Entretener desinformando y faranduleando

El negocio de la noticia

El negocio de la noticia

¿Quiénes deciden el contenido de un informativo de la televisión? ¿Por qué la violencia y las policiales ocupan cada vez más tiempo? ¿Por qué el antiguo noticiero de alrededor de media hora, hoy dura tanto? ¿Cuántas veces nos hemos interrogado sobre los criterios para seleccionar noticias e importancia de las temáticas incluidas? ¿Qué piensan de la televisión quienes la hacen, quienes viven de ella, quienes trabajan en ella?
Una de sus figuras más visibles dio a conocer sus ‘valores´ a la hora de trabajar. “En primer lugar quiero que tengan en cuenta que los diarios, las revistas y los semanarios son empresas periodísticas, viven de hacer periodismo; las radios y los canales de televisión son empresas comerciales, su objetivo fundamental es hacer dinero, igual que un supermercado.” *
Esta opinión, tan compartible y comprobable -aunque pueda dar lugar a matices-, no es la de un profesor de Comunicación, la de un analista de imagen y medios o la de un periodista de investigación. Es la de Fernando Vilar, informativista de Canal 4, en el “Cuarto encuentro de jóvenes comunicadores”, realizado en Trinidad los días 4 y 5 de julio.
Y también lo es esta falsa oposición: “La televisión no está para formar ni para educar; está para entretener.”  Falsa porque a esta altura sabemos que la permanencia por varias horas ante una pantalla, está formando o educando (de-formando o des educando, si se quiere). Por otra parte, Vilar, responsable del informativo central, está definiendo su actividad que, desde el nombre, anuncia su deber ser: la información. De ahí que sea realmente preocupante que pueda analizar su trabajo como lo contrario a lo que nos anuncia. Porque los “informativos” están para informar. Su nombre anuncia su existencia. Debe informar. Sin embargo, el deber ser no existe para un conductor que defiende el rating. Así lo expresó:
“Hoy escuché por acá a alguien que preguntaba por qué hay tanta noticia policial y no hay más cultural o científica: porque todos las piden pero nadie las ve, sencillamente. Telenoche tuvo hace dos años un organigrama ortodoxo, el que seguramente ustedes aprenden en la facultad; en un instituto privado este es el deber ser. Pero el noticiero cayó a límites de audiencia mínima, por lo cual tuvo que cambiar. El deber ser quedó de lado. ¿Qué es? Es lo que la gente mira. ¿Por qué le ponemos música? No sé. ¿Y por qué no? Si poniéndole música funciona mejor que cuando no le poníamos. ¿Por qué hay muchas noticias policiales? ¿Y por qué no? Cuando no teníamos noticias policiales andaba peor de lo que anda ahora. ¿Por qué algunos accidentes duran más o simplemente son accidentes? ¿Qué aportan? Nada; pero es lo que vende. (…) El deber ser está en un extremo y el es, en el otro extremo.”
Con el mismo argumento de dar a la gente lo que la gente quiere, el sábado pasado Canal 4 estrenó en su programación La City. Conducido por Luis Ventura y Rafael Rafa y con la presencia de Moria Casán, intentan promover la incipiente farándula uruguaya. No olvidar que la cuestión está en volver pública la vida privada, “las miserias privadas”, tal como lo ha hecho Canal 10 con Intrusos desde hace años. Se entretiene a la gente degradando sus gustos para que sus exigencias sean cada vez más baratas y accesibles de satisfacer por conductores que de periodistas tienen muy poco.
Por eso es de falsa oposición una visión de la TV que, como sólo entretiene, prioriza la tarea de sus trabajadores en el rescate del olvido de los hechos sociales más truculentos para transformarlos en menú imprescindible de la imaginación ciudadana. Más falso aún, considerarlas empresas comerciales regidas por la oferta y la demanda de un mercado al que ella misma le va creando las necesidades. Porque esas “empresas comerciales”, en realidad, son graciosas concesiones realizadas a dedo por gobernantes de turno que, sin embargo, están usando un recurso limitado de propiedad social que no es propiedad privada. Porque esa concesión estuvo hecha -aunque más no fuera de fórmula-, para brindar un servicio social a ese auditorio que es usado, cada vez más, como la herramienta que justifica todas las irresponsabilidades personales de los comunicadores en la selección de noticias, en su forma de exponerlas y en el tiempo otorgado.

*Los dichos de Vilar son extraídos de Brecha 17/07/09

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