Peatonales: cosas que nos cambian la vida

Las peatonales ya están. Hay que aprender a vivir con ellas.
Seguir hablando no aporta mucho si el que lo hace es siempre el mismo. Dos comerciantes que invirtieron en San José y tuvieron a su juicio, la mala suerte de que hoy sea una zona peatonal, comparten sus experiencias.
Algunos esperan ver los resultados una vez de finalizada la obra. Otro, opta por proponer a la Intendencia cambios en el proyecto, para atender las necesidades de los implicados.
Que el vecino pueda recibir leña, una garrafa, una pizza y en caso de urgencia, estacionar un vehículo frente a su domicilio sin que lo multen. Y el comerciante,  descargue su mercadería y trabaje tranquilo.

Daniel Gaione

Daniel Gaione

DANIEL GAIONE: “Para mí ha sido un perjuicio total”

Vivir casi todo el día o trabajar en la nueva peatonal de calle Sarandí para él no es fácil. «A mí la peatonal me trajo sólo preocupaciones. Me tiró por la borda la idea de concretar otro negocio: un estacionamiento para veinte vehículos aproximadamente. Entonces alquilé  mi local  a una firma del rubro tienda y se fueron porque no anduvo el negocio. Esa firma la traspasó a otra persona y tampoco le sirve a él y se va. Así que ya he perdido dos clientes y un negocio por emprender. Me quedan un salón grande y un predio improductivo, porque nadie quiere un lugar por donde no anda gente (…) Acá se hizo una peatonal donde la mayoría son casas de familia».
Gaione tiene permiso para entrar con su vehículo hasta su local «me pidió la arquitecta de la Intendencia y el Jefe de Tránsito que anduviera lo menos posible porque si no ellos tenían que poner horario. Trato de entrar una o dos veces, pero lógicamente se me complica».
Si bien le consta que andan los inspectores de tránsito en la peatonal, reconoce que a él no le han puesto ninguna multa «porque trato de adaptarme lo mejor posible pero reitero, no es fácil». Afirma que la peatonal le provocó una baja en el valor de su propiedad «tremendamente, hice una inversión importantísima, aposté por trabajar en esta ciudad y ahora veo que si quisiera poner la automotora que tuve antes, hoy sería imposible (…) Yo cuento lo que me pasa a mí pero, por lo que he hablado con otros vecinos, casi todos estamos en la misma. A raíz de esta obra no está pasando lo que en un principio y reunido con nosotros, dijo el Intendente, de que se potenciaría el comercio de una forma diferente y que los locales se iban a revalorizar. Por el momento ha sido todo lo contrario».

Antonia De León

Antonia De León

ANTONIA DE LEÓN: “No hay voluntad de solucionar nada,
así uno no puede trabajar”

Su mueblería está ubicada en el corazón de la nueva peatonal. La empresaria recibió en el último año cuatro multas por circular en ella con su vehículo. Está indignada porque quiere trabajar y no la dejan «además, no hay voluntad de solucionar nada y así, uno no puede estar» dijo a SAN JOSÉ HOY. «Hay pila de gente que se ha ido, porque en beneficio del comerciante no se ha hecho nada (…) Nosotros estábamos instalados mucho antes de hacer la peatonal. Una obra para la que no se consultó a ninguno de los involucrados: propietarios, inquilinos, vecinos y comerciantes. No solamente eso. Sufrimos seis meses sin trabajar porque cerraron las calles para construirla y lo único que logramos hacer en esa época fue endeudarnos, porque trabajar prácticamente no pudimos».
Entiende que la obra se dio por finalizada hace siete meses, pero que nunca se inauguró: «Nunca se ocuparon de ponerle bancos, un buen alumbrado y entusiasmar a la gente para que la visite. Es más, todavía están retocando lo que ya habían hecho». Denuncia serios problemas de construcción «las baldosas quedaron flojas y hasta ahora están arreglando. Le están haciendo ajustes para que el agua corra, y todo eso también nos perjudica a nosotros, Ya no nos dejan ni entrar el auto, supongo que por miedo a que se vuelvan a romper antes de inaugurarla si es que lo van a hacer».
Esta empresaria es la más perjudicada en lo relativo a carga y descarga de mercadería pesada. Sobre ello, recuerda De León: «Nosotros tuvimos una reunión con el Secretario General de la IMSJ, José Luis Falero en enero o febrero de este año. Entre los comerciantes que estaban había varios fleteros. Ahí se nos dijo que nosotros no íbamos a tener ningún problema para trabajar. Que podíamos entrar y descargar. Todavía dirigiéndose a mí me aseguró ‘usted puede entrar su camioncito que no hay problema’ Yo respiré hondo y me tranquilicé (…) A los dos o tres meses me llegó una notificación de la IMSJ de que había una nueva reglamentación, y que no se podía entrar con ningún vehículo después de las 9 de la mañana. Ahí empezaron los problemas. Porque así no se puede trabajar. A mí ya me multaron cuatro veces (…) Hace una semana pedí una nueva reunión con Falero, que me atendió enseguida pero no logré ni que me sacaran las multas ni encontramos otras soluciones. Me propusieron entrar con un carrito de mano pero, en el caso de muebles es imposible (…) Si me dieran un horario en el día, que sea razonable para cargar y descargar, podría organizarme y adaptarme, al igual que mi personal. Pero no hay voluntad y eso se nota».
En vistas de que no se encuentra una solución, De León añadió que tanto ella como otros vecinos, están asesorándose legalmente para conocer si cuentan con algún derecho de amparo que les brinde cierta protección o seguridad.

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