triste del caso es que muchos como cerdeña ahora son ´´compañeros´´,y ni que hablar de los colaboradores de adentro como San Martín , Muyala,y R Costa.Pero a pesar de todo tenemos que seguir por el cambio del uruguay que es más importante,aunque no comprendamos por qué Arana no reveló nunca las maniobras de Chiruchi en el MVOTMA.

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