Guillermo Chifflet: “La libertad se defiende cada día… defendiendo la justicia y condenando la injusticia”

Fue diputado socialista pero renunció porque se oponía al envío de tropas uruguayas a Haití.
Nació en el Cerro de Montevideo; su niñez y adolescencia en la Villa, marcó la impronta de su pensamiento, muy ligado a las luchas obreras.
Guillermo Chifflet es periodista, se nota cuando analiza los procesos sociales que vivió nuestro país en la segunda mitad del Siglo XX. En ese período el Golpe de Estado y una dictadura sangrienta, marcó fuertemente a la sociedad uruguaya.
Ver el contexto, antecedentes y consecuencias, ayuda a entender los alcances de la Ley de Caducidad y los de su posible anulación.
Esta es la primera, de una serie de notas que SAN JOSÉ HOY realizará sobre el tema.

El varadero y los astilleros de los balleneros que pasaban rumbo al sur, daban trabajo a centenares de obreros en el Cerro, donde transcurren sus primeros años. «Todo eso de alguna manera lo va determinando a uno o por lo menos lo va interesando con temas que son sociales».
«El Cerro está todo así, teñido por esa presencia de la solidaridad y los valores obreros».
Para Chifflet el ambiente de profunda efervescencia ideológica, conforma corrientes obreras y de izquierda.

Guillermo Chifflet

Guillermo Chifflet

La violencia en la segunda mitad del siglo XX

El contexto de violencia de la segunda mitad del Siglo XX, no se da sólo en Uruguay, explica el veterano militante. Había una ebullición hacia ideas nuevas, ideas de izquierda y las posiciones aparecían muy encontradas entre sí. En distintos países de América Latina se vio surgir movimientos como los de John Sosa y Turcios Lima*; algunos incluso dirigidos por religiosos, en el sur.
«Todo eso fue determinando un enfrentamiento profundo, y como los Estados Unidos no estaban de acuerdo con eso, formaban y preformaban a los militares de estos países».
En la “Escuela de las Américas”** se formó represores y dictadores para los países de América Latina.
«Desde luego los pueblos no aceptaban eso y hubo un gran enfrentamiento». En lugares como Brasil, Colombia y Venezuela «hubo verdaderos enfrentamientos entre las fuerzas progresistas y las fuerzas militares».
En Uruguay sucedió lo mismo. «Durante mucho tiempo, gobiernos anteriores al golpe de Estado, eran prácticamente gobiernos de fuerza contra los sectores obreros de izquierda».
Chifflet sostiene que la represión en el norte (donde surgió el movimiento de los cañeros) no era igual a la del sur o del resto del país: «pero eso sí fue determinando una polarización que también culminó en movimientos de intención guerrillera, o de intención de derrocar al régimen que se decía democrático, pero que en la práctica era ya una dictadura antes del 27 de junio de 1973».

Violencia social

El ex diputado analiza la violencia social que se vivió en el país unos años antes del golpe de Estado. «Había una determinación muy clara, desde los sectores del gobierno, de frenar todo lo que fuera movimiento sindical, movimientos de protesta o reivindicativos». La prensa consigna feroces apaleamientos a manifestaciones de obreros textiles.
«A todos se los acusaba de comunismo. Todo era comunismo. Cualquiera que quisiera formar un sindicato era comunista… y desde luego venía la represión, las expulsiones… y todo eso lo fue sufriendo el movimiento obrero antes de poder enfrentarlo realmente con un poco más de decisión o con fuerzas políticas y de izquierda».

Violencia guerrillera

«Hubo un momento en que algunos sectores se planteaban… cuál era la vía posible. Y así como el Che Guevara se convenció de que no había otro camino que la lucha armada, en otros grupos de compañeros se dio una convicción similar».
Reinaba la idea de que no se podía evolucionar democráticamente.
«Los militares todos estaban formados en la “Escuela de las Américas” y todo lo que era reivindicación social para ellos era comunismo o formaba parte de la Guerra Fría, y se embanderaron en esa polarización mundial con el imperio norteamericano», explica.

La violencia desde el Estado

El ex diputado socialista sostiene que los militares pesaban mucho en ese momento: «ideológicamente todo lo que era reivindicación social era considerado subversivo, o dentro de la polarización mundial, dentro de los dos bloques. Se consideraba algo promovido por la Unión Soviética…».
Chifflet recuerda una caricatura de Julio Suárez (Peloduro), que lo ilustraba claramente: Aparecían dos niños que habían roto el jarrón de la abuela y a uno se le ocurrió decir que los culpables eran ‘los comunistas’.

“Aguas turbias”

La Ley de Caducidad fue aprobada en el año 1986. Chifflet recuerda: «Yo conozco mucha gente, incluso parientes, que votaron en favor de la ley pensando que era la única manera de que no volvieran los militares: ese era el principal argumento en cuanto al peso del voto en esas elecciones». Eso «enturbiaba las aguas».
Se juntaron firmas y en el 89 la ley fue sometida a referéndum. La presión militar continuaba: «La gente votaba en ese contexto; yo tengo claro que muchos que no eran partidarios de un régimen de fuerza, ni de los militares, decían que era la única manera de evitar que retornaran».

Lo que queda de campaña

El 25 de octubre habrá plebiscito. El pueblo uruguayo decidirá si anula la Ley. «Todavía no se ha llegado a los momentos más cruciales de la campaña a favor o en contra», considera el ex diputado. De aquí hasta la fecha del plebiscito “van a recrudecer las discusiones en torno a la violencia o no violencia, o de dónde se origina la guerrilla…” “Todo eso se va a agudizar”. Espera que la gente actúe con claridad, porque si se anula la Ley, hay que respetar esa decisión; «es la única manera de evitar otros enfrentamientos».

Torturas, secuestros, desapariciones…

«La explicación que dieron los teóricos de la llamada extinción de la pretensión punitiva del Estado, era que es la manera de que todo eso se olvide y quede como está». Chifflet señala que esa era la posición de quienes justificaron la represión, pero «ahora habrá un plebiscito y la población dirá su última palabra».

Nunca más

«Lo del nunca más es una frase», dice. Hubo quien pensó que las dictaduras no eran para un país como el Uruguay y sin embargo «hemos vivido las últimas décadas entre golpes, golpazos y golpecitos».
Recuerda el de Terra en el 33, el de Baldomir en el 42, «y sucesivas presiones militares o pseudo golpes y golpes de Estado reales como el del 73».

La memoria: para quienes lo vivieron, y para los que no

«A veces resulta inimaginable a quienes se han criado en las últimas décadas acá, pensar en situaciones de violencia de parte del Estado, de los militares, etc., que se vivieron en el país…»
La descripción de situaciones de violencia, como las que se vivieron con las torturas, para muchos (jóvenes que en esa época no eran nacidos u gente que no vivió de cerca esa situación) pueden resultar increíbles. «Yo, una vez, en plena dictadura, se lo planteé a unos parientes y no lo podían creer… decían que no, que esos eran inventos… Desde luego las torturas no se hacían públicas, pero todo el mundo tenía información en el país de lo que pasaba. Sobre todo que muchos inocentes habían sido detenidos y golpeados…».
Enfatiza que la uruguaya fue «una de las dictaduras que, en proporción a la población del país, detuvo y encarceló más gente».
Una vez dijo Carlos Quijano -periodista y agudo analista-, director de Marcha: «el destino de los uruguayos era el destierro, el encierro o el entierro».
“Al que se oponía lo liquidaban o lo metían preso, incluso con acusaciones no probadas. Ese era el clima del momento…”

Un mensaje con carga solidaria

«Yo creo que no hay que crear falsas expectativas en cuanto al nunca más. Creo que las generaciones que vivieron todos esos hechos hemos aprendido que la libertad se defiende cada día; y se defiende defendiendo la justicia y condenando la injusticia en cualquier lugar de la tierra en que ocurra. Son los consejos que le daba el Che a sus hijos y creo que eso es la verdad. Y que es posible sentirse solidario con un explotado de cualquier latitud de la tierra, antes que con un explotador de nuestro propio país…
Esas son las grandes ideas que de alguna manera se han abierto algún camino en América Latina y que tendrán que afirmarse definitivamente. Eso esperamos».

* El teniente Luis Turcios Lima y el capitán del ejército John Sosa encabezaron un movimiento armado en Guatemala, en 1960.
** En inglés: School of the Americas, desde 2001 Western Hemisphere Institute for Security Cooperation, es una organización para la instrucción militar del Ejército de los Estados Unidos situada actualmente en Fort Benning, en la localidad estadounidense de Columbus (Georgia).
La escuela estuvo desde 1946 a 1984 en Panamá. Se graduaron más de 60.000 militares y policías de hasta 23 países de América Latina, algunos de ellos conocidos por sus crímenes contra la humanidad.

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One Response to Guillermo Chifflet: “La libertad se defiende cada día… defendiendo la justicia y condenando la injusticia”

  1. Anónimo says:

    Este sr. Transformó junto con Gargano y Diaz al partido socialista de Frugoni, democrático, en un partido marxista leninista afin a Castro y su dictadura, ladeando al fundador.

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