Singular aporte a la visualidad americana

"Movimiento detenido, homenaje a Piero Della Francesca"

"Movimiento detenido, homenaje a Piero Della Francesca"

Algunos de los trabajos del Taller Cruz del Sur, en el que se perfeccionan los alumnos del Maestro Sergio Viera, serán los que podremos apreciar esta tarde en el Espacio Cultural. Pero no es de la exposición que vamos a escribir aquí, sino del Maestro.
Sergio Viera nació en Montevideo, en 1954. Desde los doce años se relacionó con integrantes de la Escuela del Sur, iniciando estudios de dibujo y pintura con A. Latuf, continuando después con E. Ribeiro. En la década del setenta se radicó en Buenos Aires prosiguiendo su formación plástica con A. Delmonte.
Retornó a Montevideo en 1988. Paralelamente a su actividad de pintor se dedicó a la enseñanza de las artes plásticas en la Intendencia de Montevideo (1993-1998), en el Museo de San José (1995-2000) y en su taller particular hasta la actualidad.
Su obra es prolífica en producción y rica en contenido técnico, plástico y estético. Hablar de ella no la puede agotar una nota y sólo decimos:  hay que verla, hay que sentirla y hay que extasiarse en su contemplación.
Recuerdo que alguien que me hablaba de los museos europeos me decía que lo que allí se ve da para sentarse delante de un cuadro y pasar horas disfrutándolo. Esto nos viene a la memoria ahora, en ocasión de hablar del trabajo de este Maestro.
Si bien su raíz germinó en la enseñanza torresgarciana, en feliz expresión de Jorge Abbondanza: “eligió la alternativa individual de la desobediencia”.
No obstante la enseñanza queda. Y prospera.
El domingo pasado, hablando de la enseñanza de Torres, en otro contexto y sobre otro tema, María de los Ángeles Martínez decía: “Por ejemplo Nantes, que se alejó del taller de Oroño… pero vos vez que Nantes tira unas pinceladas y ahí donde quedan es donde deben estar”.
Estas palabras vienen a cuento en relación a una apreciación de Viera. Si bien la abundancia de curvas y oblicuas que se perciben en su trabajo parecen “desobedecer” a Torres, la ubicación que ocupan en el plano es la que deben tener. Y si es cierto que el artista puede no usar el compás áureo, esta medida puede constatarse con naturalidad en su trabajo.
También recordamos alguna lectura de Torres, donde “el Viejo” decía: con el tiempo algunos la hacen naturalmente, sin medir.
Pero alejándonos de la búsqueda de esta huella ilustre, creemos vislumbrar en la obra de Viera un aire renovado de construcción y diseño del plano, un vertiginoso equilibrio de agudos ángulos y elocuentes puntos que sugiere vitalidad y espíritu positivo.
No nos atrevemos a definir un “color de Viera” (somos de los que creemos que cada pintor tiene un color, mejor dicho una paleta) pero sí, sin duda, el color de Viera es muy texturado y su texturación sabiamente estudiada, pensada, sentida, apoya siempre la línea pero no está prisionero de ella; se ensalzan mutuamente.
En ocasiones vastas extensiones de color son animadas por un juego de líneas y éstas se relacionan articulando dinámicos planos; en ocasiones la continuación de un planteo lineal conforma un traslapo merced a la intervención de una masa cromática distinta de la adyacente.
Releemos este último párrafo y recordamos palabras de Rudolf Arnheim: “Se puede concebir el movimiento de toda la gama de direcciones, como las curvas que podría ejecutar un patinador imaginario”. Después de esta figura no habría que escribir nada más: ellas definen con precisión lo que nos hace imaginar la obra de Viera.
Pero hemos dicho en el título “aporte a la visualidad Americana”. Queremos referirnos a este concepto. Quizás no hayamos agotado exhaustivamente el conocimiento de la producción plástica de América, y no faltará quien crea que estamos exagerando. Tenemos casi la certeza que quizás con excepción hecha del cubano Wilfredo Lamb, no existe una pintura como la que realiza Viera.
Su aporte consiste por un lado en la original exploración del plano y por otra parte en las peculiaridades de su manifestación estética, donde se combina una reivindicación de la creatividad local frente a la brutal masificación que impone un arte y una cultura metropolitana globalizada (capitalizada, como dice Galeano), con una aura fresca, ascensional, de lo humanamente sensible, sano y fraterno.
En la exposición que se abre hoy se verán sólo trabajos de sus alumnos, entre los cuales hay seis maragatos, tratándose de una muestra que se inició en el Museo Zorrilla de Montevideo, en diciembre pasado y es itinerante por el interior.
Hoy se inaugura a las 19.30 horas, pero continuará habilitada hasta el domingo 23, en horario de 12 a 18 horas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: